30 de agosto. La seráfica Virgen Santa Rosa de Lima

Primera santa canonizada de América, Patrona de Hispanoamérica y las Filipinas

En tan angosta celda pasaba Rosa todo el día y parte de la noche, sin recibir otras visitas que las que su confesor autorizaba y con motivos espirituales. Al rayar el alba descendía al huerto, y, antes de entrar en su celda (¡Oh sombra venerable de San Francisco!), la niña invitaba humildemente a los árboles, palmeras y hierbecillas a entonar alabanzas al Creador; entonces (y testigos maravillados lo vieron) los árboles inclinaban sus copas hasta el suelo, las palmeras lo barrían con sus ramos, y todo aquel mundo vegetal se estremecía y susurraba.

Ya en la celda, Rosa dedicaba su tiempo a la oración, a la lectura, a la penitencia, a las labores y sobre todo a los éxtasis que la sacaban de sí misma, fuera del tiempo y lejos de toda noción que no fuese la de su místico Amado. Llegaba la noche, y, a través de su ventanuco, miraba el rebaño de las estrellas australes, que subían en orden y sosiego: en aquel ejercicio, según confesó ella muchas veces; encontraría gran dulzura y alivio para todos sus cuidados.

¡Pero no faltaban los mosquitos! Por el contrario, la humedad del huerto y la densa vegetación que lo poblaba hacían que nubes de mosquitos zumbaran allí eternamente, invadiendo la celda de Rosa y llenándola con sus trompeteos. Los escasos visitantes admitidos en la celda no tardaron en advertir que, mientras los picadores animales no les daban un punto de sosiego. respetaban en cambio a la virgen eremita sin que ni uno solo se atreviese con ella.

Interrogada por algunas matronas a ese respecto, Rosa contesto:

-Al inaugurar la celda hice un tratado de paz con los mosquitos, de modo tal que ni ellos me pican ni yo los molesto. Lejos de molestarlos, Rosa los invitaba todos los días a rezar con ella por la mañana y al anochecer, pues les decía que siendo criaturas de Dios, no podían buenamente negarle sus alabanzas. Y los mosquitos la obedecían (¡oh sombra venerable de San Francisco!), llenando la ermita de suaves bordoneos.

Leopoldo Marechal, Vida de Santa Rosa de Lima

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.