Loreto, Leyenda o Milagro (Parte II)

Como es sabido por todos los católicos, la Santa Casa de Nazaret fue trasladada milagrosamente por los ángeles ante el peligro de ser destruida, durante la primera expansión musulmana. Después de diversas peripecias se estableció en Loreto, Italia, donde una hermosa basílica protege la sagrada reliquia. Dado que en los últimos años se ha puesto en duda la veracidad de este prodigio, el autor ha querido demostrar, con amplia fundamentación histórica que es verdad lo que los católicos siempre hemos creído. Incluso cuando lo nieguen en el propio santuario lauretano.

1.4. La lglesia católica y el cisma de Oriente:

En el año 1054 se había consumado el cisma de Oriente, incoado por el clérigo Focio, quien, habiendo usurpado la sede al Patriarca Ignacio, negó obediencia al Papa Nicolás I, el año 863. El artífice por parte bizantina, fue Miguel Cerulario, Patriarca de Constantinopla, quien empecinado frente a los legados del Papa León IX, provocó su propia excomunión y terminó anatematizando a todos los latinos, particularmente a los legados, hombres de occidente, región de las tinieblas, venidos a la ciudad guardada por Dios, fuente de la ortodoxia, con objeto de pervertir la verdadera fe. En Roma no se percataron de toda la gravedad y trascendencia histórica que tenía aquella ruptura entre las dos más importantes sedes de la Cristiandad.

Ya vimos que la toma de Constantinopla en 1204 se hizo contra la voluntad del Papa Inocencio III. Este pensó que tal hecho, desagradable al principio, abría grandes horizontes a la expansión del catolicismo. Ya que el principal problema eclesiástico de la época era el restablecimiento de la unión de las Iglesias oriental y latina; este restablecimiento parecía posible en virtud de los cambios acaecidos en el Oriente cristiano. Con el nuevo Estado fundado por los cruzados debía introducirse el catolicismo. La primera tarea del Papa consistía, pues, en organizar la Iglesia católica en las regiones conquistadas por los latinos y, posteriormente, precisar la situación del Papado ente el poder temporal y la población griega, seglar y eclesiástica. La unión con los griegos sería el motor de toda la política eclesiástica del siglo XIII. En los principios del Imperio Latino la situación del Pontífice fue delicada. En virtud de los acuerdos de los cruzados con los venecianos, si el emperador era elegido entre los francos, el Patriarca debía pertenecer al clero veneciano. En aquel pacto se habían descuidado los intereses de la Curia vaticana. Cuando bajo el primer emperador Balduino, el nuevo clero de Constantinopla designó Patriarca, al noble veneciano Tomás Morosini, el Papa, aunque declaró anticanónica la elección, hubo de ceder y "motu propio" confirmar la elección. No menos interesante es notar la actitud de Roma ante el clero griego que quedaba en los Estados latinos. El Papa siguió con los obispos y demás clero una política conciliadora, permitiendo que se nombrasen obispos griegos en los lugares donde la población era sólo griega y conservando en los oficios el rito griego.

Pero también se enviaban legados papales procurando persuadir al clero griego de adherirse a la unión religiosa. Las negociaciones no condujeron a ningún resultado. Al morir Juan Camarena, Patriarca de Constantinopla, en 1206 en Bulgaria, el emperador Enrique autorizó al clero griego a solicitar permiso al Papa para elegir nuevo Patriarca. Enrique estaba de acuerdo siempre que el nuevo Patriarca reconociese la supremacía del Papa. Pero los griegos no deseaban subordinarse a la Santa Sede ni reconciliarse con ella. Inocencio III consiguió una notable victoria al final de su pontificado. El Concilio de Letrki, en 1215, considerado ecuménico por la Iglesia occidental, proclamó al Papa jefe supremo de la Iglesia de Oriente y declaró a los patriarcas latinos de Antioquía, Constantinopla y Jerusalén subordinados a la Santa Sede. La sumisión aparente de la Iglesia oriental no satisfacía del todo las esperanzas del Papa. Para que su victoria fuera completa necesitaba la unión religiosa, la sumisión espiritual de la población griega. Pero esto no pudieron obtenerlo ni Inocencio III ni sus sucesores. Los griegos se volvieron hacia Teodoro Lascaris, emperador en Nicea.

El Papa Inocencio III no reconocía a Teodoro como emperador ni como déspota, Ilamándole únicamente "Teodoro Lascaris, hombre noble". El Papa, sin disculpar las violencias de los cruzados en la toma de Constantinopla, declaraba, sin embargo, que los latinos habían sido instrumentos de la Providencia y los griegos habían sufrido el castigo divino por no reconocer la supremacía de la Iglesia romana. La exhortación nunca fue atendida. La política eclesiástica del imperio de Nicea se redujo a tentativas para procurar la unión de las dos Iglesias. En el imperio había hombres, como el metropolitano de Efeso, que abogaban por un acuerdo con Roma, pero la población griega nunca fue favorable a esta unión. Un intento importante se hizo en Nicea en 1234; el Papa Gregorio IX envió varios legados. El Concilio se celebró primero en Nicea y luego en Nymphaeum. Las negociaciones fracasaron y los representantes del Papa se vieron obligados a partir, entre las maldiciones de los griegos que les increpaban: "Sois herejes, os hallamos herejes y excomulgados y os dejamos herejes y excomulgados". Los legados pontificios contestaban a los griegos: "Los herejes sois vosotros".

En el I Concilio de Lyon, en 1245, el Papa Inocencio IV, sucesor de Gregorio lamentaba "el cisma del Imperio romano, es decir de la Iglesia griega, que se ha apartado del seno de su madre..." Las posteriores negociaciones, entre el emperador y el Papado, fueron estériles y marcadamente políticas. Tras morir Teodoro II en 1258, Miguel Paleólogo, el usurpador, ante la amenaza de la coalición grecolatina contra él, sintió la necesidad de la protección del Papa, pero éste desaprovecho la situación de debilidad de Miguel y finalmente el Paleólogo conquistó Constantinopla sin ayuda de la Santa Sede.

Así las cosas, fue Gregorio X quien el 13 de abril de 1273 anuncia a los obispos y a los príncipes de la Cristiandad su propósito de reunir un Concilio ecuménico en la ciudad de Lyón1. En la cuarta sesión, el 6 de julio de 1274, manifestó el Papa su gozo por la vuelta de los griegos a la Iglesia romana e hizo leer las tres cartas, del emperador, de su hijo el príncipe Andrónico y de los obispos griegos, aceptando los primeros el Símbolo que les había enviado, Roma, y anunciando los últimos su entrada en la unidad de la Iglesia. Acto seguido Jorge Acropolita juró, sin acreditar escrito autorizándole a prestar tal juramento, en nombre de su señor el abandono del cisma y la perfecta obediencia al Pontífice romano, cuya doctrina y primado acataba. Finalmente el Papa entonó el Te Deum, hizo un sermón y cantó con todo el concilio el credo en latín, que luego fue cantado por los griegos en su lengua, repitiendo las palabras: Qui ex Patre Filoque procedit.

El siglo XIII ha sido para la Iglesia un campo de batalla donde la Providencia apostó muy fuerte: Papas como Inocencio III y Bonifacio VIII; santos como San Francisco, Santo Domingo, San Buenaventura, Santa Clara, Santo Tomás de Aquino, San Alberto Magno; reyes como San Luis, San Fernando, Jaime I, Ricardo Corazón de León; literatos como Dante... empuñaron la defensa del honor de Dios y de su Iglesia. Por su parte, el príncipe de este mundo apostó también muy fuerte: Los cátaros, los musulmanes, turcos o mamelucos, los espiritualistas, Federico I Barbarroja y Federico II, Felipe III de Francia, los Anjou, el corrupto imperio Bizantino, la falsa Ortodoxia de Oriente, Venecia y Génova, Gíelfos y Gibelinos... fueron instrumentos de purificación cuando no de condenación para los cristianos y para la santa Iglesia católica. El siglo XIV será durísimo para la Esposa de Cristo pues la túnica inconsútil se divide no ya en dos sino en tres partes; el Cisma de Occidente será el mejor triunfo del Maligno; ganará la batalla pero perderá la guerra ... iLaus Deo!

1.5. San Juan de Acre: el principio del final.

Los Mamelucos fueron soldados esclavos convertidos al Islam que constituyeron un sultanado en Egipto y regiones vecinas entre 1250 y 1517. De esta casta surgieron dos dinastías de regentes. Estos ex esclavos, de origen no musulmán, provenían del sur de Rusia y del Cáucaso y surgieron como milicia (unos doce mil) organizada por el sultán ayubias Salih Ayub. Notablemente experimentados en el arte de la guerra y dotados de valor extraordinario, estos soldados del Islam frenaron el avance de los mongoles de Hulagú y de Ghazin y reconquistaron a los cruzados la Siria y la Palestina.

El personaje más singular, incomparable y desconocido de la historia islámica es el sultán y héroe mameluco Baibars al Bundukdari (el pantera) Ibn Abdullah (la mayoría de los mamelucos adoptaban este nombre por ser conversos y desconocer la identidad de sus padres). Durante su mandato, Egipto se convirtió en el Estado más poderoso del Islam. Nacido en 1223 en Crimea pertenecía a la raza turca de los kipchaks. Baibars era alto, cabello castaño y ojos azules. Tenía una curiosa mancha blanca en un ojo y una mirada penetrante, era de carácter esforzado y severo. Vendido como esclavo por unos comerciantes en el mercado de Damasco, fue adquirido para revistar en la guardia de corps del sultán ayubi debido a su belleza y corpulencia. Su destreza, con las armas y su coraje conquistó la admiración de sus compañeros. Su carrera militar no tiene igual en ninguna época islámica. Solo durante sus 17 años de sultanado (1260-1277) realizó 38 campañas recorriendo mis de 40.000 Km. Nueve veces luchó contra los mongoles, cinco contra los armenios y tres contra los nizaries, secta escindida del ismailismo. Sólo contra los francos luchó en 21 ocasiones y salió vencedor en todas. A los cruzados les capturó baluartes inexpugnables como Sabed en 1266, Beaufort de los Templarios en 1268, Krak de los Caballeros en 1271. Además, conquistó las ciudades de Arsuf, Cesaréa, Jaffa, Haifa, Torón y Antioquía. En 1263 destruyó la basílica de Nazaret. En 1270 envió la flota mameluca contra el puerto chipriota de Limassol en represalía por la ayuda que desde allí se servía a los baluartes cruzados de Palestina y Siria. Su victoria más importante fue, sin embargo, en el oasis de Ain Yalut (la fuente de Goliat) el 1 de septiembre de 1260. Ese dia Baibars derrotó a un poderosísimo ejército mongol de 50.000 infantes y 10.000 jinetes enviado por Hulagfi (nieto de Gengis-Kan). Esta batalla fue de una suma importancia y es lícito pensar lo que pudo haber ocurrido si en Ain Yalut hubieran vencido los mongoles. La historia del mediterráneo hubiera cambiado y la civilización del Islam también pues hubiera prácticamente desaparecido. Recordemos que ya en 1260 grandes ciudades musulmanas como Bujark Samarcanda, Gazni, Herat, Tabriz, Mosul, Alepo y Damasco habían sido saqueadas, casi destruidas, y sus habitantes pasados a cuchillo o violados. Los sabios del Islam con sus universidades, bibliotecas, observatorios y miles de descubrimientos, atesorados en seis siglos, se perdieron para siempre. Solamente en Bagdad (tomada el 10 de febrero de 1258), los mongoles mataron a no menos de un millón de musulmanes, árabes y persas, en cuarenta días, o sea la mitad de la población. Sólo quedaron intactos los cristianos y las iglesias cristianas: no solamente porque las primeras mujeres de Hugalú fueron cristianas sino también porque HugaIú había entrado en coalición con los cruzados, por mediación del rey cristiano de Armenia, suegro del príncipe cruzado Bohemond de Antioquía. Paradójicamente, a partir del Kan Mahmud Ghazán (1295-1304) los mongoles se harán paulatinamente musulmanes y revitalizarán el Islam en Oriente lejano.

Baibars destacó como renovador religioso y estadista. Fanático del Islam; la lista de sus obras sociales es casi tan larga como la de sus acciones guerreras. Baibars murió en Damasco el 1 de julio de 1277. Su heredero político fue Malik-al-Mansur (1277-1290). Este hábil estratega rechazó un gigantesco ejército combinado mongol-armenio que con sus aliados Hospitalarios sumaba más de 150.000 hombres. La batalla tuvo lugar en las afueras de Homs (Siria) el 30 de octubre de 1281. Reconquistó la fortaleza de Margat de los Hospitalarios (25 de mayo de 1285) en Siria y el puerto de Trípoli (26 de abril de 1289) en Líbano, donde perdieron la vida 7.000 soldados francos. Cuando marchaba hacia Acre falleció el 10 de noviembre de 1290. Su hijo y sucesor Malik-al-Ashraf-Jalil (1290-1293) tomará Acre, último baluarte de los cruzados en Tierra Santa, el 18 de mayo de 1291.

La Cruzada que desde el II Concilio de Lyón se venía preparando nunca llegó a ponerse en marcha. Enrique II de Chipre y de Jerusalén solicitó auxilios urgentes tras la caída de Trípoli. Nicolás IV predicó la Cruzada el 5 de enero de 1290 contribuyendo con barcos y dinero. Felipe el Hermoso de Francia, nieto de San Luis, se mostró indiferente. Cuando la flota cristiana arribó a San Juan de Acre (Tolemaida) comprendió que su acción sería inútil y se retiró. El peligro era cada día más inminente y la discordia entre los cristianos palestinos no cesaba. De nuevo el Papa, conmovido, exhortó a los príncipes de Occidente a tomar las armas, era el 29 de marzo de 1291.

Sólo el rey de Inglaterra prometió acudir, pero era demasiado tarde. Malik-al-Ashraf se presentó el 5 de abril de 1291 ante las murallas de San Juan de Acre, el más firme baluarte de los cristianos en el que se habían refugiado los fugitivos de las otras plazas. En San Juan de Acre junto con la discordia de los jefes abundaba también la inmoralidad de los habitantes. En mayo el rey Enrique II de Chipre trajo por mar un buen refuerzo de víveres y soldados, mas al ver las disensiones entre genoveses y pisanos, templarios y hospitalarios, se fugó junto con otros muchos. Era el caos absoluto.

Era imposible resistir el formidable ejército de mamelucos que sitiaba la ciudad por tierra y con sus máquinas de guerra destruía las torres y minaba los fundamentos de los muros. Dos caudillos sobresalieron entre los cristianos: el gran Maestre de los Templarios Guillermo de Beaujeu y el mariscal de los Hospitalarios Mateo de Clermont. Ambos sucumbieron en lo más recio de la lucha. El 18 de mayo los musulmanes se lanzaron al asalto e invadieron la ciudad. Muchos de los cristianos al intentar huir por mar perecieron entre las olas; la nave en que iba el patriarca se hundió por exceso de gente y sólo se salvó uno que Ilevaba la cruz y la imagen de Cristo crucificado. El saqueo fue atroz. Robos, incendios, asedios, violencias... Los monjes de Santo Domingo fueron sacrificados mientras cantaban el Salve Regina. Las monjas clarisas, a fin de no provocar la lujuria de los sarracenos, se cortaron la nariz, siguiendo el ejemplo de su superiora, saliendo al encuentro de los invasores con el rostro ensangrentado.

Con San Juan de Acre, cayeron las últimas plazas marítimas: Tiro, Sidón, Beirut, Tortosa. No les quedó a los cristianos más que la isla de Chipre y Armenia. Con la triste noticia de la pérdida total de Siria y Palestina, el Occidente cristiano se sintió consternado y, más que nadie, el papa Nicolás que en vano se empeñó (agosto de 1291 y enero y febrero de 1292) en reavivar el entusiasmo caballeresco y el espíritu de fe para intentar otra vez la conquista del Santo Sepulcro. La fe de los reyes era poca para remover tales montañas... La Edad Media Ilegaba a su ocaso...

2.- Nazareth: la Casa de la Santísima Virgen.

Nazareth está situada en la zona más al sur de la cadena montañosa del Líbano, poco antes de la abrupta pendiente que discurre hacia la planicie de Esdralón. El pueblo está situado en el hueco de una meseta a unos 300 metros sobre el nivel del mar Mediterráneo del que dista unos 26 kilómetros y 100 de Jerusalén; los montes que la circundan pueden alcanzar los 450 metros; hacia el nordeste se encuentra el lago de Tiberíades, distante unos 15 kilómetros. En Nazareth había una sola fuente abundante y sana que proveía de agua a toda la ciudad conocida balo el nombre de Fuente de la Señora María. Actualmente cuenta con más de 12.000 habitantes pero su historia es prácticamente desconocida para los pueblos del Antiguo Testamento donde no es siquiera mencionada. Aunque poseía una Sinagoga el nombre no figura en las obras de Josefo. El mismo Natanael preguntó, a su amigo Felipe, si de Nazareth podía salir algo bueno; señal de que era una aldea insignificante en tiempos de Nuestro Señor.

Hasta los tiempos de Constantino permaneció como poblado exclusivamente judío. San Epifanio2 relata que, en el 339 D.C, José de Tiberíades, le dijo que por orden imperial: "construyó iglesias a Cristo en la ciudad de los judíos, en la cual no había ninguna, por no estar permitido establecerse allí para habitar a griegos, samaritanos o cristianos, en Tiberíades, Cesarea, Siforis, Nazareth y Cafarnaún".

Santa Paula y Santa Silvia de Aquitania visitaron los lugares sagrados de Nazareth hacia finales del siglo IV; también Teodosio en enero del 530. Pero sus cortas narraciones no contienen descripciones de los monumentos existentes. El Peregrino de Piacenza, en el año 570, visitó, además, "el lugar de María convertido en Basílica, sobre la antigua Sinagoga Un pequeño tratado del siglo VI, titulado "liber nominum locorum ex Actis", habla de la iglesia de la Anunciación y de otra erigida en un lugar de la casa "donde Nuestro Señor creció". En el 670, Arculf dio a Adinnan una descripción detallada de la basílica de la Anunciación y de la iglesia de la Nutrición de Jesús.

Ya vimos que la tolerancia por parte de los musulmanes hacia los cristianos, tras haber conquistado la región en el 637, no perduró por mucho tiempo. Willibald, quien visitó Nazareth en el 725, sólo encontró la basílica de la Anunciación "la cual fue redimida por los cristianos de ser destruida por los sarracenos". En el año 920, el emperador bizantino Juan Zimisces reconquistó Galilea a los írabes pero cinco años más tarde fue envenenado por sus eunucos y sus servidores abandonaron la ciudad. La basílica de la Anunciación fue arruinada finalmente bajo el califato de Al Haken en 1010 y reconstruida por los Cruzados en el año 1101 corno también la iglesia de la Nutrición o casa de San José. Los griegos, a su vez, erigieron la iglesia de San Gabriel, cerca de la Fuente de la Virgen. La Sede arzobispal de Escitópolis fue transferida a Nazareth por aquel tiempo. Tras la catástrofe de Hattin, en 1187, los Cruzados junto con los clérigos tuvieron que retirarse de Galilea. En 1250 San Luis Ilega a Tierra Santa, con su esposa la reina Margarita, y celebran la fiesta de la Anunciación, el 25 de marzo de 1251, en la Casa de la Virgen, asistiendo a la Santa Misa celebrada sobre el altar de la Anunciación3. Doce años más tarde el sultán mameluco Baibars destruye totalmente los edificios cristianos de Nazareth. Burcardo de Monte Sión, en su obra Descripción de Tierra Santa, de 1283, describe sus recuerdos del lugar de la Anunciación: "En Nazareth aún puede verse el lugar donde el íngel Gabriel hizo el anuncio salvífico a la Bienaventurada Virgen; he dicho varias misas en ese lugar, en la capilla hay tres altares". Más explícita es la descripción que hace Ricoldo de Montecroce en su "Itinerarius"; Ricoldo visitó Nazareth a finales del 1288 y 1289: "Cuando Ilegamos a Nazareth, encontramos una enorme iglesia blanca prácticamente destruida nada de ella quedaba en pie salvo la estancia donde la Virgen fue anunciada, el Señor la preservó de toda aquella destrucción para darnos ejemplo de pobreza y humildad y también el altar donde la Virgen rezaba cuando le fue enviado el íngel Gabriel y vi el altar del Arcángel Miguel (sic) donde se hallaba Gabriel durante la Anunciación

En el siglo XIV, llegan a aquella aldea perdida algunos frailes franciscanos que se establecen en las ruinas de la misma basílica. En 1385, 1448 y 1548 sufrieron indeciblemente hasta ser expulsados del pueblo este último año. En 1620 el Emir de los Drusos, Fakher-ed-Edin, les permitió construir una iglesia sobre la Gruta de la Anunciación. Esta iglesia fue, posteriormente, destruida por los beduinos. No será hasta 1730 en que el poderoso Sheik Dhaehr-al-Amer les autorice a erigir la iglesia que permanecerá hasta 1954.

Pero volvamos al siglo IV. La tradición local situaba la casa de la Virgen sobre el extremo sur de la montaña. La casa consistía en un pequeño edificio adosado a una gruta. Aún hoy en Nazareth pueden hallarse este tipo de construcciones. Los estudios arqueológicos realizados en 1909 y, sobre todo, los realizados con ocasión de la construcción de la actual basílica 1955-1960) han demostrado la existencia de una primera basílica construida en el siglo II-III respetando el estilo de las sinagogas; en algunos restos de ésta se hallaron grabados en griego con las letras: AVE MARíA. Posteriormente, hacia el siglo V, se construye la basílica bizantina de 39 metros por 19, con una nave central de 8 metros de ancho. En el interior, pero a nivel más bajo se situaba la gruta y la estancia adyacente. Más tarde y, tras la destrucción del templo bizantino, los Cruzados la reedificaron, hacia el 1100, respetando las tres naves bizantinas y las dos filas de columnas; ellos sólo añadieron pilares nuevos y dieron a la fachada y al ábside la solidez de una fortaleza. La cueva se encontraba bajo el coro, at final de la nave central. La cripta estuvo siempre a un metro bajo el pavimento de la iglesia. Sin embargo, desde 1730 está a 4 metros de profundidad, donde se encuentra la capilla del íngel, que ocupa el aposento tradicional de la Casa. La basílica está lógicamente, orientada al este con lo que la casa resulta transversal a la nave. El pavimento mosaico es de mediados del siglo XII; probablemente colocado por los Cruzados tras el terremoto de 1170, y antes de 1180, para realzar la estancia. Las dimensiones coinciden con las interiores de la estancia en Loreto. Ya en el interior la escalinata de 15 gradas nos Ileva a un vestíbulo, la capilla del íngel, de unos 9 por 3 metros. A la derecha está el altar de S. Joaquín y Santa. Ana y a la izquierda el de San Gabriel. En medio, se abre la entrada a la capilla de la Anunciación donde se encuentra el altar del mismo nombre.

Es muy importante subrayar que tras la caída de San Juan de Acre, en 1291, todos los testimonios de peregrinos visitando Nazareth excluyen la presencia del aposento tabicado y hablan exclusivamente de la gruta. Dos testimonios son significativos:

Giacomo de Verona y Nicolás de Poggibonsi. El primero escribe en su Liber peregrinationis, datado en 1335, que: "allí había una capilla a modo de cueva, la cual fue la gruta donde habitaba la Virgen María y donde haciendo oración se le apareció el íngel [...] En esa capilla o gruta de la Virgen María hay un altar y muy cercana a ella otra pequeña gruta donde trabajaba la Virgen María. Es decir que el peregrino ve sólo un altar y no ya tres como antes de 1291. Aún más interesante aparece el relato de Nicolás de Poggibonsi en su Libro d'oltremare, fechado en 1347: "En Nazareth había una iglesia bellísima, sobre el mismo lugar donde se hallaba la Casa de la Virgen cuando el Anuncio del íngel; ahora se encuentra abatida y sólo queda la cámara de Nuestra Señora. La dicha cámara era muy pequeña y tenía un suelo de mosaico y se apoyaba sobre una gruta en el monte [...] "La descripción resulta un tanto confusa salvo que se lea entendiendo que la Casa había desaparecido y la Gruta era existente, tal y como to hace Fray Federico en 1411 quién Ilevaba en la mano el Libro D?oltremare cuando peregrinó a Nazareth.

Antes de 1291, si había algo claro era la existencia de una Gruta y una Estancia (casa) adosada; después, precisamente en 1335 con Giacomo, en 1347 con Nicolás y en 1411 con Federico resulta que la habitación de la Virgen en Nazareth, durante su visita, estaba constituida solo por la Gruta. Sólo a partir de la aparición de la Historia de Ricci (1468) y de Teramano (1472) sobre la Traslación milagrosa de la Casa a Loreto, los peregrinos comenzaron a citar la Traslación cuando describían la Gruta en Nazareth; así Giá il Suriano en el 1485 y Girolamo Radiolo en el 1475.

Planeada por el arquitecto Giovanni Muzio, la actual Basílica de la Anunciación es la más grande católica de Oriente Medio. Está construida en dos niveles. El superior sigue el contorno de la iglesia cruzada del s. XII (nave flanqueada por dos pasillos) y reconstruye parcialmente los ábsides de la parte oriental; el nivel inferior conserva la planta bizantina. La Basílica fue consagrada por el papa Pablo VI durante su visita a Tierra Santa en enero de 1964.

3.- Loreto: la Santa Casa

Loreto no existe como población hasta principios del siglo XV época en que se intensifican las peregrinaciones al primitivo Santuario. Hablando con precisión Loreto es un paraje de orografía irregular, rodeado de un bosquecillo bajo y situado en el camino que conduce de Recanati a Puerto Recanati en la región de las Marcas, al oeste de la Península Italiana, sobre el mar Adriático. Las Marcas era una región perteneciente, desde tiempos de Carlomagno, al Papa. En efecto, Carlomagno hizo regalo de ciertos territorios de la corona imperial al Papa para asegurarle independencia económica. Desde entonces y hasta el siglo XIX con la reunificación Italiana, dentro de los Estados Pontificios se cuenta la región de las Marcas, cuya ciudad más importante es Ancona, al norte de Loreto y distante unos 25 kilómetros. En Loreto hay que distinguir la parte alta de la colina y el suburbio de Monte Reale, regado por el río Musone. En el siglo XIII en el paraje abundaban los laureles y el camino era muy frecuentado dada la importancia que había adquirido el pequeño puerto de Recanati sobre el que descendía el comercio y transporte de Macerata, Civitanova y Osimo. En el siglo XVI, Sixto V, para defender a los peregrinos de los bandidos que infestaban la región fundó la Orden Militar de los Caballeros de Loreto que Ilegaron a alcanzar el número de 330. La Orden desapareció como tal a finales del siglo XVIII.

Sobre la Plaza de la Madonna se levanta aislado el Palacio, antes Palacio papal y ahora real, construido entre 1510 y 1563, según planos de Bramante. Adyacente se encuentra hoy la iglesia de la Madonna, edificada entre 1465 y 1587 bajo la dirección de los Arquitectos Majano y Bramante, con airosa cúpula, fachada de mármol y tres puertas de bronce (de 1605-1621) con famosos relieves de la escuela de Girolamo Lombardo. En el interior de la iglesia, y al nivel del Presbiterio se encuentra la Santa Casa de la Virgen que fue rodeada de un edificio en mármol en 1499-1500, preciosísimo relicario diseñado por Bramante y construido por Sansovino y Lombardo, repujado de relieves, estatuas y puertas en bronce. Dentro de la Casa se encuentra la imagen negra de la Virgen con el Niño, tallada en cedro y guarnecida en oro y piedras preciosas; bajo el altar de la capilla se encuentra un altar en piedra, Ilamado de San Pedro, que según la Tradición es de la época apostólica, habiendo San Pedro mismo celebrado la Santa Misa sobre él.

Pero vayamos acercándonos al núcleo del problema planteado: ¿Cómo es que la Casa de la Virgen, con tres paredes, se venera en Italia? ¿Se trata de la Casa de la Virgen?

Existen tres documentos de comienzos del siglo XIV que mencionan la existencia del Culto a la Santísima Virgen en Loreto. El primero es la Bula de Clemente V, del año 1310, referente a un voto hecho por Carlos de Schevendem. Otro documento, fechado en 1318, habla de los numerosos peregrinos alemanes que viajaban hacia Recanati. Ambos documentos adolecen de fiabilidad total puesto que el primero no parece auténtico y el segundo no menciona exactamente la Casa de Loreto. Sin embargo, no cabe duda acerca del sentido que expresa el documento de fecha 1315 y que trata de un proceso judicial celebrado en Macerata ante el tribunal del gobernador de la Marca; los hechos que se mencionan se refieren al año 1313: "[...] En los meses de agosto y septiembre [...] y en los meses de febrero y marzo del año siguiente de 1314, y en todas las fiestas de la Santísima Virgen y en sus octavas, se presentaron en la iglesia de Santa María de Loreto, perteneciente a la diócesis de Recanati, y con enorme violencia y fuerza entraron en la iglesia y contra la voluntad del capellán, es decir del sacerdote nombrado por el obispo para recoger las ofrendas de la mencionada iglesia, le tomaron prisionero y se Ilevaron todo el dinero que había en la caja de madera que había en la iglesia, robando también los objetos que había sobre el altar de la iglesia, candelabros, imágenes de plata; así como arrancaron la corona de plata que tenia la imagen de la Virgen y la que había sobre la imagen del Señor, también de plata, con perlas y sin perlas[...]

El canónico que había sido procurado por el obispo de Recanati, para denunciar a los Gibelinos ante el gobernador de la Marca, alcanzó se les condenase a pagar 1000 libras a cada uno, que debían ser abonadas a la Cámara Apostólica, y a la devolución de lo robado en Santa María de Loreto por un valor de 500 libras.

Es decir: las fiestas de la Virgen y en especial la Anunciación (marzo) y la Natividad (septiembre) eran celebradas en Loreto con solemnidad (dada la importante recogida de ofrendas) en el año 1313.

Pero hay más: La iglesia de Santa María de Loreto fue saqueada por los Gibelinos rebeldes de nuevo en 1318; y de nuevo ante el gobernador de la Marca, Amelio de Lautrec, fueron denunciados por Filipo de San Justo, vicario episcopal de Recanati encargado de la colecta de ofrendas del Santuario, y fueron condenados a pagar 500 libras cada uno. Ante tal nivel de inseguridad los peregrinos provenientes de Germania disminuyeron en número durante un cierto periodo.

Finalmente, tenemos un documento de 1348 que corresponde al Testamento de Adameto de Tolomeo; su hijo Pietro de Fornace, se presenta en Loreto ante notario para firmar el testamento de su padre moribundo en Veneto, a favor de la iglesia Santa María de Loreto y rogar se atienda la sepultura de sus restos mortales en la iglesia; se listan en él los dones testados: piedras de fábrica, trigo, dineros, diversos objetos...

Por su parte, los Papas comienzan a referirse oficialmente a Loreto ya en el año 1375. Gregorio XI en un breve de 2 de noviembre, documenta la nueva pujanza que toman las peregrinaciones al Santuario: "Hemos sabido que, debido a la multitud de milagros que el Altísimo se digna realizar en la iglesia de la Bienaventurada Virgen María de Loreto, se incrementa notablemente el número de fieles que acuden llenos de devoción". En el año 1362, el papa Urbano V hizo Ilegar a Tersatto un cuadro de la Madonna con el Bambino, aún conservado, para confortarles por la "pérdida" de la Santa Casa, residente en aquella localidad durante casi tres años. Este dato es significativo pues desbarata cualquier conjetura respecto a la "propiedad de la Casa ".

Referencias a la Santa Casa de Loreto aparecen también entre los años 1438 y 1459 en diferentes documentos, incluyendo donaciones y testamentos.

Gran importancia tiene el "Rosarium" de Santa Catalina de Bolonia, fechado en 1440. Santa Catalina de Bolonia nació en 1413 y murió en el 1463 en olor de santidad. De hecho su cuerpo se conserva sedente e incorrupto. El Rosarium es un poema de 5595 versos en latín todos con rima final en is. En este poema recoge la Santa las visiones y revelaciones del Señor. También aparece una amplia referencia a la Casa de Loreto. Es de notar que por el contexto y dada la fecha de la aparición de la primera Historia escrita por Teramano en 1472, Santa Catalina no conocía la Tradición de la Traslación de la Santa Casa a Loreto. ¿Qué es lo que dice el poema respecto a la Santa Casa? Nuestro Señor le dice a la Santa: "Por la Idolatría de aquellas gentes, fue transportada a Dalmacia por un ejército de ángeles. Quienes, por la falla de piedad de aquellos y por otras razones, transportaron esta dignísima iglesia a varios lugares. Finalmente, llevada por los ángeles, fue colocada establemente en Loreto y puesta en la provincia de Italia, en tierra de la Santa Iglesia [...].

Viene a propósito traer a colación en este lugar las visiones que la Beata Ana Catalina Emmerich4 tuvo, respecto a la Traslación de la Santa Casa: "He visto, repetidas veces, en visión, la Traslación de la Santa Casa de Loreto [...] he visto la Santa Casa transportada sobre el mar por siete ángeles No tenía cimientos [...] tres ángeles la sostenían de un lado y tres del otro; el séptimo iba al frente. una gran luz sobre él iluminaba el camino [...]" 5

En cuanto al Culto debemos mencionar que aunque la Fiesta de la Traslación se celebraba localmente desde antiguo, no es hasta el 29 de noviembre de 1632 que, en documento de la Sagrada Congregación de Ritos, se aprueba para la región de las Marcas y para le fecha del 10 de diciembre. El 16 de septiembre de 1699 Inocencio XII aprueba para las diócesis de las Marcas un oficio propio de la Fiesta; en la lectura IV del oficio se describe la Traslación de la Casa milagrosamente. Por otro lado, hay que mencionar la visita en peregrinación a Loreto de más de 40 Papas, tres de los cuales lo hicieron para agradecer el milagro de su curación (Pío II, Paulo II y Pió IV; numerosos santos: San Ignacio, San Francisco Javier, San Felipe Neri, San Francisco de Sales, San Juan de Capistrano, San Clemente Hofbauer, San Alfonso María de Ligorio, San Luis de Monfort, San Juan Bosco, Santa Teresita de Jesús, San Maximiliano Kolbe, San Pedro Canisio...).

El Santuario de Loreto fue, entre los siglos XIV y XIX el más visitado del orbe católico. A él se unirían, con el tiempo, Lourdes, Fátima, Guadalupe en México y otros.

Bien, y después de todo esto, ¿cuál es el problema? ¿no queda claro que la Santa Casa es la de la Virgen y que se la Ilevaron los íngeles desde Nazareth a Loreto? Pues NO, parece que no está claro...

1 Concilio de Lyón: se celebró la apertura después de un ayuno, de tres días, el 7 de mayo de 1274, en la iglesia catedral de San Juan. El único rey que asistió personalmente fue Jaime I de Aragón. Acudieron cardenales, padres latinos de Constantinopla y de Antioquía, 500 obispos, 60 abades y 1000 prelados de orden inferior, junto con los embajadores de Francia, Germania, Inglaterra, Sicilia y otros reinos españoles. El romano Pontífice abrió el sínodo proponiendo tres objetivos: el socorro de Tierra Santa, la unión con los griegos y la reforma de costumbres. En la cuarta sesión, la más solemne de todas, Gregorio X obtuvo el magnifico triunfo religioso que ponía fin al cisma secular que separaba Oriente de Occidente; los griegos acataban la fe y obediencia de Roma. Duró poco la unión pues las exigencias excesivas del Papa Martín IV, demasiado dócil a la política de Carlos de Anjou, provocaron al emperador Miguel Paleólogo quien murió sin romper con Roma pero su hijo Andrónico II lo hizo despiadadamente en 1282 llegando a negarle la sepultura eclesiástica. a su propio padre por haber muerto en la comunión latina.

2 San Epifanio. adv. Haerese, I, ii, haer., 19

3 Geoffroy de Beaulieu. Testimonio para el proceso de canonización de San Luis. Documento fechado entre 1273-174 y sometido a Gregorio X: "habiéndole empujado su devoción a ir en peregrinación a la ciudad de Nazareth, partió de Acre y llegó a Séfora donde hizo noche; desde allí y tras ceñirse el cilicio, la vispera de la Anunciación, llegó a Cani, luego al Monte Tabor, y el mismo día descendió bacia Nazareth. Al ver desde lejos el lugar santo, puso pie a tierra y arrodillándose sobre el suelo, se puso a orar, luego marchó humildemente a pie hasta la ciudad santa y entró en el lugar santo donde fue concebido Nuestro Señor. Ese día, a pesar de lo fatigoso de la marcha, ayunó a pan y agua [...] El piadoso rey recibió la comunión durante la misa celebrada en el altar de la Anunciación; después de esto Monseñor Eudes de Túsculo, legado del Pontífice, celebró la misa solemne en el altar mayor y predicó el sermón." Geoffroy de B., dominico, era confesor del rey y estuvo presente acompañando a los soberanos de Francia.

4 Ana Catalina Emmerich. 1774-1824. Religiosa Agustina alemana que paralítica los últimos 11 años de sun vida y estigmatizada se alimentó exclusivamente de la Sagrada Comunión.

5 Beata Ana Catalina Emerich. "Vida de Jesucristo y revelaciones bíblicas", cap. IV, par.2

Volver a la Portada

Twittet

Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

En estos meses, desde su visita a Chile, Irlanda y con la publicación de los desastres morales que afloran en todas partes, curiosamente siempre relacionados con conocidos, protegidos o favorecedores de Francisco, su posición se ha vuelto sumamente delicada. Tal el caso de la impresionante protección que brindó a Mons. Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta,cuyos detalles se pueden conocer en este artículo

Marcelo González

Henchidos de toda injusticia, malicia, codicia, maldad, llenos de envidia, homicidio, riña, dolos, malignidad; murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, indolentes, soberbios, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres; insensatos, desleales, hombres sin amor y sin misericordia. Y si bien conocen que según lo establecido por Dios los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen en los que las practican.

Marcelo González

"Hoy, 25 de Noviembre, queremos salir a proclamar a Cristo como Rey de nuestras vidas y de nuestra sociedad. Frente a las numerosas negaciones e intentos de hacer desaparecer la Fe en Jesucristo, salimos hoy a las calles para cantar la Gloria de Nuestro Señor, para reconocerlo frente al mundo: Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Señor, Él es nuestro Rey."

Marcelo González

La restauración católica será por la vía del culto y del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Dios ha resguardado el sacerdocio y el culto por medio de una obra minúscula en sus orígenes que hoy es de importancia crucial para el destino del catolicismo. La restauración que debemos realizar día a día se nutre del fruto de ese resguardo.

Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.