Sherlock Holmes y el juego de las sombras

Secuela 2011 del filme de Guy Ritchy
shcarátula

Sherlock Holmes y el juego de las sombras
(Sherlock Holmes and the game of shadows) 2011
Dirigida por Guy Ritchy

Un año atrás exactamente vi la primera de lo que parece será una serie inspirada por el personaje de Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. En aquel momento esta sección estaba en suspenso y recuerdo que habría querido hacer alguna referencia a la curiosa aparición de la Masonería en una película de ficción, en la cual “los malos” son socios de esta antigua y discreta sociedad.

Al cabo del año, veo la segunda película, y me sorprende ver que de la Masonería… nada. Ni siquiera teniendo en cuenta que el malvado Dr. Moriarty está estrechamente vinculado a ella en la primera entrega, y que sigue siendo tan malo que provoca actos de terrorismo como para generar una guerra mundial ¡en 1891! (en la ficción) pero todo lo hace por su cuenta e ingenio, si la colaboración de sociedad secreta alguna.

Jared-Harris

El malvado Moriarty

Bien, parece que a los masones no les gustó estar del lado de los malvados y decidieron hacer algo para no volver a aparecer. Podría ser, no me consta, pero no deja de ser una conjetura razonable.

Dicho lo cual trataré de resumir las impresiones recibidas de este filme absolutamente moderno, situado cronológicamente en la última década del siglo XIX.

Se trata de un Sherlock Holmes en el que están llevados al extremo las tendencias que se perciben en la obra de Conan Doyle: cientificismo, racionalismo, pesimismo; el personaje es un desequilibrado adicto a las experiencias extremas, y experimentador de drogas, megalómano, dotado de capacidades de observación y deducción casi sobrehumanas, y una memoria que llega a lo prodigioso. Es decir, increíble y contradictorio.

holmes y watson

Holmes y Watson en acción

Por otro lado, el director ha querido hacer un Holmes mezclado con James Bond -Rambo, excepcionalmente en el orden físico. Agilidad, capacidad de combate, tolerancia al dolor, experiencia en artes marciales, disfraces, subterfugios de guerra, etc.

Un tono gris domina todo el filme, que casi literalmente se desarrolla entre sombras o paisajes sombríos (salvo la boda de Watson). La extraordinaria velocidad de las escenas alterna con pausas de cámara lenta a veces un poco fastidiosas. Y la visión microscópica de detalles, como los mecanismos de relojería o de disparo de las armas, alternan con espectaculares escenas macroscópicas.

Después de analizar con intensa atención los aspectos morales de los personajes, no se descubre una diferencia esencial entre Moriarty, el malvado, y Holmes, el héroe. Los motivos y los métodos no se diferencian tanto en el orden moral o las distintas convicciones, como en el de la competencia en un juego de astucia. Moriarty relativiza todo concepto moral, pero Holmes, de algún modo también, en la práctica.

holmes y moriarty

Moriarty y Holmes, solo un juego de ingenios

Los amantes de la “acción” no quedarán defraudados, siempre y cuando estén dispuestos a aceptar la convención del género: todo lo que sucede es prácticamente fantasioso, aunque el director se las arregla como para que, concedido el juego, nos parezca verosímil.

La astucia y la violencia se combinan con el humor, más bien negro y algo ligeramente procaz. Levemente procaz. De modo que no resulta ofensivo pero sí algo molesto. Hay un desnudo humorístico de Stephen Fry, hermano mayor de Holmes en la ficción, que se pasea como vino al mundo en su residencia, inclusive ante damas, por el solo gusto de hacerlo. Un desnudo al límite de lo visible, que, aunque no sea inverosímil para las costumbres inglesas de la época, en especial de las clases altas y extravagantes, es una apelación grotesca a la risa.

Otra escena –Holmes disfrazado de mujer- tampoco revista en lo imposible de ver, pero deja una sensación de incomodidad al vidente acostumbrado a lo que llamamos ordinariamente sentido del pudor.

stephenfry

Stephen Fry, brillante cómico inglés representa al hermano de Holmes

Si sus hijos de 14 o 15 años para arriba lo quieren ver, le diría que los acompañe y no deje de señalarles la diferencia entre un alma limpia y ajena a la libidinosidad del mundo y la gente “del mundo”, siempre más o menos salpicada por la complacencia en las pasiones desordenadas, sean estas la ambición, la envidia, el odio, la impureza o la violencia.

Las notables reconstrucciones de época, (donde hasta han cuidado mostrar el Sacre Coeur de París en construcción en aquellos días) contrastan con la ausencia de fineza y elegancia que se exhibe en la alta sociedad anterior a la Primera Guerra, la cual es mostrada como desagradable: envarados en su ropajes y patibularios en sus expresiones, sin gracia alguna ni joie de vivre.

Algo queda testimoniado con veracidad, sin embargo y lo ha resumido muy bien Oscar Wilde en la célebre frase que prologa “El Retrato de Dorian Gray”: "The nineteenth century dislike of realism is the rage of Caliban seeing his own face in a glass. The nineteenth century dislike of romanticism is the rage of Caliban not seeing his own face in a glass." ("El rechazo del siglo XIX al realismo es la rabia de Calibán al ver su cara en el espejo. El rechazo del siglo XIX del romanticismo es la rabia de Calibán al no ver su cara en el espejo").

El filme parece mostrar, con un espíritu del siglo XXI, ambos rechazos llevados al punto extremo, lanzados al infinito, sin un mínimo rasgo de esperanza ni de arrepentimiento. En su punto de mayor alejamiento de Dios y de lo genuinamente humano. Todo bajo capa de cierta graciosa simpatía.

¡Ah!, la música es buena.

Elenco prinicpal

Robert Downey Jr. ...  Sherlock Holmes

Jude Law ... Dr. John Watson

Noomi Rapace ... Madam Simza Heron

Rachel McAdams ... Irene Adler

Jared Harris ... Professor James Moriarty

Stephen Fry ... Mycroft Holmes

Kelly Reilly ... Mary Watson

Calificada como apta para mayores de 13 años

País de origen: USA

Idiomas:
Inglés, francés, alemán.

Duración:
129 min

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