La "mala leche" de Karcher

Hipótesis sobre el estudiado escándalo de la carta "trucha"

Actualización: Apenas publique las consideraciones que siguen, me entero de que la Santa Sede desmintió a Karcher, el cual tuvo que tragarse un enorme sapo y justificar su increíble aparición, con argumentos de menor cuantía. El Nuncio, por cierto, estaba llamando a Roma en términos poco diplomáticos pidiendo que lo sacaran de la parrilla donde lo habían puesto, sabe Dios porqué. El que está ahora "vuelta y vuelta" es el propio Karcher, que, o enloqueció, o recibió un orden y luego una contraorden. Karcher es diplomático de profesión, aunque no lo parezca, y está en Roma desde hace varios años en la Secretaría de Estado. Es además, "hombre de Bergoglio", de modo que sería rarísimo que hiciera lo que hizo sin comunicarlo a su jefe. O más bien, sin recibir una orden de su jefe. Salvo repentina insania.

Por lo cual, el origen de esta maniobra sigue en la penumbra.

 

Finalmente pasó de la relativa discreción al “perfil alto”. Guillermo Karcher, el tantas veces denunciado “hombre del  Card. Bergoglio” en la Curia Romana, el que lo mantuvo al tanto de la información que necesitaba para mover sus fichas aquí, en especial en lo referente al tránsito de personalidades relevantes en las oficinas de la Secretaría de Estado, (así como Pedacchio informaba desde el Dicasterio de los Obispos). para aceitar las relaciones que pusieron al ex Card. De Buenos Aires en el Solio Pontificio, dio la cara por la TV, mostrando en pocas frases su condición.

“Mala leche”

El caso fue su “desmentida” en el confuso asunto de la carta presuntamente falsa del Papa Francisco a la Presidenta Fernández de Kirchner. Sobre este asunto se ha montado un circo de dimensiones llamativas. Karcher ha dicho que esta fue una maniobra “de mala leche” del gobierno argentino al publicar una carta “trucha”.. Todo un curial en su delicado lenguaje romano.

Los hechos conocidos

Al ver a los funcionarios argentinos hacer el descargo, mostrando cartas, membretes, etc. (concedámosle a Olivieri, de Culto,  un poco más de fineza y manejo que a Parrilli, secretario General de la Presidencia), por primera vez en mucho tiempo tuve la impresión de que decían la verdad.  La carta salió de la Nunciatura y llegó por vías ordinarias a Cancillería, sede de la Secretaría de Culto. Ellos afirman que la secretaria del Nuncio acepta haberla enviado, y el Nuncio, mutis por el foro. ¿Alguien la cambió en el camino? Difícil. ¿Fue un envío protocolar formulario salido de la Cancillería que luego Francisco decidió negar? Humm. Podría ser. Esta jugada pondría al Nuncio en una situación insostenible, al ser desautorizado por el jefe de Estado a quien representa.

Subsiste el problema del membrete, la escritura toda en mayúsculas con errores y un tono ciertamente muy familiar, aunque Nelson Castro, otro de los periodistas preferidos de Francisco, parte de su séquito a Tierra Santa afirmó por TV desde Roma que “Francisco y Cristina se tutean”.

Pero otros aspectos de la cuestión mueven a pensar que aquí se cuece algo más. La desmentida del susodicho Karcher, en un tono que parece estudiadamente vulgar y puesto en los medios para que lo entienda todo el mundo. En cuyo caso la víctima parecería ser el gobierno. Pero hasta anteayer nomás “había que cuidar a Cristina”. ¿Por qué ahora hay que ponerla en ridículo?

El texto de la carta tampoco es tal que la Santa Sede deba salir con los tapones de punta (Karcher diría) a decir “nosotros no fuimos”. Y para estas desmentidas generalmente se usa la vía del P. Lombardi, un hombre ducho en el oficio de la ambigüedad con cierta fineza.  Aquí la voluntad de la Santa Sede (de Francisco) fue potenciar la situación hacia el escándalo y el ridículo parace obvia. O bien, inmerso en su viaje, el tema se le fue de las manos y lo tomó este personaje que si no fuera de la Curia merecería estar en La Campora, Karcher, digo, dándole el tono y la dimensión que su buen criterio le indicó.

De Karcher]]> dice La Nación]]>, con prudente equilibrio:

“El encargado de ceremonial del Vaticano, monseñor Guillermo Karcher, se convirtió ayer en el protagonista de un escándalo sin precedentes que salpicó al Gobierno, al Papa y al Vaticano, luego de que hoy saliera a "rectificar" la desmentida que él mismo había hecho sobre la misiva papal.

“Sin embargo, la de ayer, no fue la primera aparición pública que le otorgó cierta popularidad al ceremoniero pontificio. El fue quien le sostuvo el micrófono a Jorge Bergoglio minutos después de que saliera a pronunciar su discurso como el papa Francisco, el pasado jueves 14 de marzo.

“Tal vez, por la misma presencia del sumo pontífice, su imagen pasó algo desapercibida, pero él tuvo el privilegio de acompañarlo en ese momento histórico en el que el mundo entero escuchaba las palabras de Francisco, el nuevo papa de la Iglesia católica.

“Karcher trabaja hace muchísimos años en la Curia Romana. El 22 de diciembre de 2006 fue nombrado "cerimoniere pontificio", integrante del "Ufficio delle Celebrazioni Liturgiche del Sommo Pontífice", un organismo autónomo al cual le compete la preparación de todo lo necesario para las celebraciones litúrgicas y otras celebraciones sagradas, tanto del sumo pontífice como aquellas que se realizan en su nombre.

“Anteriormente, se desempeñó en Asuntos Generales de la Secretaría de Estado Vaticana, y estuvo presente en distintas visitas que autoridades argentinas hicieron al Vaticano para reunirse, en su momento, con Benedicto XVI.

“Por otro lado, encabezó en el Vaticano una misa en 2009 en la que se rezó por el eterno descanso del ex presidente Raúl Alfonsín, y visitó la Argentina en reiteradas oportunidades en su rol de funcionario de la Santa Sede”.

El Difunto Paco Pepe

Con menos equilibrio pero más veracidad decía de él en sus informes el difunto Paco Pepe Fernández de la Cigoña, ex periodista eclesiástico ahora dedicado a hablar de los peces de colores, desde la muerte del otro difunto, el Card. Bergoglio y su resurrección bajo la forma del Papa Francisco:

La eficiente labor de Pedacchio es completada por otros informantes clave. Por ejemplo, «El Jesuita» se entera de quién entra y sale del Vaticano, gracias a otra «planta» en la Secretaría de Protocolo de la Secretaría de Estado. Se trata de otro sacerdote argentino, también de la archidiócesis de Buenos Aires, Guillermo Karcher.

Es curioso, pero esta nota tan bien informada ]]>ha desaparecido de los archivos de La Cigüeña de la Torre]]>, para refugiarse en el caché de Google, tantas veces salvador.

Finalmente, ¿qué está pasando con la bendita carta?

Parece prudente esperar el desarrollo de los hechos. Por ahora, solo una conclusiones provisorias.

-          Si la carta es verdadera, la víctima es el Nuncio

-          Si la carta es falsa, la víctima es el gobierno.

-          En cualquier caso puede ser carambola a dos bandas, gobierno y nuncio. Porque ambos quedaron mal parados.

-          Si el gobierno cayó en una trampa, ¿por qué no se le tendió desde la Santa Sede un salvavidas de silencio? Tal vez para recordarle que es Francisco quién manda, en especial cuando en la Rosada intentan utilizarlo para su juego. Una apretadita para poner las cosas en orden. Recordemos también el apriete preventivo de la Kirchner en su discurso del 40º aniversario de la muerte del P. Mugica. Ojo con meterse con el clero, que siempre tiene con qué responder…

-          La cosa se manejó en clave argentina. Se dejó afuera a Lombardi y los resortes oficiales de prensa de la Santa Sede. Eso de que Karcher es “vocero papa” como repetían ayer los medios, es un disparate. Se manejó como para que el ruido fuera aquí, y no en todas partes, oficioso y no oficial.

-          El tono de Karcher indica el deseo de quien lo mandó de que el mensaje llegara al pueblo llano. Nada de frases finolis  de doble interpretación. Clarito, vulgar y en lenguaje de tablón.

Se verá que pasa, si es que pasa algo, en los días que vienen. Tal vez la cosa ya está cerrada porque el objetivo se cumplió.

 

 

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