Francisco no romperá abiertamente con Benedicto

Dice Magister, en la designación de Culto Divino. Hará algo peor...

Una buena y una mala: dice Magister en uno de sus envíos de Chiesa: 

El pasado 28 de agosto ha promovido al cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el español Antonio Cañizares Llovera, como nuevo arzobispo de Valencia, una de las diócesis más dinámicas de la Iglesia ibérica. Un desplazamiento no usual, que tiene como precedente el del purpurado Crescenzio Sepe, transferido a Nápoles por Benedicto XVI desde su cargo de prefecto de Propaganda Fide. Con la diferencia que, al contrario de cuanto sucedió en este último caso, parece que con Cañizares el Papa no había “impuesto” la transferencia, sino que simplemente dio curso al deseo del purpurado de volver a su patria como pastor. Que luego Cañizares prefiriera en su corazón como destino a Madrid en vez de Valencia es otra historia.

Pero visto en su contexto, en el paso dado el 28 de agosto no se anunció el nombre del sucesor de Cañizares en la curia. De todos modos, parece improbable que el papa Francisco, como sucesor del llamado (no siempre con razón) “pequeño Ratzinger” en la Congregación para el Culto Divino, elija una figura de ruptura respecto a Benedicto XVI. Más bien habrá que ver si y de qué modo se mantendrán o, por el contrario, serán dejados a las conferencias episcopales algunos poderes atribuidos al dicasterio, como por ejemplo el del control y revisión de las traducciones de los libros litúrgicos.

Como lo han anticipado también los medios de comunicación españoles, es inminente el retorno a España de otro eclesiástico, que actualmente se desempeña en la curia romana. Se trata del arzobispo Celso Morga Iruzubieta, del clero del Opus Dei, quien dejaría de ser secretario de la Congregación para el Clero y se convertiría en coadjutor de la arquidiócesis de Mérida-Badajoz, la cual cuenta con alrededor de 600 mil fieles.

Con este gesto proseguirá la “limpieza” llevada a cabo por Francisco en uno de los dicasterios más importantes de la curia romana, que entre otras cosas se ocupa de los contenciosos entre sacerdotes y obispos, de las dispensas de las obligaciones sacerdotales más allá de los casos conectados con los "delicta graviora", de las enajenaciones de los bienes eclesiásticos por encima de un cierto valor y – por voluntad de Benedicto XVI – también de los seminarios. 

La transferencia del actual secretario tendrá lugar luego que Jorge Mario Bergoglio ya ha removido como autoridad al prefecto nombrado por el papa Joseph Ratzinger (el purpurado Mauro Piacenza – originario de la Génova del cardenal Giuseppe Siri – quien fue reemplazado por el diplomático veneciano Beniamino Stella) y ha nombrado un secretario adjunto para los seminarios (el mejicano con sangre china en las venas, Jorge Carlos Patrón Wong). Sin contar con que también entre los funcionarios del dicasterio, en el transcurso de un año, ha habido un compacto recambio, que no parece tener precedentes análogos.

Fuente: ]]>Chiesa]]>

De lo antedicho, además de la voluntad de "limpieza" de funcionarios que en efecto comenzaron a "limpiar" el clero de algunos de los personajes más indeseables -esto fue obra de Benendicto- tememos eso de que "no haya ruptura" en la figura del sucesor de Cañizares, pero sí pongan a un personaje no tan irritable como inútil. (Tampoco es que Canizares fuese exitosísimo en la recuperación de la seriedad litúrgica, pero tenía al menos buenas intenciones). O sea, más colegialidad allí donde a Francisco la colegialidad no le interesa, porque la liturgia no le interesa

Otra cosa sería la colegialidad en la designación de obispos o el manejo de las finanzas, que sí le interesan y lleva él personalmente con mano de hierro, como ha hecho en Buenos Aires. 

Fíjense también que Cañizares va a Valencia, diócesis prestigiosísima pero menos relevante que Madrid, donde pone, sí, a uno de su línea porque Madrid tiene peso decisivo. Nada de colegialidad ahí. Uno que cumpla sus órdenes.

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