Cuando Bergoglio condenaba a Lutero, a su modo...

Conferencia de 1985.

Honestamente, no me queda claro si la argumentación de Bergogio en aquella ocasión era la más ortodoxa, pero su posición, sin duda ha dado una vuelta de campana. Creo ver en ella las semillas de los frutos que hoy vemos. En todo caso, un ejemplo del periplo conciliar a cuyo fin estamos llegando. Lo que sigue ha sido publicado por Sandro Magister en Chiesa

Lutero a la hoguera. No, a los altares. La doble visión del Papa jesuita

Ayer veía en la Reforma protestante la raíz de todos los males. Hoy la celebra como "medicina para la Iglesia". Pero no resulta que haya renegado de sus críticas. Helas aquí, una palabra tras otra
 

ROMA, 27 de octubre de 2016 – Dentro de cuatro días Francisco volará a Lund, acogido por la obispo luterana de Suecia, para celebrar junto con la Federación luterana mundial los quinientos años de la Reforma protestante:

]]>> Viaje apostólico del Santo Padre a Suecia, 31 de octubre-1 de noviembre de 2016]]>

Ningún Papa, antes de él, ha manifestado tan calurosa simpatía por Lutero.

Interpelado sobre el gran herético en la conferencia de prensa en el vuelo de vuelta de Armenia, Francisco ha dicho que Lutero estuvo animado por las mejores intenciones y que su reforma fue "una medicina para la Iglesia", sobrevolando por encima de las divergencias dogmáticas esenciales que desde hace cinco siglos enfrentan a protestantes y católicos, porque –son siempre sus palabras, esta vez pronunciadas en el templo luterano de Roma– "la vida es más grande que las explicaciones y las interpretaciones".

El ecumenismo de Francisco está hecho de este modo. El primado está en los gestos, en los abrazos, en algún acto caritativo hecho juntos. Los conflictos doctrinales, aunque abismales, los deja para las discusiones de los teólogos, a quienes de buena gana confinaría "en una isla desierta", como le gusta decir, aunque demasiado en broma.

*

Sin embargo, también Jorge Mario Bergoglio se ha hecho una idea personal sobre qué han sido Lutero, Calvino y el protestantismo en general. Una idea que hoy ha encerrado bien dentro de sí, pero que en el pasado, cuando no era Papa ni obispo, no ha tenido miedo en exponer claramente.

Era el verano de 1985 cuando el entonces simple jesuita Bergoglio tuvo en Argentina, en Mendoza, una conferencia dedicada precisamente a la infatigable batalla de hace cinco siglos entre la Compañía de Jesús y los protestantes. Reproducimos más adelante los pasajes en los cuales arremetió con furia demoledora contra el pensamiento y la obra de Lutero y Calvino.

Treinta años después no se evoca nada de aquella invectiva en las palabras y en los gestos tan amigables que Bergoglio, convertido en Papa, dirige a los protestantes. Pero de ello no se deduce necesariamente que haya renegado, dentro de sí, aquellas críticas radicales suyas.

De hecho se han vuelto a publicar tal cual, en español y en italiano, en dos libros que ha autorizado de hecho, salidos después de su elección como Papa:

]]>> J. M. Bergoglio - Francisco, "Reflexiones espirituales sobre la vida apostólica", Grupo de Comunicación Loyola, Bilbao, 2013]]>

]]>> J. M. Bergoglio - Francesco, "Chi sono i gesuiti. Storia della Compagnia di Gesù", EMI, Bologna, 2014]]>

La edición española del libro ha sido preparada por el Grupo de Comunicación Loyola, expresión oficial de la Compañía de Jesús.

Y la edición italiana cuenta, además, con el prólogo del padre Antonio Spadaro, director de "La Civiltà Cattolica", el jesuita más cercano que ningún otro al Papa Francisco, su consejero, confidente y escritor fantasma. El cual, al resumir la requisitoria anti protestante de Bergoglio, no solamente no toma la mínima distancia de ella, sino que incluso la presenta como "un riquísimo fresco por el cual se puede fácilmente comprender el modo de proceder del Papa, fundamentado sobre dos pilares: la realidad y el discernimiento".

Cuando salió la edición italiana del libro, a mediados de 2014, el eminente teólogo protestante Paolo Ricca, valdense, expresó su desolado estupor en un editorial en la revista "Riforma":

]]>> Una brutta sorpresa. Per Bergoglio Calvino è "un boia spirituale"]]>

Ricca escribió, teniendo ante sí también el prólogo del padre Spadaro:

"Me cuesta creer que el actual pontífice piense estas cosas de Calvino y de la Reforma, que no tienen ni pies ni cabeza y que ningún historiador católico, al menos entre los que conozco y leo, dice ya desde hace mucho tiempo. Y dado que los jesuitas, cuando nacieron, asumieron como tarea, además de la misión entre los paganos, también la de combatir con todos los medios el protestantismo, como efectivamente sucedió, entonces, si el protestantismo que han combatido es el que Bergoglio ha “afrescado”, deben saber que han combatido un protestantismo fantasma, que no ha existido nunca, un puro ídolo polémico creado solamente por su fantasía, que poco o nada tenía que ver con la famosa ‘realidad’ que también querían asumir como ‘fundamento’ de su ‘manera de proceder’”.

Y concluía:

"Me pregunto cómo es posible tener todavía hoy, o incluso hace treinta años, una visión tan deformada, torcida, desfigurada y sustancialmente falsa de la Reforma protestante. Es una visión con la cual no solamente no se puede iniciar un diálogo, ni siquiera una polémica: no vale la pena, porque es demasiado distante y deforme de la realidad. Una cosa es segura: a partir de una visión así, una celebración ecuménica del quingentésimo aniversario de la Reforma, en 2017, parece literalmente imposible".

Y, sin embargo, el Papa Francisco lo ha conseguido. Su viaje festivo a la Suecia luterana es la prueba de ello. "Audacia de lo imposible" es también la consigna del nuevo general de los jesuitas, elegido hace pocos días.

Para cumplir el milagro, a Bergoglio le ha bastado simular el olvido total de aquél discurso suyo de hace treinta años en Mendoza.

Aquí está. Que hay que releer por entero, a la vigilia de la fiesta de Lund.

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Lutero: una "idea loca" que ha evolucionado en herejía y cisma

por Jorge Mario Bergoglio



Muchas veces, San Ignacio ha sido definido como el bastión de la Contrarreforma. Esto es verdad; sin embargo […] los jesuitas estaban más preocupados con Calvino que con Lutero. […] Habían descubierto con perspicacia que ahí se escondía el verdadero peligro para la Iglesia.

Calvino ha sido el gran pensador de la Reforma protestante, quien la ha organizado y conducido en el plano de la cultura, de la sociedad de la Iglesia; ha plasmado una organización que Lutero no se había propuesto. Éste, el alemán impetuoso que probablemente había proyectado al máximo dar vida a una Iglesia nacional, es releído y reorganizado por aquél francés frío, un genio latino versado en jurisprudencia, que era Calvino.

Lutero era visto como un hereje. Calvino, además, como un cismático. Me explico. La herejía –por usar la definición de Chesterton– es una idea buena que ha enloquecido. Cuando la Iglesia no puede curar su locura, entonces se transforma en un cisma. El cisma implica ruptura, división, separación, consolidación independiente; va creciendo por pasos sucesivos hasta conquistar una propia autonomía. San Ignacio y sus sucesores combatirán contra la herejía cismática.

Y, ¿cuál es el cisma calvinista que provocará la lucha de Ignacio y de los primeros jesuitas? Se trata de un cisma que afecta tres áreas: el hombre, la sociedad y la Iglesia. […]

*

En el hombre, el calvinismo provocará el cisma entre razón y emoción. Separa la razón del corazón. En el plano emotivo, el hombre de aquél siglo, y bajo la influencia luterana, vivía la angustia por la propia salvación. Y, según Calvino, de esa angustia no había que preocuparse. Contaba solamente preocuparse de las cuestiones de la inteligencia y de la voluntad.

Este es el origen de la miseria calvinista: una disciplina rígida con una gran desconfianza a lo que es vital, cuyo fundamento es la fe en la total corrupción de la naturaleza humana, que puede ser ordenada solamente por la superestructura de la acción del hombre. Calvino cumple un cisma dentro del hombre: entre la razón y el corazón.

Más aún, Calvino provoca otro cisma en la razón misma: entre el conocimiento positivo y el conocimiento especulativo. Se trata del cientificismo que rompe la unidad metafísica y provoca un cisma en el proceso intelectivo del hombre. Todo objeto científico se asume como absoluto. La ciencia más segura es la geometría. Los teoremas geométricos serán una guía segura de referencia del pensamiento. Este cisma, que se da en la misma razón humana, afecta a toda la tradición especulativa de la Iglesia y a toda la tradición humanística. […]

*

El cisma calvinista afecta también a la sociedad, que resultará dividida. Como portadoras de salvación Calvino privilegia las clases burguesas. […] Esto implica y comporta un revolucionario menosprecio de los pueblos. Ya no hay ni pueblo ni nación, y, al contrario, se configura una internacional de la burguesía.

Con un anacronismo podríamos aplicar aquí la fórmula de Marx: "Burgueses de todo el mundo, uníos", despreciando cualquier significado de la nobleza de los pueblos. Con esta actitud Calvino es el verdadero padre del liberalismo, que ha sido un golpe político al corazón de los pueblos, a su modo de ser y de expresarse, a su cultura, a su manera de ser cívica, política, artística y religiosa.

Probablemente en el plano social esto es más evidente en la elaboración, primero de Hobbes (según el cual los hombres debían convivir por medio del engaño y de la fuerza, mientras que el Estado, "moderno Leviatán", existía sencillamente para tener a raya los egoísmos y evitar la anarquía, legitimando una lógica de dominio, dado que ya no había ninguna ley natural), y después de Locke, mucho más sofisticado, pero no menos cruel.

Hobbes reivindica el "poder" sin corazón, con una justificación absolutista y racionalista. Locke reviste todo esto con una "compostura civil" y busca redefinir la sociedad excluyendo al pueblo.

La postura de Locke es la siguiente: parte de la admisión de un cierto derecho natural y se sirve del slogan "la razón enseña que…", para después deducir –como por magia– conclusiones que justifican ese cisma social: el hombre –puesto que supera la propia corrupción natural por medio del activismo– puede poseer el fruto de su trabajo siempre que ese fruto no sea corruptible. He aquí que nace la moneda y la índole monetarista del liberalismo.

Además, la razón enseña que el hombre tiene derecho a comprar trabajo. Y con esto se dan dos tipos de trabajadores: los que poseen bienes no corruptibles y los que no los poseen. El Estado tiene la función de mantener el orden entre estas dos categorías de trabajadores evitando la rebelión de estos contra los primeros. En el fondo, el pensamiento calvinista-cismático-liberal está reivindicando para el segundo grupo de trabajadores el poder de rebelión, lo que hoy llamaríamos la rebelión del proletariado. En última instancia, el marxismo es el hijo obligado del liberalismo.

*

En tercer lugar, el cisma calvinista hiere a la Iglesia. […] Sustituye la universalidad del pueblo de Dios con el internacionalismo de la burguesía. […] Decapita el pueblo de Dios de la unidad con el Padre. Decapita todas las cofradías de los oficios privándolas de los santos. Y, suprimiendo la misa, priva al pueblo de Dios de la mediación en Cristo realmente presente. […]

En el fondo Calvino había intentado salvar al hombre, al que la perspectiva luterana había precipitado en la angustia. En Lutero se manifiesta la intención de salvar al hombre del paganismo del renacimiento, pero esa intención había evolucionado hacia una "idea loca", es decir, en herejía. Por eso Calvino, con la frialdad legislativa que le caracteriza, parte del angustioso planteamiento luterano y evoluciona así: el hombre está corrompido; por consiguiente, disciplina.

De aquí nace lo que conocemos como el "rigor protestante". Éste propone signos de salvación diferentes de aquellos católicos –los que hemos citado antes–, y el signo es el trabajo acumulativo. Casi como si pretendiera identificar los frutos del trabajo con los signos de la salvación. Podríamos simplificarlo de manera caricatural con este axioma: "Serás salvado si adquieres la riqueza que se obtiene con el trabajo". Y he aquí plasmada la clase burguesa.

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A partir del planteamiento luterano, si somos coherentes, quedan solamente dos posibilidades entre las cuales optar en el curso de la historia: o el hombre se disuelve en su angustia y ya no es nada (y es la consecuencia del existencialismo ateo), o bien el hombre, basándose en esa misma angustia y corrupción, da un salto en el vacío y se autodefine superhombre (es la opción de Nietzsche).

En el fondo Nietzsche regenera a Hobbes, en el sentido de que la "última ratio" del hombre es el poder. El dominio es posible solamente contra el amor, a partir de la contraposición, en el hombre, entre la razón y el corazón. Un tal poder, como "última ratio", implica la muerte de Dios. Se trata de un paganismo que, en los casos del nazismo y del marxismo, adquirirá formas organizadas en sistemas políticos.

La perspectiva luterana, porque se fundamenta en el divorcio mismo entre la fe y la religión (efectivamente, concibe la fe como la única salvación, y acusa a la religión –los actos de religión, la piedad, etc.– de ser una mera manipulación de Dios), genera divorcio y cisma; comporta toda clase de individualismos que, en el plano social, afirman su hegemonía.

Toda hegemonía, tanto religiosa, política, social o espiritual, encuentra aquí su origen.

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En 1985, cuando pronunció esta conferencia, Jorge Mario Bergoglio tenía 49 años y era rector del Colegio Máximo de San Miguel. De 1973 a 1979 había sido provincial de la Compañía de Jesús en Argentina.

Sobre su enfoque actual respecto al protestantismo luterano y calvinista ver:

]]>> Un Papa como no se había visto nunca antes. Un poco protestante]]>(22.7.2016)

Un ejemplo de este nuevo enfoque se refiere a la comunión eucarística.

Entre las críticas radicales que Bergoglio dirige al protestantismo reformado en su conferencia de 1985 estaba la de "suprimir la misa" y, por consiguiente, de "privar al pueblo de Dios de la mediación en Cristo realmente presente".

De lo que se deduce la incompatibilidad entre las dos visiones de la eucaristía.

Pero en la práctica, hoy el Papa Francisco se muestra más que dispuesto a cancelar la prohibición de hacer la comunión juntos entre católicos y protestantes, como ha dejado entender en respuesta a la pregunta de una luterana casada con un católico, el pasado 15 de noviembre, mientras visitaba la iglesia de los luteranos de Roma:

]]>> Respuesta del Santo Padre…]]>

 

Fuente: ]]>Chiesa]]>

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Tales afirmaciones se oponen al dogma que afirma que la religión católica es la única religión verdadera (cf. Syllabus, proposición 21). Se trata de un dogma, y lo que se le opone se llama herejía. Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Marcelo González

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Marcelo González

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Marcelo González

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Marcelo González

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Editor y Responsable

Y 335º aniversario de la liberación de Viena del asedio turco: recordando la liberación de Viena.

Sofía González Calvo

la Peregrinación pone en lugar principal el conocimiento y amor a la misa tradicional. La misa se convierte en el centro de los tres días de peregrinación. Misa de campaña, rezada bajo la lluvia y el frío, sobre el suelo de barro. Acompañada de cánticos en latín y castellano que ayudan a la devoción. La devoción era otro elemento patente entre los caminantes.