Como robarte las medias sin quitarte los zapatos

El Card. Raymond Burke y la FSSPX

Lo único claro es la confusión.

Hace algún tiempo, Francisco destituyó al Card. Raymond Burke de la Prefectura de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, que es como la “Suprema Corte” de la Iglesia. Parece obvio que fue a causa de la resistencia que el Cardenal Burke ofreció a las ideas propuestas oficialmente por los Sínodos de la Familia.

Tras su destitución fue nombrado Cardenal Patrono de la Orden de Malta. A poco, cuando el Card. Burke firmó junto con otros tres, dos ya fallecidos, las famosas “dubia” que permanecen sin respuesta formal, Francisco realizó algunas maniobras que dejaron mal parado al buen cardenal norteamericano. Lo respaldó para obrar una limpieza de masones infiltrados en la Orden, y cuando el cardenal actuó en conjunto con el entonces Gran Maestre, este último fue el destituido por la Santa Sede, en un acto de presión del propio Francisco, no solo ilegal sino sin precedentes. A su vez Francisco nombró una intervención en la Orden que dejó al Cardenal Burke , legalmente patrono, depuesto de facto de su cargo.

Hace unos días Burke fue nombrado nuevamente miembro (no Prefecto) de la Signatura Apostólica. Aún está pendiente la publicación de la “corrección fraterna” ya por él anunciada.

Y para echar más tinieblas sobre las tinieblas aparece una grabación de audio de una intervención del Card. Burke en los EE.UU. durante un congreso o jornada sobre la liturgia (en Medford, Oregon, EE.UU. el 15 de julio de 2017) donde responde a una pregunta sobre la licitud de recibir los sacramentos de manos de sacerdotes de la FSSPX. La respuesta del Card. Burke en el tono pausado y desapasionado que lo caracteriza es en síntesis: la FSSPX es cismática. El levantamiento de las excomuniones a sus obispos es un acto irregular, una suerte de anomalía, porque ellos no se retractaron de su acto de cisma. Y los sacramentos que celebran son ilícitos, aunque válidos, inclusive el permiso para casar otorgado por el Papa Francisco (nada dice de la jurisdicción para confesar, ya previamente reconocida). La verdad es que son “anomalías” canónicas, dice el cardenal. La FSSPX no tiene un estatus canónico legal.

Si han llegado hasta acá los felicito. El embrollo es fenomenal. 

Sin pretender meter la cuchara en donde no se debe, parece que el Card. Burke tiene razón. Salvo en lo del cisma, ya reconocido por la Santa Sede, y lo de la ilicitud. Los sacramentos son lícitos porque se sustentan en el “estado de necesidad”, principio excepcional pero fundamental de la ley canónica, puesto que la Ley Suprema de la Iglesia es la salvación de las almas y las cuestiones canónicas se subordinan a ella.

El cardenal es canonista. Su visión de las cosas formalmente parece correcta, pero también ingenuamente legalista, ya que millones de almas están en peligro de condenarse porque una gran parte del clero, con la venia del propio Papa Francisco, justifica actos inmorales, intrínsecamente malos, o heretiza ofreciendo sacramentos bajo formas írritas e inválidas y confundiendo a los fieles en su Fe. Es una situación excepcionalísima.

Francisco es un maestro del maquiavelismo. El cardenal Burke, tantas veces enredado y maltratado por él, es un buen hombre, quizás excesivamente ingenuo. Francisco lo usa para dividir la resistencia tradicionalista, y él se deja usar tal vez sin siquiera sospecharlo. Y también parece un hombre recto, coherente con sus principios. Se podría invocar en contra de su opinión que la Santa Sede reconoció hace casi 20 años la licitud de asistir a las misas de la FSSPX, y más tarde la jurisdicción para confesar y casar. Pero sería un argumento legalista del mismo tenor que él usa. Y ciertamente estas concesiones son anómalas. En el sentido literal de la palabra. Pero también el papa está por sobre la ley canónica, no por sobre su espíritu.

Se verá finalmente si llega hasta el fondo con la “corrección fraterna” y sus consecuencias, es decir, no ya una acusación de parte de miembros de la Iglesia como ha sido la “corrección filial”, sino avalada por el Colegio de Cardenales, o una parte de él, que tienen autoridad canónica porque son los electores y consejeros naturales del papa.

Créannos a los argentinos. Lo conocemos bien. Francisco es capaz de robarles las medias sin quitarles los zapatos.

 

Oír y leer las declaraciones del ]]>Card. Burke en este vínculo]]> 

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