Aniversario de la primera misa en suelo argentino

Domingo de Ramos de 1520, entonces fiesta de Cristo Rey
En el prólogo de su libro Independencia y Nacionalismo, mi buen amigo Antonio Caponnetto manifestó el propósito de la ilustración de tapa, evocando la celebración de la "Primera Misa en la Argentina". Textualmente. "A ver si dejamos de saludarnos 'en el día de la patria, buenos días', cada 25 de mayo o cada 9 de julio. Y si incorporamos en cambio la grande y olvidada fiesta del 1 de abril de 1520: la hostia inaugural izada sobre el territorio argento. Allí está el estreno, el albor, el umbral y el preludio de la Argentina amada". En vibrante prosa pero con inspiración poética -formas literarias que ensaya admirablemente-, Antonio señala la fundación de la Patria en aquella orilla de la bahía de San Julián.

Las circunstancias de tiempo y lugar del hecho evocado, más allá de la significación propia tienen, para nuestro malhadado presente, un valor simbólico: por un lado, aquel inmenso territorio cuya desventura transcurre entre ínsulas irredentas, desmembramientos latentes tras los cuales, aprovechando una máscara mapuche, opera esa "dominación extranjera" de la que la declaración -¿declamación?- del 1816 fue inútil para preservarnos y, hoy mismo, un Estado usurpado que demuestra convicción y firmeza sólo para servir al "poderoso Don Dinero" y ofende con afectada prescindencia a las leyes del Omnipotente, es incapaz de ofrecer el homenaje debido a los nautas que en tales latitudes prestaron el servicio último del soldado.

Mas, ese cuadro de adversidades morales y materiales tiene como contrapartida una realidad espiritual a la que es preciso convocar si queremos procurar el remedio de los males actuales, teniendo presente, por cierto, que es el buen Dios quien definitivamente dispone el curso de nuestras súplicas y esfuerzos.

Reconociendo así lo acotadas que están nuestras acciones, porque aun obrando con prudencia carecemos de Providencia, debemos más que nunca acudir al origen católico de la Patria como sustento de cualquier empresa y prestar atención a la clara señal de que esa Primera Misa fue celebrada en el Domingo de Ramos del 1520, circunstancia litúrgica que entonces asignaba de manera peculiar el reconocimiento de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo. Cuatro siglos después el papa Pío XI, cuando ya la ley del Evangelio había dejado de ser acatada por las naciones, estableció la solemnidad propia, pero hasta entonces -como en la ocasión evocada- podemos afirmar que la fiesta de Cristo Rey era esa. Es decir que la Patria nació de tal manera signada y dicha memoria debe orientar nuestras conductas.

Viene al caso recordar, a los veintisiete años de la muerte de monseñor Marcel Lefebvre, que el santo obispo hizo pie en esta tierra para expandir en el resto de América la obra de restauración católica por excelencia surgida en las postrimerías del siglo veinte y que en la Argentina fundó el primer seminario del continente y el único de habla hispana de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, congregación que sostiene firme y pertinazmente el principio mentado frente al silencio de la generalidad de las autoridades eclesiásticas.

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Marcelo González

Don Davide (con acento en la a), o sea el P. Pagliarani, es el nuevo Superior General de la FSSPX. Mucha gente se pregunta de dónde salió. ¿Qué significa esta promoción inesperada de un cura raso a la máxima jerarquía? Otros, menos informados todavía, señalan un desorden inaceptable: ¿desde cuándo un simple presbítero va a ser superior de obispos? Estos lefebristas están todos locos.

Marcelo González

Se percibe un cierto temblor de mitras. El optimismo y la componenda comienzan a desdibujarse. Parece que no alcanza con dejarles el campo libre y ponerse a un costado. Cuando ocupen el campo vendrán a degollar a los que estén mirando resignados al discurrir inevitable de los tiempos. Es de manual: los tibios le venden la soga a los revolucionarios, que los van a linchar con esa misma soga (Lenin dixit).

Editor y Responsable

En pocas palabras: Pilatos era un pagano, o sea que había en él semillas de verdad, y de hecho se interesó en el tema, porque le preguntó a Jesús “¿qué es la verdad?” Y Jesús no le contestó. No le contestó… no quiero criticar, pero… Encima después lo amenazó con mandarle no se cuántas legiones de ángeles. Tampoco Pilatos podía dejar que atropellen así como así su autoridad. El tema es complejo. Jesús no se dejó ayudar, puso peros todo el tiempo.

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.