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Mons. Héctor Aguer

Arzobispo La Plata
Observaciones sobre este obispo: 
No niego que prefiero un “don Camilo”. Porque de un “don Camilo”, que se sabe bien su doctrina, aunque sus modos sean poco clericales, puede salir, algo más parecido a San Pío X que a Rodrigo de Borgia.
Las mujeres argentinas sabemos, sin necesidad de sutiles raciocinios, que sólo en el hogar y en el matrimonio indisoluble el amor puede lograr su más plena expansión. Eva Perón
“En algunos países en los que, desde hace años, rige el acceso legal al  aborto se vienen verificando movimientos de opinión e iniciativas dirigidos a aminorar, si es posible, los efectos funestos de semejante disposición. Tengo registros interesantes acerca de Italia donde crecen los  objetores de conciencia que se niegan a intervenir aplicando la ley que permite  el aborto desde 1978. Son ginecólogos y personal sanitario en gran número”.
En la misa del sabado ¿es verdad que Mons. Aguer, que la celebró a las 12,30 hs. en la parroquia San Luis Gonzaga), mandó decir por por altoparlante que  no se iba a poner el reclinatorioo que no se iba a dar la comunión de rodillas por una cuestión de "practicidad"?
Hemos leído el mensaje de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, con motivo del Domingo de Ramos. Y saludamos con alegría que el prelado recordase un aspecto tan importante de esta fiesta, (litúrgicamente, Segundo Domingo de Pasión), tantas veces omitido y hasta negado: la realeza de Cristo.
En la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, Pablo VI recomendaba orientar la religiosidad popular mediante una pedagogía de evangelización (n. 48). Teniendo en cuenta sus valores la llamaba gustosamente “piedad popular”, es decir, religión del pueblo, más bien que religiosidad.
Varias cosas hemos oído decir sobre Mons. Aguer y Mons. Bergoglio en los últimos días. Las fuentes son serias, aunque no puedo garantizar la exactitud de las especies.  1) Que el Arzobispo platense está desactivando todo tipo de movilización contra las leyes "sodoma" y afines del gobierno porque dificultarían su acceso a la Sede Primada en un año y medio.  La razón que habría esgrimido el arzobispo es la presión del resto de la Conferencia episcopal (salvo pocas excepciones) contra su nombramiento. 
Señor Gobernador de la Provincia de Buenos Aries, Don Daniel Scioli.  “Con sorpresa, y con profunda pena, he leído en la edición del 27 de mayo del diario “El Día”, que “el Registro Provincial de las Personas, por orden del gobernador Daniel Scioli, no apeló y de esa forma quedó firme ayer el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal II de La Plata que aprobó el matrimonio entre dos mujeres de nuestra ciudad”. La noticia continúa destacando el carácter decisivo de su intervención, según “voceros de Tribunales”.
Organizado por la Dirección Provincial de Culto, y en el marco de las celebraciones por el bicentenario de la Revolución de Mayo, el miércoles 19 de mayo a las 19, en la catedral de La Plata, se brindará un concierto de Misa Tango.
No tenemos prueba alguna de estas informaciones, de modo que debemos catalogarlas como rigurosamente inciertas. 
Un obispo lamenta el fracaso de la firma de un documento crítico El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, sostuvo que "intereses mezquinos" impidieron que representantes de los empresarios y los trabajadores firmaran un documento sobre la pobreza redactado la Conferencia Episcopal Argentina, el máximo órgano de gobierno de la Iglesia católica. 
“La misericordia, la compasión, la cercanía y solidaridad con los hombres, en su dimensión teologal y evangélica, es una realidad sobrenatural que ha de manifestarse en especies y gestos de tierna y viril humanidad, pero que no puede confundirse con la mera simpatía, la dulzura de carácter, la melosidad o la filantropía”, advirtió.
“Queridos amigos, posiblemente, ustedes han leído o han visto en algún flash de televisión frases de la reciente declaración de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino”. “Fíjense como comienza este breve documento, de sólo una página: “La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”. Esta frase supone un juicio de preocupación, un juicio severo en cierto modo, acerca del modo como estamos acercándonos a esta conmemoración del comienzo del proceso que culminó en 1816 con la declaración de nuestra independencia”.
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