La Bronca de Ñañez: más datos

¿QUIÉN ELIGE AL OBISPO Y PARA QUÉ?

“Ningún obispo impuesto…” Con aquella frase de Celestino, comenzábamos nuestra carta antes de conocer la designación de nuestro Obispo Carlos Ñañez.

Las cartas fueron enviadas al Sr. Nuncio y a cada uno de los Obispos. Ninguna respuesta.

Ahora, el 25 de Marzo, en nuestra catedral, será consagrado obispo el presbítero Marcelo Cuenca, contando con la presencia del Nuncio Apostólico y de Monseñor Marcelo Martorell.

No podemos dejar de señalar con estupor que, otra vez, desde el más alto poder eclesial jerárquico y monárquico, se fortalece una línea conservadora, restauradora, derechosa, afín a corrientes como el Opus Dei. No es la primera vez, no sucede sólo en estos pagos.

Queremos hacernos eco de aquella consigna que desplegaron en carteles numerosas comunidades de base en el año 1971, cuando fue consagrado obispo en la catedral de Bogotá, López Trujillo, otro exponente del control, de la censura, del autoritarismo, en este caso para la Iglesia Latinoamericana: ¡QUEREMOS OBISPOS PARA EL PUEBLO!

Y no estamos inventando nada, el documento de Puebla de la Iglesia Latinoamericana, reconocía, entre otros muchos signos de esperanza, ”la presencia de los obispos, mayor y mas sencilla, en medio de su pueblo” (1309). De esto se trata.

Por esto, este nuevo nombramiento episcopal, ¿tiene en cuenta los procesos, las expectativas, la dignidad de esas comunidades trabajadas por años, con historias propias, con necesidades de ser reconocidas? (Recordemos la dolorosa experiencia más reciente de tantos hermanos de la Iglesia de Puerto Iguazú, donde Marcelo Martorell fue a remplazar nada mas ni nada menos que a Monseñor Piña).

¿Es válido callar, por un supuesto respeto o prudencia, ante tan evidente retroceso de nuestra iglesia, que deja de lado no sólo la orientación primera del Vaticano II, Medellín, Puebla… sino también la generosa y a veces martirial entrega de comunidades y pastores, mucho más teniendo en cuenta que este nombramiento está en flagrante contradicción, con el camino desplegado por la comunidad diocesana en su Plan Pastoral?

En un mundo plural, que intenta democracias cada vez mas participativas, en definitiva, “sin monarquías”, ¿qué sentido tiene este mantener, sostener, y hasta intentar defender teológicamente, este anti-signo no sólo del Reino, sino de la historia y de la vida misma? ¿Con qué autoridad moral luego exigimos a otros sectores de la vida nacional, actitudes de diálogo, respeto, apertura, sinceridad, transparencia?

Córdoba (Argentina), 19 de marzo de 2010

GRUPO SACERDOTAL ENRIQUE ANGELELLI,
COMUNIDADES CRISTIANAS,
GRUPO SACERDOTES CASADOS,
SEMINARIO CATEQUÉTICO ARNULFO ROMERO

Fuente: ]]>La Miarrita]]>

Comentario: La bronca, como se ve, es contra Cuenca, Martorell y naturalmente contra el Nuncio. Las demasías de Ñañez contra Cuenca (de quien fuese amigo, lo mismo que de Martorell) parecen tener cierta explicación en una posición más serena, menos ultraprogresista de ambos. Inclusive hemos recibido algunas referencias (a confirmar) sobre una razonable lucidez doctrinal del intonso obispo del Alto Valle. Veremos.

Lo cierto es que el progresismo extremo, tanto que incluso llega a caerse de la Iglesia, destila, en nombre de una "democracia eclesial" y de la "primera orientación del Concilio Vaticano II, de Medellín y de Puebla" un patente odio contra los titulares de Puerto Iguazú y el Alto Valle, pero pasa sobre plumas la gestión de Ñañez y pone ]]>en el pináculo de la perfección las andanzas del obispo Piña]]>, el que formara un frente político con la izquierda y los protestantes con la bendición del Cardenal Primado, para desalojar al gobernador de la provincia y a quien se le quedaran pegados algunos fondos de Cáritas y cosillas por el estilo.

En fin, menos santificar, regir y enseñar, algunos obispos están para todo...

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Editor y Responsable

 

Primera entrevista al nuevo Superior General de la FSSPX, don Davide Pagliarani.

Marcelo González

Don Davide (con acento en la a), o sea el P. Pagliarani, es el nuevo Superior General de la FSSPX. Mucha gente se pregunta de dónde salió. ¿Qué significa esta promoción inesperada de un cura raso a la máxima jerarquía? Otros, menos informados todavía, señalan un desorden inaceptable: ¿desde cuándo un simple presbítero va a ser superior de obispos? Estos lefebristas están todos locos.

Marcelo González

Se percibe un cierto temblor de mitras. El optimismo y la componenda comienzan a desdibujarse. Parece que no alcanza con dejarles el campo libre y ponerse a un costado. Cuando ocupen el campo vendrán a degollar a los que estén mirando resignados al discurrir inevitable de los tiempos. Es de manual: los tibios le venden la soga a los revolucionarios, que los van a linchar con esa misma soga (Lenin dixit).

Editor y Responsable

En pocas palabras: Pilatos era un pagano, o sea que había en él semillas de verdad, y de hecho se interesó en el tema, porque le preguntó a Jesús “¿qué es la verdad?” Y Jesús no le contestó. No le contestó… no quiero criticar, pero… Encima después lo amenazó con mandarle no se cuántas legiones de ángeles. Tampoco Pilatos podía dejar que atropellen así como así su autoridad. El tema es complejo. Jesús no se dejó ayudar, puso peros todo el tiempo.

Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.