Una esperanza para Villa María

El 5 de mayo fue consagrado y tomó posesión de su cargo Mons. Samuel Jofré Giraudo, como 6° obispo de Villa María, Córdoba. Es un hombre piadoso, no enemigo de la liturgia tradicional, apegado a al derecho canónico, disciplina de la que es doctor. Cercano al Opus Dei.

“El primer objetivo del obispo es la santidad del mismo obispo”, reflexionó monseñor Jofré en una entrevista difundida por el obispado de Villa María. En un diálogo con el área de prensa, el prelado destacó entre sus tareas la promoción de las vocaciones y el trabajo con la pastoral matrimonial. 

Metido de lleno en su nueva misión, señaló las cualidades a las que está llamado a profundizar: “Ante todo la oración personal, que el obispo sea un hombre de Dios. Otra actitud que se necesita es saber oír, especialmente al clero y a los fieles, y no dejar de enseñar la verdad objetiva con prudencia, delicadeza, valentía y fortaleza. Otra de las actitudes es gobernar, es decir, saber decidir oportunamente con prudencia y sostener esas decisiones con fortaleza”.
 
Enhorabuena por estos propósitos. Las fotografías de su celebración no infunden muchas esperanzas sobre su estilo litúrgico, si es que ese es SU estilo litúrgico, aunque sospechamos que más bien le fue impuesto para la circunstancia.
 
De algo hay certeza, este nombramiento no es de la era Francisco.

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Marcelo González

Leemos en Adelante la Fe un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. 

Marcelo González

Lo más pornográfico que leí en mi vida es el libro “Teología Moral para Seglares” de Royo Marín. La parte contra sexto. Me creó una verdadera incomodidad. Las personas bien criadas tenemos una repugnancia natural por lo indecente, lo obsceno. Pero estamos fuera de época, porque lo obsceno se hace público todo el tiempo

Marcelo González

El caso de Alfie Evans, como otros, aunque no tan resonados, hace emerger una realidad que no todos advierten, por fuerza de hábito y atavismo: la vida se ha convertido en la variable de ajuste del mundo moderno, posmoderno o lo que sea. Del mundo de hoy. Si queremos un mundo mejor, no podemos estar fijándonos en un niño más o menos.

Editor y Responsable

Publicado hoy en un portal de gran alcance, este artículo supone una gran victoria para los que luchan contra la legalización del aborto en la Argentina. Allí se da cuenta del resultado de la exposición de Mónica del Río, incansable batalladora en estos temas, que es nada más ni menos que el reconocimiento oficial del Ministerio de Salud de la Nación sobre las cifras reales de muerte por abortos registrados en el país en 2016. Fueron 31 casos. Y de estos 16 que se describen como "abortos no especificados". 

Adelante la Fe

¿No fue durante ese pontificado que notorios y confesos homosexuales a quienes Montini conocía personalmente fueron elevados al episcopado, circunstancia que llevaría a incluso un circunspecto neocón poco sospechoso de cualquier integrismo como George Weigel a reconocer el desgobierno y absoluta incuria a la hora de nombrar a obispos ineptos moralmente durante ese pontificado?

Marcelo González

Uno tiene la impresión, al leer la declaración final y habiendo repasado las entrevistas y los resúmenes de las conferencias, que estos clérigos quieren dar un paso adelante con el pie derecho en la restauración de la Iglesia. Pero a la vez se pisan el zapato con el pie izquierdo.

Editor y Responsable

Hoy 7 de abril ha tenido lugar en Roma la muy esperada conferencia “Iglesia Católica, ¿adónde vas?”. La conferencia fue inspirada por el cardenal Carlo Caffarra (uno de los cuatro cardenales de las dubia), que falleció el pasado septiembre. Al final de la conferencia se publicó una Declaración Final en el nombre de los participantes, religiosos y seglares.