Cuando Romano Amerio habla de "circiterismo", es decir, vaguedad conceptual o vacancia conceptual, y lo atribuye al lenguaje del Concilio Vaticano II, hay gente que se indigna. Pero es necesario recordar que este eminente filólogo y filósofo católico hablaba con conocimiento de causa. Nosotros podemos hablar ahora con conocimiento de consecuencias. De aquellos polvos, estos lodos. Citamos una homilía, de la misa Crismal (recuérdese que es la misa en la que está presente buena parte del clero diocesano, de donde, además, la importancia magisterial de esta alocución) de Mons. Virginio Bressanelli, obispo coadjutor de Neuquén, es decir, futuro obispo de Neuquén casi con seguridad.