Ser tradi hoy

Así comenzaba una publicidad de no se qué en otros tiempos. “Pasan cosas lindas…”  Hagamos una breve crónica de lo que ha sucedido en los últimos días y tal vez encontremos alguna “cosa linda”.

Los lectores de este sitio habrán notado poca actividad en los últimos tiempos. La causa de esta retracción de publicaciones es simple: no deseamos contribuir a la confusión general agregando más opiniones a las que ya circulan -en demasía-sobre la crisis de la Iglesia. Hay una gran ansiedad por “información”, un gran deseo de participar en la resistencia al neomodernismo que ha llevado a límites increíbles su tarea de destrucción

Como es público, en los últimos meses ha habido una serie de debates dentro de la FSSPX. El tema es, más allá de ciertas cuestiones ocasionales, la diferencia de criterios sobre la legitimidad de aceptar una regularización canónica y sobre la oportunidad de hacerlo en este momento.

La crítica es un necesario ejercicio de la razón, en cuanto se haga según la prudencia. No sobre materias o personas que nos exceden en rango o calidad intelectual. No sobre intenciones ocultas. No basados en nuestra propia autoridad. Sino más bien, sobre temas en los que tenemos la obligación de discernir, allí donde tenemos competencia y nuestro juicio puede ayudar.

Dos puntos hay que distinguir en esta discusión: la licitud de cooperar con un papa modernista y la oportunidad de recibir un reconocimiento canónico de él. Aquí un artículo del P. Jean-Michel Gleize en que toma posición fuertemente en el debate.

Cualquier aparato doméstico contemporáneo hubiera causado una sorpresa enorme a un hombre medieval. Debemos perdonarles su ingenuidad. A la inversa, cualquier catedral medieval debería causar una enorme conmoción al hombre moderno. No es tan fácil perdonarle su indiferencia.

Es que la catedral es un lugar edificado con un propósito que el hombre moderno, en su presunta sabiduría, ignora. Es un lugar de culto. El ignora qué es un lugar de culto porque ignora qué es el culto. Algo debido a Dios, pero ¿qué es Dios, si acaso existe?

Ningún lector regular de Panorama Católico puede dudar de mi posición ante Francisco, el papa Bergoglio. Y esto no lo digo porque mi opinión tenga alguna importancia, sino solo para orientar a quien tenga ganas de leer lo que sigue.

Mons. Fellay desmiente rumores sobre acuerdo canónico y traslado de la Casa General de la FSSPX a Roma.  

En estos días estuvimos expectantes o “suspendidos”, como diría Cervantes, ante las noticias sobre el “inminente” –ahora viene la parte difícil- “acuerdo” o “regularización” canónica de la FSSPX. Y el “o” en este caso manifiesta oposición. Uno u otro. ¿Se trata de un “yelmacuerdo” o de una “baciregularización”

Las cosas pasan en montón y a gran velocidad. Los días se suceden casi sin que los podamos contar. Gran excitación entre los que siguen los acontecimientos de la Iglesia en este Centenario cargado de esperanzas sobrenaturales frente a una realidad que destroza todas las esperanzas humanas. Nos tienta el error de anticiparse a la Providencia.

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Editor y Responsable

Pagaba poco porque era una fija. El caballo del comisario. Sorprende por sabido. Muchos no terminaban de creer que este personaje, abismalmente por debajo de los requisitos básicos para ocupar el cargo, podría finalmente ser elevado a esta dignidad. Una verdadera indignidad. Aguer, a su lado, es San Pío X. No es una comparación exagerada. Lo sería si le quitáramos “a su lado”.

El líder cocalero Evo Morales, presidente -con aspiraciones a la eternidad- de la República de Bolivia acaba de felicitar el neocardenal designado por Francisco, nacido, criado y ejercido en esa tierra altiplana. Se trata de Mons. Toribo Ticona, retirado ya y gozando de la paz familiar con su esposa, hijos y nietos.

Prof. Roberto de Mattei

Querer convertir a aquella Iglesia valerosa, dispuesta siempre a vivir al pie del cañón, en una sociedad de cobardes que viven escondidos por vergüenza o por pusilanimidad, sería un ultraje a su virtud. Eran plenamente conscientes de su deber de conquistar el mundo para Cristo, de transformar según la doctrina y la ley del Divino Salvador la vida privada y la pública, donde debía nacer una nueva civilización, surgir otra Roma sobre los sepulcros de los dos Príncipes de los Apóstoles. Y lograron su objetivo.

Juan Lagalaye
Hace dos meses, en esta misma página, aludí a la fundación de la Argentina, señalándola en la primera misa celebrada en su actual territorio -Bahía San Julián- el Domingo de Ramos del 1520. Hoy, en la fiesta de la Santísima Trinidad, entiendo que es necesario evocar la fundación de nuestra ciudad ubicándola en la circunstancia litúrgica en que lo fue en el 1580 y que de de ella recibió el nombre, auspicio que a pesar de todas sus miserias mantiene vigencia.
Marcelo González

En un artículo titulado “La Gran Comedia de “la Vida” publicado el 27 de febrero de este año expresé mis reservas a lo que creo es como mínimo un enfoque equivocado al desafío de las ideologías feministas, abortistas, de género, etc. En particular contra el aborto, cuando se anunciaba una marcha que resultó multitudinaria, extraordinaria y sorprendente, una marcha que demostró que el rechazo al aborto es muy fuerte en la sociedad argentina. 

Marcelo González

Leemos en Adelante la Fe un interesante artículo del Dr. César Félix Sánchez que complementa otro, reproducido en Panorama Católico. Recomendamos la lectura de ambos. A su vez nos trajo a la curiosidad recordar qué había publicado sobre estos temas tiempo atrás, en la era de la "gran esperanza benedictina". Y nos parece prudente rememorarlo. El autor peruano recorre hacia atrás el barroso camino de Francisco. Resulta que, como siempre sostuvimos, hace mucho tiempo que la derrota papal está enfangada. 

Marcelo González

Lo más pornográfico que leí en mi vida es el libro “Teología Moral para Seglares” de Royo Marín. La parte contra sexto. Me creó una verdadera incomodidad. Las personas bien criadas tenemos una repugnancia natural por lo indecente, lo obsceno. Pero estamos fuera de época, porque lo obsceno se hace público todo el tiempo