Queridos hermanos, los otros frutos del Espíritu Santo son, según San Pablo: la caridad, la paz, la mansedumbre y la paciencia, la bondad y la benignidad, la longanimidad, la fe, la modestia, la continencia y la castidad. La Santa Iglesia católica es el único árbol que pueda producir estos doce frutos. Estos frutos son la señal, el criterio, la medida de una vida auténticamente cristiana, religiosa, sacerdotal. Los caminos del mundo, y también los del Concilio Vaticano II, porque quiso abrirse al mundo, no producen estos frutos, es un hecho, y no lo pueden, porque el Espíritu Santo convence al mundo de error y de pecado y no comparte sus principios.