Panorama Católico

1º de Mayo, San José Artesano

Dios considera más el modo con que cumplimos nuestros deberes que el
propio trabajo: Seremos juzgados sobre el amor a Dios con que
trabajamos. Dios recompensará al obrero verdaderamente católico y
castigará a un Presidente de la República que sea, por ejemplo,
masón.

Dios considera más el modo con que cumplimos nuestros deberes que el
propio trabajo: Seremos juzgados sobre el amor a Dios con que
trabajamos. Dios recompensará al obrero verdaderamente católico y
castigará a un Presidente de la República que sea, por ejemplo,
masón. Por el trabajo bien hecho, por amor a Dios y en la conformidad
con su santa Ley, en efecto, cumplimos la Voluntad divina y, así, nos
santificamos.
En Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Queridos hermanos,

* El día 1º de mayo la Santa Iglesia celebra a San José, artesano. Esta fiesta nos recuerda la humilde condición del padre nutricio del Niño Jesús. San José era descendiente del Rey David. Así pues, tenía sangre real, pero ejercía la profesión de carpintero; y debía ser un excelente carpintero, preocupándose por cumplir lo mejor posible su deber de estado, ayudado por los ejemplos de la Santísima Virgen y del Niño Jesús, su aprendiz. Dios considera más el modo con que cumplimos nuestros deberes que el propio trabajo: Seremos juzgados sobre el amor a Dios con que trabajamos. Dios recompensará al obrero verdaderamente católico y castigará a un Presidente de la República que sea, por ejemplo, masón. Por el trabajo bien hecho, por amor a Dios y en la conformidad con su santa Ley, en efecto, cumplimos la Voluntad divina y, así, nos santificamos. También, debemos recordar que el trabajo fue impuesto por Dios al hombre después del pecado original como castigo; por eso es un medio para expiar nuestros pecados. Ofrezcamos nuestro trabajo cotidiano en espíritu de penitencia.
Sí, el trabajo bien hecho y nuestra fidelidad al nuestro deber de estado nos conducirán al Cielo.

* Es difícil pensar en San José sin pensar en la Santísima Virgen. Precisamente, el primero de mayo es también el primer día del mes consagrado a María, “el mes más hermoso del año”, como cantamos en mi país.


Por eso, para pasar un buen mes de mayo, enteramente ofrecido a Nuestra Señora, permítanme, queridos fieles, algunos consejos:

– “Recen el santo Rosario todos los días”, como pidió Nuestra Señora de Fátima en cada una de sus seis Apariciones. Y, claro, este pedido no concernía solamente a los pastorcitos, sino también a cada uno de nosotros.

– Y, quizás, rezarlo mejor: El Rosario fue recomendado por una pléyade de Papas, no es una oración cualquiera. Es un resumen del catecismo; nos recuerda las grandes verdades de nuestra salvación: La Encarnación, la Redención, la Gloria eterna… sin las cuales uno no se puede salvar. También es un resumen del Santo Evangelio; contiene los grandes episodios de vida de Jesús y de María: La Anunciación, la Navidad, la Pasión, la Resurrección, la Ascensión, etc. Es lo que tenemos que meditar y contemplar durante nuestro Rosario. En fin, es un arma poderosa y muy eficaz contra nuestros defectos, contra el espíritu de este mundo y contra el demonio. En efecto, en cada misterio pedimos una virtud: la humildad, la caridad, la paciencia, la fe, la santa pureza, etc. ¡El demonio tiene mucho miedo del Rosario, que es como “una ametralladora con 53 balas” y que nunca falla el blanco!

– También, propongo una sugerencia: que empiecen, en este mes, en esta semana, la devoción a los cinco primeros sábados del mes. Se trata de ofrecer al Corazón Inmaculado de María, en reparación de los pecados hechos contra Ella, un Rosario, una buena confesión, una buena comunión y 15 minutos de meditación sobre los misterios del Rosario. Nuestra Señora hizo una promesa – y Ella siempre cumple sus promesas – para los que practicaran esta devoción: ¡asistirles en la hora de la muerte para que no se condenen! Si no pueden venir confesarse y comulgar en el sábado, pueden hacerlo en el domingo.

– Finalmente, preparen un lugar en su casa que esté reservado para una imagen de Nuestra Señora, con un ramo de flores. Delante de esta imagen, recen en familia y, por supuesto, nuestra Buena Madre del Cielo les dará muchas gracias, incluso más de lo que pueden esperar. “¡Jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a Su protección, haya sido abandonado de Ella!”

Que la Santísima Virgen y San José los bendigan.
Ave María Purísima.
En Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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