Panorama Católico

25 Años de Acompañamiento de la Democracia

El 7 de marzo de 2006, el Cardenal Primado y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina presentó oficialmente un libro que recopila documentos emitidos por el organismo durante 25 años de “acompañamiento de la democracia”.

Escribe Marcelo González

El 7 de marzo de 2006, el Cardenal Primado y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina presentó oficialmente un libro que recopila documentos emitidos por el organismo durante 25 años de “acompañamiento de la democracia”.

Escribe Marcelo González

En la presentación estuvieron, además de la plana mayor del Episcopado, (Mons. Villalba, Mons. Radrizzani, Mons. Fenoy, Mons. Casaretto, el P. Oesterheld… etc.) un número selecto de políticos, un muestrario de los más destacados de estas casi dos décadas y media de “régimen democrático”.

Raúl Alfonsín (ex presidente), Chiche Duhalde (ex primera dama y persona de gran influencia durante la presidencia de su esposo, Eduardo Duhalde), Antonio Cafiero (senator in aeternum), Aníbal Fernández (el proborocotó), José Pampuro, (pediatra, senador, ministro de Defensa o lo que cuadre) el secretario de Culto Guillermo Oliveri… la diputada kirchnerista Marcela Bianchi, el asesor de la Secretaría General de la Presidencia, Carlos López, el dirigente del ARI Enrique Olivera, representantes de varias confesiones religiosas y dirigentes de movimientos sociales, al decir de la prensa.

No viene mal recordar apenas si un flash de los hechos públicos de algunos ilustres acompañantes de Bergoglio en esta presentación.

Uno introdujo el divorcio, ese cáncer que corrompió la sociedad argentina, siendo presidente de la Nación. Y reavivó el odio idielógico setentista, poniendo el país al borde de una guerra civil en Semana Santa de 1987.

 Otros promovieron las leyes de “educación sexual y salud reproductiva”, con la carga de males morales, negociados y desintegración social que esto supone.

Finalmente, están los que acompañaron la demolición de Corte Suprema de Justicia, entronizando personajes  tales como los que la componen hoy… trasladaron miles de millones de dólares al exterior recientemente, con la bendición de uno de los obispos presentes en el acto académico, redujeron a la servidumbre a la justicia, y manejan las cajas públicas con absoluto desparpajo…

Omitimos citar a los que no estuvieron, puesto que no estuvieron. Aunque ¡cuantos males padeció la Argentina bajo el régimen de Menem! Y porque la actual conducción (no sin cierta amnesia) ha descalificado esa “etapa democrática”, como si ellos no tuviesen responsabilidades y complicidades. Recordemos tan solo al quejoso obispo emérito de Zárate-Campana, que cobraba bajo la mesa los donativos que condenaba estentóreamente por encima de ella.

740 páginas de ¿mea culpa?

Después de 740 páginas de documentos de la Conferencia Episcopal “que acompañaron” el proceso democrático, la Argentina padece la peor y más cínica dirigencia política, social, sindical y empresaria de su historia. Tiene una tasa de delincuencia altísima, la drogadicción en índice de crecimiento exponencial, sin contar la deuda pública, los negociados y la desocupación. La familia en franca disolución. La educación pública, destruida. La privada, en especial la llamada católica, ineficaz en lo intelectual, en lo moral  y en lo espiritual.

En este período se inauguró el piqueterismo y la insurrección como método de protesta. Hace semanas que un grupo de “vecinos de Gualeguychú” impide el libre tránsito de un puente internacional y ni el gobernador de la provincia ni el presidente de la Nación se atreven a desalojarlos, lo cual ha causado un conflicto internacional con un país vecino y hermano. 

Finalmente, la inmoralidad campea en la vida pública y en la privada. Esto para no meternos a analizar la masiva pérdida de feligresía que sufrió la Iglesia en beneficio de las sectas mientras “acompañaba la democracia”.

Preguntas para un felicitado

Nos preguntamos ¿de qué se ufana el elenco estable de la Conferencia Episcopal al presentar este libro? ¿Es un testimonio humilde de su fracaso como pastores? Porque el acompañamiento del llamado “proceso democrático” ¿no sido, acaso, apenas si una auditoría de la más profunda decadencia argentina?

También nos preguntamos, ¿por qué el gobierno nacional, tan hostil con la Iglesia, de pronto se amiga con algunos obispos, bien caracterizados por sus compromisos ideológicos e incluso con intereses -muy diversos de los intereses de Cristo, por cierto- relacionados con otro tipo de auditorías?

Nuestros pastores y maestros, por otra parte, ignoran la diferencia entre “democracia” y “república”? ¿Ignoran que la democracia no es la única forma que la Iglesia acepta como lícita? ¿Ignoran que hay formas corrompidas de la democracia que ya Aristóteles ha designado como “demagogia”? ¿Ignoran que la “república” puede y debe, al decir del Magisterio y Santo Tomás de Aquino, preferiblemente adoptar una forma mixta de gobierno para garantizar tanto un poder fuerte como las libertades individuales y comunales?

¿Ignoran que es fundamental trabajar sobre el estamento municipal para fortalecer la familia? Y presionar sobre los –dudosos- representantes del pueblo cuando conforman sociedades ilícitas para defraudar a quienes los han votado haciendo lo que no les piden y no haciendo todo aquello que le piden, en tanto bueno, lícito, útil y prudente?

¿Cuales son los resultados que en este sentido puede exhibir el episcopado en sus 25 años de “acompañamiento de la democracia”. ¿Hay partidos o bloques partidarios católicos o que actúan conforme a la moral católica? ¿Hay presencia católica en las calles cuando se injuria a Dios, a la Virgen, a la moral o se agreden los templos? ¿Hay una verdadera y activa “acción católica” o tan solo católicos dispersos como ovejas sin pastor?

Abrazo final

Finamente, nos preguntamos, ¿qué significa el abrazo del Card. Bergoglio al Ministro Aníbal Fernández, el mismo Aníbal Fernández que ha vapuleado reiteradamente a la Iglesia y que defenestró, -junto con Secretario de Culto Olivieri y el ministro de Relaciones Exteriores Bielsa- al Obispo castrense, Mons. Baseotto por medio de una injuria con escasos precedentes en la historia argentina?

En definitiva: tanta solemnidad ¿para enorgullecerse de qué, para testimoniar qué?

¿O es que se trató de un reconocimiento de culpas?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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