Liturgia

25 de Marzo, Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María

La Iglesia celebra el 25 de Marzo la fiesta de la Anunciación de la Ssma. Virgen María.

El Arcángel Gabriel solicita en nombre de Dios Altísimo el consentimiento de una criatura para producir el acto de misericordia más extraordinario: la Encarnación del Verbo, comienzo de la Redención. 

La Iglesia celebra el 25 de Marzo la fiesta de la Anunciación de la Ssma. Virgen María. El Arcángel Gabriel solicita en nombre de Dios Altísimo el consentimiento de una criatura para producir el acto de misericordia más extraordinario: la Encarnación del Verbo, comienzo de la Redención.

De María se dice “llena de gracia”, no “de gracias”, porque su plenitud no es la suma de gracias individuales, sino la gracia de Dios aplicada y recibida de un modo completamente extraordinario y único en la historia. María, en anticipo providencial de su función de Madre de Dios será preservada de todo pecado, comenzando por el original, y recibirá todas las perfecciones. De donde su Inmaculada Concepción. Todo para ser digna de recibir en su seno y prestar su carne a Dios mismo, su Divino Hijo, Jesús.

Es doctrina segura que la Ssma. Virgen participó tan perfectamente de la obra redentora de Cristo por su consentimiento y sus dolores asumidos voluntariamente en cada paso de la vida de Jesús, en particular durante su Pasión y Muerte, que ha merecido nos solo el título, sino la eficaz potestad de cooperar en la Redención y administrar las gracias que Cristo nos ha merecido con su muerte y confirmado con su resurrección. Por eso el pueblo cristiano la llama Corredentora y Mediadora de Todas las Gracias, a la espera de que la definición de un Sumo Pontífice reconozca tales privilegios de un modo formal.

La tradición piadosa de la Iglesia también ha dedicado un salterio -como el oficio divino que rezan los religiosos- a la alabanza de la Santísima Virgen: el Rosario, las 150 avemarías en su honor. Invocada por medio de estas coronas de oraciones, la Virgen ha realizado portentos en defensa de la Iglesia y de la Cristiandad.

En su más significativa aparición moderna, en Fátima durante el año 1917, Ella ha insistido en la necesidad del rezo del Santo Rosario por la conversión de los pecadores y para que el mundo evitase los castigos que Dios tiene dispuestos por los pecados de los hombres. Estos castigos están condicionados al arrepentimiento y la enmienda de la humanidad. “Muchas almas van al Infierno porque no hay quien rece por su conversión”. Y también, “Finalmente, mi Corazón Inmaculado triunfará… le será dado al mundo un tiempo de paz”.

Veneremos hoy en particular los títulos y privilegios de la Santísima Virgen, que tienen su origen en la elección con que Dios la ha distinguido de un modo irrepetible: la de ser prestar su seno inmaculado para la Encarnación del Verbo Divino.

 

Dios te salve, María,

Llena de gracia.

El Señor es contigo.

Bendita eres entre todas las mujeres.

Turbose ella al oír esto y discurría

qué podría significar este saludo.

Dícele pues el ángel:

No temas, María,

porque has hallado gracia ante Dios.

Concebirás y darás a luz un hijo,

al que pondrás por nombre Jesús.

El será grande, y se lo llamará Hijo del Altísimo,

El Señor le dará el trono de David, su padre,

y reinará sobre la casa de Jacob.

San Lucas. cap. I

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