Panorama Católico

A la espera del milagro: el veto de Tabaré

Ha existido un buen ladrón, un buen samaritano, ¿existirá el buen masón?

Escribe Marcelo Gonzàlez

Ha existido un buen ladrón, un buen samaritano, ¿existirá el buen masón?

Escribe Marcelo Gonzàlez

El Dr. Tabaré Vázquez, socialista y presidente del Uruguay sin duda debe pleitesía a alguna logia masónica.

Si uno no es masón, nos dijo una vez el ex presidente Juan María Bordaberri, no llega a presidente en el Uruguay. “Yo fui la excepción, pero porque la Masonería quería que le hiciera el “trabajo sucio”, a saber, quebrar el “orden institucional” para meter en caja a los Tupamaros”.

El entonces joven presidente fue descubriendo esto a lo largo de su ajetreado gobierno. Nunca supo cuanto poder tenía esta organización hasta que descubrió la existencia de una jerarquía paralela, según la cual algunos coroneles mandaban por sobre los generales. Cuando se cumplieron los objetivos de la Masonería, el ejército que lo había llamado a “salvar a la Patria” lo echó, porque el presidente había tomado en serio construir un proyecto constitucional distinto del que siempre habían sostenido los hermanos tres puntos.

No sabemos qué compromisos tiene Vázquez con la Masonería. Seguramente son importantes. ¿Por qué, pues, siendo líder histórico de una corriente política de la más rancia izquierda ha dicho varias veces que vetaría la ley de aborto que los senadores y diputados conservadores (que tenían número suficiente) se negaron a impedir?

Es médico. Tal vez tenga sentido de la solemnidad de un juramento y las consecuencias del perjurio. Ha jurado defender la vida, no quitarla. Su esposa es católica… eso pesa muchas veces más de lo que pudiera parecer.

Sin embargo, no se hace una carrera política tan larga, no se llega a la cima sin saber que una oposición directa a los designios masónicos es el comienzo del fin de una carrera política. Especialmente en el Uruguay.

¿Se animará el presidente Vázquez a vetar la ley de aborto? Y en tal caso, ¿será un veto efectivo o un juego de apariencias, dejando abierta la posibilidad de que se insista en el senado… Tal vez.

Sin embargo, intuimos que el veto sería un golpe firme y un freno a la ofensiva aborteril en Hispanoamérica. Lo contrario le daría un poderoso impulso.

Solo nos queda rezar. Esperar un milagro moral. Esperar que haya en el corazón del presidente Vázquez y en su entorno de mayor confianza al menos un mínimo respeto al orden natural, a la vida inocente, ya que se han desgañitado a favor de los “derechos humanos”.

Nada es imposible. Hispanoamericanos, ¡a rezar! Tenemos diez días.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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