Panorama Católico

A Raúl Alfonsín, ex Presidente Argentino

El muerto se asusta del degollado… Alfonsín pide bajar el tono de los conflictos y elogia a la Iglesia. Pero no deja de apoyar a Kirchner. Lo que pasa es que, después de él, el actual presidente argentino es quien ha logrado pelearse con más gente en menos tiempo, lo que produce en Alfonsín cierto cariño paternal. Kirchner, como en su tiempo Alfonsín, gobierna a los gritos desde las tribunas. Amenaza… y luego se va a baraja.  Atropella y huye. Digamos en honor a Alfonsín que siempre tuvo mejor retórica y fue personalmente más valiente, como cuando se metió en los cuarteles en Semana Santa. En cambio el actual presidente, cada vez que hay ruido, está “de viaje” o “meditando” en Santa Cruz.

Iglesia y Estado: estéril conflicto entre argentinos

En estas Pascuas es oportuno reflexionar sobre la amenaza de quienes intentan dividirnos entre católicos y anticatólicos.

La Argentina ha sufrido en demasiadas ocasiones la tragedia de las negativas irreductibles que trasformaban los conflictos en divisiones profundas. La tragedia de la división y de la polarización marcó de manera profunda largos períodos de nuestra historia.

Las luchas entre unitarios y federales, radicales y antirradicales, peronistas y antiperonistas, industria y agro, son sólo algunos ejemplos. Nadie duda de que los costos para el país de dichos enfrentamientos han sido graves y evidentes.

En estos momentos acechan nuevamente fuerzas que buscan generar las condiciones de un nuevo y estéril conflicto entre argentinos. En este caso se busca dividirnos en católicos y anticatólicos, tensionando aun más lo que se ha llamado el enfrentamiento entre el Gobierno y la Iglesia Católica.

Comentario Druídico: ¡Mira quien habla! El Dr. Alfonsín debería iniciar su artículo reconociendo haber sido él uno de los presidentes que más dialéctica propició en la Argentina. ¿Quién impuso el divorcio vincular? ¿Quién intentó suprimir la enseñanza católica con el famoso Congreso Pedagógico? ¿Quién persiguió a los militares? ¿Quién se subió al púlpito del entonces Vicario Castrense para refutar su sermón? ¿Quién llamó a las armas contra el motín de Semana Santa de 1987 y mantuvo a la Argentina tres días al borde de una guerra civil? ¿Quién llamó a movilizaciones populares contra el FMI y los EE.UU.? ¿Quién trató de disolver los sindicatos peronistas? ¿Quién tuvo que huir con el país en llamas 6 meses antes de su término, dejando una inflación galopante y una estructura de servicios públicos colapsada? Finalmente, ¿quién llegó con el 52% de los votos y salió repudiado por propios y extraños? Me parece que fue él. Si al menos dijera, no hagan lo que yo lo hice porque me equivoqué…

Ante la cercanía de las Pascuas me parece oportuno hacer una reflexión sobre el papel que les cabe a las religiones en una sociedad como la nuestra: son un factor esencial de cohesión y solidaridad social y fuente indispensable para profundizar el sentido ético en una sociedad.

Comentario Druídico: ¡Qué cara tiene este tío! En 1987, en Semana Santa, para profundizar el sentido ético de nuestra sociedad incitó a una movilización popular rodeando los cuarteles amotinados con activistas y gente de la calle. Fumó tres dias dentro de la garrafa y como Dios obró el milagro de que no explotara, finalmente llamó a todos a la Plaza de Mayo el Domingo de Pascua para decir que esos antes “fascistas, golpistas, represores de derecha y antidemocráticos” resultaron ser “heroes de las Malvinas” con justos reclamos. Lo dijo ante miles de militantes de izquierda enardecidos durante tres días. Con lo cual casi produce una quema de la Casa de Gobierno, otro hecho impedido milagrosamente por la Providencia.

Si bien es cierto que muchas veces las religiones han sido utilizadas como instrumentos de dominación integrista y como causas esgrimidas para la agresión externa (sólo hace falta observar a través de la prensa cotidiana los conflictos que brutalmente nos acompañan), también lo es que se debe reconocer que las religiones han sido factores que favorecieron la convivencia, la cooperación y la paz entre Estados independientes.

Comentario Druídico: ¿En qué logia aprendió esta frase, Dr. Alfonsín?

No debemos olvidar que los grandes esquemas totalitarios del siglo XX fueron profundamente antirreligiosos; tanto el nazismo como el régimen soviético despreciaban a las grandes religiones monoteístas, tendencia que también se visualiza subrepticiamente en el pensamiento neoliberal. Las religiones han sido capaces sin lugar a dudas de impulsar en millones de hombres los más nobles sentimientos de altruismo y solidaridad hacia los débiles y los desprotegidos.

Habiendo puesto el tema de la religión en perspectiva, me gustaría llamar la atención de todos sobre el papel central que le ha cabido a la Iglesia Católica en nuestra historia. Es evidente que dicha institución en algunos momentos confusos y dolorosos se enredó con el poder y perdió en consecuencia capacidad para cumplir con su misión esencial de iluminar el camino del bien; pero también debe reconocerse que en muchos otros momentos igualmente difíciles actuó con clarividencia y generosidad.

Comentario Druídico: “el papel central que le ha cabido a la Iglesia Católica en nuestra historia”. Vaya, nos pilla con esta frase. “Es evidente que dicha institución en algunos momentos confusos y dolorosos se enredó con el poder y perdió en consecuencia capacidad para cumplir con su misión esencial de iluminar el camino del bien”. ¿Sería tan amable de aclarar cuándo y cómo? Pues esto puede leerse al derecho o al revés.

Como homenaje a los millones de argentinos que en todos los rincones de nuestro país se aprestan a celebrar las Pascuas quiero recordar dos situaciones en particular.

En primer lugar, no puedo dejar de reconocer que fueron muchos los católicos que se sumaron a principios del siglo XX a la Unión Cívica Radical en la causa para conquistar el sufragio y la democracia para el país. En ese momento histórico, católicos y radicales, religiosos o no, lucharon para que el pueblo eligiera a sus gobernantes y para que el gobierno no siguiera siendo la propiedad de una minoría “iluminada”.

En ese período histórico, la Iglesia y el radicalismo se unieron en una causa nacional y popular contra la mentalidad cosmopolita, “falaz y descreída”, capaz sólo de mirar hacia lo que llegaba de afuera. También se unieron a favor de las banderas de la transparencia, la moralidad y la austeridad en la función pública. Es evidente que el proceso de democratización que condujo la UCR a principios del siglo XX hubiera sido mucho más difícil de alcanzar sin la contribución de otras fuerzas y en particular de la Iglesia Católica argentina que contaba con enorme influencia en el país, principalmente en los sectores más populares.

Comentario Druídico: Suponemos que no se referirá a cuando los muchachos de la futura Franja Morada (la guardia de corps universitaria de su partido) saqueó la Catedral de Córdoba y con los jirones de los ornamentos arzobispales hizo el distintivo que le dio su nombre. Me parece recordar que la Iglesia no estaba muy de acuerdo con la Reforma Universitaria -su exclusión de los claustros universitarios- ni menos con los atropellos a sus templos…

Debe reconocerse también que a partir de 1997 la Iglesia Católica argentina decidió desatar los nudos que la sujetaban al poder. Fundamentalmente, con humildad pidió disculpas por su actividad difusa durante el Proceso y empezó a cuestionar con valentía y severidad el camino de decadencia y entrega que una vez más transitaba el país, camino en declive que condujo inexorablemente a la crisis más profunda de toda nuestra historia.

Comentario Druídico: Menciona Ud. uno de las más penosas afrentas que el episcopado nacional inflingió a la Iglesia, cargando culpas que no tenía y callando otras que cuanto menos debió incluir en la lista, ya que de confesión pública estábamos.

En el momento más difícil, la Iglesia Católica, junto a otras confesiones que enriquecen la vida espiritual de nuestro país, jugó nuevamente un papel central y esencial. Por un lado, la Iglesia Católica no sólo se encargó materialmente de buena parte del esfuerzo de solidaridad indispensable, sino que además nos señaló a los argentinos que somos mucho más que ese “hombre económico” egoísta y hedonista, sólo motivado por el interés personal, paradigma de los libros de textos de inspiración neoliberal.

Comentario Druídico: ¿Se refiere, Sr. ex-presidente, a la Mesa del Diálogo, inventada por Carmelo Angulo Barturén, hoy embajador de España en la Argentina, propiciador de la anticoncepción masiva y del aborto? La misma Mesa por debajo de la cual una minoría oligárquica del Episcopado recibe prebendas dinerarias a cambio de silencio?

Nos recordó que los argentinos somos esencialmente generosos y solidarios, que cuidamos de nuestros hijos y de nuestros padres, de nuestros enfermos y de nuestros ancianos; que nos preocupamos por nuestros colegios, por nuestros clubes, por nuestros barrios y por nuestros hospitales.

Asimismo, las confesiones religiosas argentinas impulsaron recientemente a todos los argentinos de buena voluntad a la búsqueda de un consenso que nos impidiera sumarnos a los que mezquinamente especulaban con el fracaso. Propiciaron un diálogo, siempre constructivo, entre Gobierno y oposición, empresarios y trabajadores, creyentes de diversas religiones y no creyentes, en un esfuerzo de unión nacional que procuraba superar la enorme crisis que confrontábamos.

Comentario Druídico: Sí, se refiere a la Mesa del Diálogo.

En estas Pascuas es bueno reflexionar sobre la amenaza de quienes intentan nuevamente dividirnos.

Pasó la época en que la religión, no sin razones, era considerada el opio de los pueblos. Frente a los acontecimientos que sacuden al mundo, marxistas y antimarxistas comienzan a apelar a los sectores no fundamentalistas de las religiones monoteístas para recuperar la paz, pero no la paz romana que se construye con la eliminación del otro, sino la paz judía y la paz cristiana, que es aquella que se abre al reconocimiento, el respeto y la comunión con el prójimo.

Comentario Druídico: “Pasó la época en que la religión, no sin razones, era considerada el opio de los pueblos”. O sea Marx tenía razón. En cambio hoy “marxistas y antimarxistas comienzan a apelar a los sectores no fundamentalistas de las religiones monoteístas para recuperar la paz”. O sea, la religión tradicional ya fue, ahora viene la religión masónica. “no la paz romana que se construye con la eliminación del otro, sino la paz judía y la paz cristiana”. Queda clarísimo. Ud. propicia la paz como la da el mundo. Pero Cristo dijo, “La paz os dejo, la paz os doy, pero no como la da el mundo”. Ud. quiere un cristianismo sin Cristo y sin Cruz, sin dogma y sin fe. Ud. quiere una Iglesia que forme parte de la asamblea mundial de las religiones. En una palabra, Ud. es masón, aunque no haya llenado la ficha… Pero mi marmita me dice que llenó varias…

En prenda de paz le auguro ¡felices pascuas! Y no se preocupe. La casa está en orden.

Clarín

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