Panorama Católico

Acerca de cierta censura…

Amigos de esta web, y otros no tan amigos, se quejan de censura. Pero con razón los amigos, porque a los no tan amigos se les permite más libertad. ¿Absurdo? No.

Escribe Marcelo González

Amigos de esta web, y otros no tan amigos, se quejan de censura. Pero con razón los amigos, porque a los no tan amigos se les permite más libertad. ¿Absurdo? No.

Escribe Marcelo González

La “libertad de expresión” ha sido llamada “libertad de perdición” por el Magisterio de la Iglesia. Las circunstancias, no obstante, matizan, más que eso, imponen conductas muy distintas según el teatro de operaciones de la batalla espiritual y cultural que libramos.

Desde que ciertas disposiciones eclesiásticas han retirado la censura previa a las publicaciones católicas, un mar de herejías se adueñó del ambiente oficial católico. Los católicos fieles, sacerdotes y seglares, se han ido refugiando a lo largo de estos años procelosos bajo la protección de los buenos pastores, hasta que finalmente la mayoría de ellos se ha dado cuenta de que para poder defender la ortodoxia de la fe es indispensable asumir una actitud de acatamiento a la autoridad pero de desobediencia puntual en ciertos temas. Non possumus…

Mi obispo jamás me permitiría decir lo que digo, pero no en uso de su legítima autoridad, sino porque abusa de ella, obligándome a callar frente a escándalos doctrinales, litúrgicos y morales que él mismo promueve o tolera. Póngale a mi obispo el nombre que quiera.

Por eso, la Providencia ha querido que tengamos la libertad legal de hablar sin censura eclesiástica.

La cobardía que se ha apoderado de tantos de nuestros pastores y el cultivo de la “corrección política” los inhibe de censurar en forma directa, por lo cual, cuando alguien les resulta molesto lo acosan por medios subalternos, poco dignos de la alta dignidad que invisten, (y en algunos casos fungen).

Más víctimas de ello son los sacerdotes que los fieles, pero ambos sufren la misma acción tortuosa que se esgrime bajo el nombre de una autoridad frecuentemente deslegitimada.

La censura en nuestra web

Volviendo al tema que nos ocupa, ¿por qué más censura a los amigos que a los enemigos, o al menos a los no amigos? Muy simple: los enemigos hacen menos daño que, a veces, los amigos. Desde esta pequeña atalaya se ven las consecuencias de ciertos hechos con más claridad (al menos a veces) que desde el anonimato de un post, por bien inspirado y motivado que esté.

Siempre hemos defendido la causa de la liberación de la misa tradicional. Hoy que se ha logrado en los papeles y comienza a ser una realidad en muchos lados, la publicidad de ciertos casos sería perjudicial para esa misma causa.

Este sitio es visitado por muchos miembros del clero, incluso por mitrados en no poco número. Algunos han tenido la amabilidad de hacer llegar algún mensaje ¿sería prudente publicarlo? Algunas obras prosperan a pesar de la persecución sorda, hoy un poco más desahogadas por los aires que soplan desde el Vaticano en ciertas cuestiones. ¿Haríamos bien en ponerlos en la vidriera donde los enemigos vienen a elegir el blanco contra al cual disparar?

No pretendemos, por cierto, tener mejor información que los obispos. Pero muchos obispos no desdeñan pasar por estas páginas para buscar argumentos contra fieles, sacerdotes y hasta contra sus hermanos en el episcopado. Y esto lo hacen no por celo de la verdad o de la rectitud de la doctrina sino por las peores razones, cuales son las de la interna eclesiástica puesta al servicio del statu quo clerical. Pensemos que no todos los progres darían la vida por el progresismo, pero la darían gustosamente por sus prebendas. Allí es donde pica la sarna.

Por eso, a los amigos que nos preguntan “por qué no puedo hablar de tal o cual tema” les respondemos: a nuestro entender, más o menos acertado, pero leal, la discusión de algunos temas pone en peligro a personas y sobre todo a obras que se están realizando. Obras católicas.

Hay casos dudosos. Aquí la interna tradicionalista se ensañaría con voracidad autodestructiva. Por eso, ante la duda usamos el criterio de Gamaliel: que Dios manifieste con el tiempo si esta obra es Suya o no.

Hay quienes creen que guardamos silencio por causa de aportaciones para nuestro sostenimiento. A ellos  les decimos: ¡maldito el día que callemos por plata! Los que aportan lo hacen libremente y nosotros lo recibimos libremente. No se traiciona a los que nos ayudan a subsistir, pero menos se traiciona la causa de nuestra existencia. Cuando debamos tomar distancia de alguien que nos ha ayudado, como amigos que se alejan por diferencias irremediables, lo haremos con caballerosidad y firmeza. Como ya lo hemos hecho varias veces.

Lo cortés no quita lo valiente. Y como dice Belloc:

La cortesía es mucho menos
Que el valor o la santidad
Pero, bien meditado yo diría
Que la gracia de Dios está en la cortesía.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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