Panorama Católico

¿Alguien le tuerce la mano al Papa Benedicto?

En lo que el actual pontífice lleva en su cargo, hemos podido observar como, con suaves golpes de timón busca reencauzar algunas desviaciones que acucian a la Nave de Cristo. Y hemos comprobado también que ante reacciones a veces abiertas, otras veces encubiertas, el Papa parece ceder frente a fuerzas dispuestas para torcerle la mano.

En lo que el actual pontífice lleva en su cargo, hemos podido observar como, con suaves golpes de timón busca reencauzar algunas desviaciones que acucian a la Nave de Cristo. Y hemos comprobado también que ante reacciones a veces abiertas, otras veces encubiertas, el Papa parece ceder frente a fuerzas dispuestas para torcerle la mano.

¿Es el Papa Benedicto un hombre débil?

Joseph Ratzinger, por la suavidad de su carácter y su sencilla bonhomía, puede parecer un hombre débil. ¿Lo es? Gobierna buscando consensos, evitando enfatizar su autoridad en tanto “poder”, practicándola más como una forma de “persuasión”, algo que, por otra parte ha sido praxis usual en los últimos pontificados.

Es bueno que un superior, en especial uno religioso, busque ejercitar el poder con mano suave y palabra dulce. Si ello basta, ¿para qué endurecer el tono o golpear la mesa? Pero, salvo que se gobierne a un grupo de santos o de ángeles, rara vez la persuasión baste… Así como rara vez la nuda imposición de órdenes conduzca a buenos resultados en el largo plazo.

Tiempos para navegar de bolina…

Dadas las particularísimas circunstancias que afronta la Iglesia y su pontificado, parece imposible que la Nave pueda moverse sin feroces cabeceos y rolidos. Porque hay tormenta y el mar del mundo está crispado como pocas veces y, sobre todo, porque buena parte de la tripulación vive en estado de motín apenas disimulado.

Se sabe que para un sector poderoso de la jerarquía, Ratzinger es un “mal necesario” que habrá de “durar poco” y a quien hay que atarle las manos para que pueda hacer lo menos posible. Este es el plan de los progresistas. Por eso han optado por demorar, ralentar, quitar fuerza a todo aquello que el Papa movilice en el sentido que ellos rechazan. Estando pues a barlovento y en una nave que “hace agua por todas partes”, el Pontífice aparentemente ha decidido navegar de bolina, con el viento en contra, para lo cual necesita por fuerza desviarse a derecha e izquierda para avanzar de a tramos. Si enfrentara el viento quedaría estancado o retrocedería… E inclusive podría quebrar el mástil y quedar a la deriva.

Brújula y destino

Pero este arte de navegar contra el viento requiere del capitán, además de una particular habilidad marinera, tener claro el destino, pronta la brújula y conocer los mares por los que zigzaguea para llegar allí donde no puede ir en línea recta. Requiere contar con una parte de la oficialidad que le garantice el cumplimiento de las órdenes y con una tripulación que lo siga con la certeza de que el capitán sabe lo que hace.

¿Dos pasos adelante y uno hacia atrás… o viceversa?

La Nación de Buenos Aires reflejaba hace apenas horas ciertas “audacias” pontificias en su viaje a Polonia, que tuvieron un eco estruendoso en la prensa políticamente correcta del Establishment mundial.

El histórico discurso pronunciado anteayer por Benedicto XVI en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau recibió críticas y provocó gran controversia en Italia. La mayor parte de la prensa italiana, en efecto, destacó ayer que nunca mencionó la palabra "antisemitismo", y que si bien habló de "perdón y reconciliación" y condenó el nazismo, no lo hizo en forma contundente, ya que pareció eximir a los alemanes de su presunta culpa colectiva en el exterminio. Además, criticó el hecho de que el Papa alemán se preguntara: "¿Por qué, Dios, has callado?", y no se cuestionara "por qué la Iglesia Católica se mantuvo en silencio", y no hiciera un mea culpa por el silencio de Pío XII.

"Me sorprendió que nunca nombrara la palabra «antisemitismo», y que mencionara a los 6 millones de víctimas polacas, pero no a los 6 millones de judíos", dijo el presidente de la asamblea rabínica de Italia, Giuseppe Laras. Llamó la atención que el texto, escrito de puño y letra por el Papa, culpara solamente a un "grupo de criminales" por el exterminio brutal de millones de personas, la mayoría judíos.

(30 de mayo de 2006)

 

Veamos, pues, las faltas papales, según la prensa: omitió la palabra antisemitismo y declaró que no todas las víctimas de los campos de concentración nazis han sido judíos. De hecho habló expresamente de los católicos allí muertos. También limitó la responsabilidad de los alemanes, puesto que un régimen totalitario –aunque popular– manejaba la nación sin posibilidad de oposición. Y no culpó a la Iglesia de guardar silencio sobre algunos de estos crímenes (puesto que sobre otros parece que a nadie le interesa). Es decir, apenas unos matices, una escapada del libreto oficial, terminó amenazando con el escándalo y reponer en las planas del mundo la fotografía del joven Joseph Ratzinger sirviendo en una batería antiaérea al ejército de su patria. ¡Horrible culpa!

Por eso, a poco de volver de Polonia, el Papa nuevamente acusó el efecto de las presiones, resultado de su osadía. Había hecho lo intolerable y tenía que reparar. Así pues, en la audiencia del miércoles 31 de mayo mencionó, en un contexto matizado por cierto, la palabra “antisemitismo” y dio satisfacción a los que reclamaban la frase mágica, “los seis millones”, aunque insistiendo en recordar a las demás víctimas. El otro pecado que estuvo a punto de cometer en Polonia &shy…–y del que se abstuvo a último momento– fue omitir la palabra “shoa”.

Es evidente que la presión sobre el Pontífice es enorme y que toda prudencia resultará poca para transitar esta etapa de redefinición de la Curia y perfilado de sus objetivos. Sin embargo parece necesario que el ejercicio de su potestad sea percibido como algo firme, y sus órdenes entendidas como conducentes a un puerto seguro. Y esto obligatoriamente implica desagradar a la prensa, que mayormente revista entre los enemigos, lo mismo que disciplinar a los oficiales sediciosos.

¿Está todavía el Papa todavía midiendo fuerzas para dar un golpe de mano? ¿O se ha resignado a que le enmienden la plana cuando se sale demasiado del libreto progresista? En definitiva, ¿avanza navegando de bolina o está varado?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YouTube