Panorama Católico

Año de la Misericordia

Nuestros ancestros de la catolicidad podrían ser pecadores, pero normalmente conocían las verdades básicas de la Fe. Así lo atestigua este romance sobre las postrimerías que tan oportunamente ilustra el Año de la Misericordia.

En el año de la Misericordia, proponemos algunas obras que practicaban nuestros ancestros y aún hoy un sector de los católicos, no seducidos por el sentimentalismo ni asustados por las constantes -y poco “misericordiosas”- diatribas contra los “doctores de la Ley”, fariseos e hipócritas que se propalan desde las más altas instancias del clero: las obras de misericordia de corregir al que yerra y enseñar a al que ignora. La doctrina.

Enseñar la doctrina. Corregir al que yerra en la doctrina son obras de misericordia. Aunque toda obra buena puede ser hecha con un mal espíritu y seguramente hay acusadores inmisericordes de los pecados personales ajenos. Todos de algún modo podemos caer en ello y de hecho caemos. Lo que nos nos hace hipócritas, sino pecadores o imperfectos. 

Por eso, este viejo romance español, que el pueblo católico recordaba y cantaba, rescatado por Joaquín Díaz nos muestra las postrimerías, una verdad de Fe hoy negada o silenciada, para movernos al arrepentimiento.

Sin el cual no puede haber misericordia.

 

 

Pecador contempla / el día final
en que han de dar cuenta / los
hijos de Adán.

En un verde valle
que es de Josefat
envuelto en pavesas
el mundo verás.

Acabado el mundo
debes contemplar
que el cuerpo y el alma
su unión buscarán.

Llamará Dios a Juicio
a todo racional
para que den cuenta
del modo de obrar.

Dime, pecador
si en gracia no estás
cuando Dios te llama
a su tribunal.

Tu seno de culpas
allí se verá
y aun las más ocultas patentes
serán.

Tu ángel de la guarda
allí te acusará
y María Santísima
no te amparará.

Allí el Juez severo
gran cargo te hará
de tu mala vida
tú responderás.

No habrá allí disculpas
ni se admitirán
descargos a nadie
de su mal obrar.

Dime, miserable,
¿de quién te valdrás
si allí al más justo
temblar le verás?

Llorad vuestras faltas
gemid y clamad
que si grave es la culpa
el infierno es más.

Es píldora amarga
dorado disfraz
que se vende azúcar
siendo rejalgar.

Es serpiente astuta
dragón infernal
basilisco que mata
con solo mirar.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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