Panorama Católico

Apuntes sobre la Perversión y la Conjura Educativa

Nos encontramos educativamente con varias situaciones anómalas, que es preciso revertir, y que no son de nuestra época, pero si en nuestra decadente postmodernidad parecen haber adquirido el rango de axiomas. Con este artículo las traemos de nuevo a la plaza pública para reflexionar sobre las mismas.

José Martín Brocos Fernández.
Profesor de la Universidad San Pablo-CEU.
Madrid. España

Nos encontramos educativamente con varias situaciones anómalas, que es preciso revertir, y que no son de nuestra época, pero si en nuestra decadente postmodernidad parecen haber adquirido el rango de axiomas. Con este artículo las traemos de nuevo a la plaza pública para reflexionar sobre las mismas.

José Martín Brocos Fernández.
Profesor de la Universidad San Pablo-CEU.
Madrid. España
Los perversos axiomas educativos implementados globalmente son los siguientes,

Primero: Se niega los derechos de los niños a ser educados por sus padres, vulnerando igualmente los derechos de los padres de decidir tanto el modelo educativo como la formación que ellos quieren para sus hijos, en consonancia con la tendencia a la eliminación paulatina del derecho y del deber de la patria potestad , que tiene extensión en el ámbito educativo.

Esta violación del principio de subsidiaridad afecta también a la monitorización estatal de los centros educativos privados cara un mayor control de los contenidos impartidos , e introducción global del laicismo como opción beligerante y postulado moral categórico.

Negamos esta absorción totalitaria del Estado de competencias educativas que no le corresponden. Los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos, y la familia constituye el principal, e insustituible marco de referencia en la educación.

Segundo:
La imposición en los centros educativos conforme disposiciones de las agencias de la ONU tanto de una ideología de género “sí o sí”, instrumentalizando transversalmente todo el sistema educativo al servicio de esta ideología , como de una falsa formación centrada en el dogma de los nuevos derechos humanos onusianos, surgidos por decisiones consensuales de una concepción puramente positivista del derecho, y con el agravante que a partir de estos derechos infundados que no derivan de la naturaleza del hombre se reinterpretan perversamente los restantes. El adoctrinamiento ideológico de la persona en el seno de la escuela está servida cara al dominio de las conciencias.

La educación es concebida por el poder como manipulación y con el proyecto de crear una mediocridad uniforme, silenciosa y obediente, maleable y adocenada, siempre acrítica con los dictados impuestos desde el establishment; y el sistema educativo y la misma escuela convertida en instrumento de adoctrinamiento ideológico. Las propias escuelas

  • tienen que ayudar a convencer a los niños o reforzar su creencia de que el sistema es básicamente sano y el papel que les ha asignado es el que deben desempeñar. Mediante esa `colonización´, la sociedad (…) reduce la necesidad de reprimir directamente al populacho”.

Es una educación para el dominio que busca perpetuar la estructura social, sin cambios , y para que el educando acepte las reglas del sistema con una autocrítica limitada. La escuela juega pues un importante papel de neutralizar las revoluciones . En este sentido, la imposición de una moral de Estado, acorde con corrientes culturales subversivas y con la reseñada ideología de género, y que implícitamente conlleva la tutela de las mentes y creencias acorde con la ideología dominante, supone dejar al educando huero de todo pensamiento anclado en el orden natural de forma que quede despojado de la menor sindéresis.

Así se deseduca en una iniciación sexual promiscua que incentiva la libido, convirtiendo el placer sexual en objeto primario y último de una relación coital y haciendo girar la propia vida sobre la búsqueda de este placer. Por otra parte,

  • se procura influir desde la infancia con lo que suele llamarse la pedagogía de la perversión. Se está llevando a cabo una erótica educación sexual en centros de diversos países, contra la voluntad de las familias. Se crean actitudes, se fomenta una especie de culto al sexo. Se estimula artificialmente hasta la obsesión el erotismo latente, poniendo obstáculos a la maduración psíquica y al desarrollo de la responsabilidad interior.

En esta perversión educativa, los medios de comunicación del establishment dominante actúan mayormente como armas operativas necesarias para efectuar y afianzar los cambios necesarios en los comportamientos y las relaciones sociales existentes. De tal suerte que tenemos, como cuadro de fondo

  • una des-educación continua a través de los medios de comunicación, los cuales no hacen más que denigrar a los esposos fieles, a los padres dedicados, a las personas simplemente correctas, acostumbrando al adulterio, el concubinato y cualquier relación extramatrimonial escudada en el romanticismo más tonto, a generaciones enteras de telespectadores.

La vendida liberación sexual en el fondo es una alienación de la persona que niega sentido y trascendencia de la persona, la esclaviza y degrada su dignidad, falsificando la educación al desnaturalizarla desde corrientes marxistas, a la par que la introduce en una forma de pensar vitalmente racionalista y naturalista sustituyendo la fe en Dios por la confianza en la criatura, la centra en un egotismo hedonista, le debilita la voluntad de modo que degenere la virtud de la diligencia, y le invita al placer tanto por la desmedida valoración de lo material, como por el consumismo desbocado .

Tercero: Intento de anular a la religión . De tal suerte que

  • parece como si la lucha contra la religión (…) estuviese hoy consiguiendo sus mayores logros, con la ayuda directa o indirecta de los poderes públicos, los medios de comunicación social y, en ocasiones, de ciertos poderes fácticos transnacionales, así como con la complicidad de una sociedad como la actual, indiferente y anestesiada” .

Con ello no sólo se presenta al hombre desde un radical inmanentismo, sino que despojamos a la ciencia de los auténticos valores humanos, de su sentido y significado en orden al fin último del hombre; sepultamos a la persona en el relativismo, requisito obligado para conquerir la perfecta sumisión social; y castramos lo nuclear de la enseñanza, ya que no formamos integralmente a la persona en su doble dimensión corporal y espiritual.

Es exigencia de la propia naturaleza de la persona que reciba formación religiosa y moral , y que ese cimiento constituya el trampolín de adquisición de valores, asunción de principios y defensa de unas convicciones profundas arraigadas en su mismidad ontológica de la conciencia que le orienten en su armonioso crecimiento hacia el bien y la verdad, que en definitiva es “la educación para el amor” .

El arrumbar con la religión se nuestra coherente con el modelo de enseñanza evolutivo mayoritariamente adoptado desde principios del siglo XX, derivado del positivismo comteano y que sostiene que sólo lo que podemos comprobar por la experiencia es válido. Las consecuencias son directas: no existe Creador y por tanto tampoco existe una religación directa del hombre a su Creador. La deriva lógica de este laicismo militante conduce al ateísmo doctrinal que excluyendo la educación consistente “en el estado de virtud, que corresponde a la perfección del hombre en cuanto hombre [y] esta perfección abarca las virtudes intelectuales y las morales” prima una educación tecnocrática, nuda de metafísica y de sentido transcendente, e impregnada de un naturalismo filosófico y pedagógico unido a un evolucionismo mecanicista, e inserto en una concepción materialista de la existencia.

Este modelo educativo, -carente de trascendencia y finalidad, y en el que la permisividad adquiere un grado elevado, explicable “al quitar a la sociedad civil la Religión, [ya que] se debilitan las nociones de Justicia y Derecho para ser sustituidas por la fuerza del número, enmascaramiento de una voluntad popular libre de todo derecho divino o humano” -, es imposible que dirija a la persona, pues equivoca el camino, los medios y la forma, a la libérrima autotrascendencia, meta de todo proceso educativo.

El propio concepto de libertad pierde su sentido al no ajustarse a unas normas morales naturales y en el que aparece extirpado el deber, el compromiso y la responsabilidad. Con ello se vulgariza el papel formativo de la propia educación, al eliminar toda disciplina, exigencia de esfuerzo y rigor. Por el contrario, la educación de la libertad incorpora plenamente lo anterior, pues exige un proceso de mejora de las “dimensiones del hombre: autodominio y servicio. Un mayor autodominio para un mejor servicio” . Y la auténtica libertad está al servicio del Bien y de la Verdad, por eso desde la perspectiva cristiana sólo tendremos auténtica libertad cuando sirvamos a Cristo, y nuestra libertad irá proporcionalmente a nuestra entrega en ese servicio . De ahí igualmente se colige la permanente obligación en la instrucción educativa de mostrar al educando el camino de la verdad, de la auténtica libertad, de su felicidad y de su plenitud de vida terrena y después eterna , pues “educar no es sino conducir a cada hombre para que viva en Cristo” .

No son pocos los autores que ante este panorama plantean la conjura educativa conforme dictados de agencias de la ONU, en especial la UNESCO, cara a una educación uniforme y globalizadora, que prepare el Gobierno Mundial. Así,

  • el designio homogeneizador no se limita a las decisiones que se pueden tomar en el orden político. Necesita de una paralela concienciación de la gente, al mejor estilo gramsciano. De ello se encarga la UNESCO (…). Julián Huxley, uno de sus primeros Directores Generales, propugnaba la instauración de `una sola cultura mundial´. Asimismo, en un discurso propiciado por la UNESCO, William G. Carr decía: `Enseñad las actitudes que finalmente darán por resultado la creación del Gobierno Mundial para el pueblo, del pueblo y por el pueblo … Aspirad a formar actitudes, conocimientos y dotes que hagan posible la Ciudadanía Mundial.´”

La conjura trabajaría complementariamente en las siguientes direcciones:

Primero: Se trataría de extinguir todas aquellas disciplinas y conocimientos que permiten al hombre formar su inteligencia con premisas y postulados que faciliten elaborar un juicio recto, crear un hábito de la reflexión y consecución diligente de la mesura y del equilibrio. Así se extirpan los estudios clásicos y se pervierte la enseñanza de las humanidades , en especial de la historia, presentándola en una vertiente evolucionista homogeneizante, vinculada horizontalmente con la sociología y a la antropología, y fuera de una cosmovisión unitaria y vertical aportando un sentido trascendente a la misma, pues “el hombre des-arraigado es un hombre vuelto engranaje, que `sirve´ para el propósito colectivo” .

Segundo: Rebajar “el coeficiente intelectual con la avalancha de las impresiones sensoriales, los planes de estudio deshumanizados y aborregantes, y los libros de texto rupturistas y mendaces” , cara al embrutecimiento de las generaciones jóvenes. La misma pérdida de calidad de la enseñanza así como la manipulación de los contenidos educativos, con especial detenimiento en la historia, utilizada como un trampolín que les lleve de la reescritura del pasado al domino del presente, sería una actuación querida y realizada ex profeso en los planes estratégicos de los fautores visibles e invisibles del dirigismo cultural. “Lo que subyace a estas operaciones del dirigismo cultural es el afán arrollador por cambiar la historia de los pueblos y situar a éstos dentro de la órbita del humanismo inmanentista” . La generalidad del educando de hoy se caracteriza por el escaso bagaje de conocimientos que adquiere ; el paupérrimo dominio del lenguaje, con utilización constante de chichés; poco dados a la disciplina, a asumir responsabilidades, y con poco sentido del deber y el sacrificio .

Tercero: Otro de los fines educativos sería la entronización educativa a nivel global tanto de la democracia liberal partitocrática como sistema político indiscutible, “una especie de `religión´, la democracia liberal, a la que se presenta como el único `sistema´ capaz de dirigir el mundo” , y uno de los pocos dogmas en el que no se permite el disenso, como del capitalismo económico como su correlato. “Los Estados Unidos son hoy los abanderados de (…) [esta] secular utopía” . Estados Unidos es la nación más poderosa económica, militar y culturalmente y

  • utiliza ahora la ayuda para la educación, como los ingleses y franceses utilizaban la asistencia en el siglo pasado (y también la utilizan en éste), para difundir aquella educación que es complementaria del mantenimiento del orden en el `imperio´ y subsidiaria de la expansión de las empresas capitalistas, en particular (para la asistencia norteamericana) las corporaciones multinacionales e instituciones financieras de base norteamericana. Con la hegemonía norteamericana, la expansión y las reformas de la enseñanza escolar se convierten en medios de promover los conceptos norteamericanos de sociedad `eficiente´ y `democrática´”.

La política del soft power es fundamentalmente la empleada para este fin .

No podemos obviar que la democracia liberal propuesta es hija legítima del liberalismo político que “además propugnó y llevó a la práctica el laicismo y la enseñanza neutra, por lo que se rompieron los últimos lazos religiosos que frenaban a las masas” . El hombre se convirtió entonces por la alianza entre democracia liberal y relativismo ético en masa, con su gregarismo ingénito, siguiendo los dictados de la mayoría, dictados que en realidad son imbuidos e inculcados por una pequeña élite, “dando como resultado una sociedad totalmente deshumana” .

Cuarto: Unidad de acción y retroalimentación del sistema educativo con la cultura de masas, sobre la que el establishment ejerce un férreo control mediático en la línea del pensamiento único y excluyendo a quien se atreva a cuestionar el pensamiento de lo políticamente correcto, y con las disposiciones legislativas aprobadas internacionalmente, puesto que la defensa jurídica, o en su caso la no tipificación penal de una conducta, da paso a su implementación educativa cara a la reingeniería social totalitaria asentada en el monopolio estatal. A este respecto “ha escrito del Noce que mediante el control de la cultura y la enseñanza, se irá creando un nuevo ´sentido común´, según el lenguaje de Gramsci, en donde ya no será posible que rebroten las viejas preguntas metafísicas” .

Quinto: Implantación universal de una subcultura pseudo-religiosa servil al poder y orientada hacia un “panteísmo cósmico” , “en una palabra, el sincretismo universal propio de la New Age” y que no conlleva suprimir el laicismo educativo ya que en la práctica se acomoda a él a la perfección por su primado de la subjetividad y siempre potenciando la soberbia del hombre. De esta manera

  • la Revolución ha aprendido que para ateizar a los estudiantes no es lo más eficaz la enseñanza anti-religiosa sino la a-religiosa, de modo que el solo instinto de los sentidos sea el eje de la vida. Así es que la más perversa de las escuelas es la perfectamente laica. .

La instrucción de esta espiritualidad asentada en el totalitarismo gnóstico y el relativismo moral se realiza transversalmente, y camina paralelo a la substitución tanto de los valores morales de la educación, que van parejos a los principios permanentes e inalterables de la educación, cimentados a su vez en los principios y normas ético-religiosas provenientes de la tradición judeo-cristiana, como de la formación del criterio recto y la forja de la voluntad, por los valores científicos e ideológicos de la cultura de masas dominante y por la dictadura del positivismo jurídico en servicio de la reingeniería social.

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© José Martín Brocos Fernández

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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