Panorama Católico

Asterix

En estos tiempos de lecturas infantiles y juveniles idiotizantes o perversas, no olvidemos este clásico del comic: los personajes creados por Albert Uderzo y René Goscinny, llenos de ingenio, buen humor provecho cultural, además de una extraordinaria perspicacia para caricaturizar la idiosincrasia de los pueblos europeos. Una obra genial que se lee con gusto a toda edad.

En estos tiempos de lecturas infantiles y juveniles idiotizantes o perversas, no olvidemos este clásico del comic: los personajes creados por Albert Uderzo y René Goscinny, llenos de ingenio, buen humor provecho cultural, además de una extraordinaria perspicacia para caricaturizar la idiosincrasia de los pueblos europeos. Una obra genial que se lee con gusto a toda edad.

Rene Uderzo y Albert Goscinny
Serie de Asterix
Ediciones Grijalbo Dargaud,
64 páginas a todo color

El comic suele tener una aceptación o un rechazo taxativo entre los adultos. Pero es muy aceptado por niños y jóvenes. De hecho constituye todo un género en el cual, en medio de muchas obras nobles encontramos toneladas de material despreciable por su bajísima calidad y por su tenor moral.

La serie Asterix y Obelix es una de esas conjunciones afortunadísimas de talentos que han dado un producto genial, lleno de gracia, buena psicología, una ironía benevolente pero eficaz y –aunque los argumentos propongan historias plagadas de anacronismos- valiosa información cultural. De hecho más se disfruta la sutileza de los chistes y situaciones graciosas cuanto más se conoce la historia, tanto antigua como moderna de Europa.
Allí quedan todos los países del Viejo Continente retratados con una fineza poco común. Retrato del que no escapa Francia, quizás la nación cuyas costumbres han sido más impiadosamente señalados en tono de sátira.

Este material, así descripto, parece poco apto para niños y adolescentes, y sin embargo los atrapa de un modo sorprendente. De allí que nos sorprenda oír a niños repitiendo frases en latín (a veces un tanto macarrónico) que suelen acompañar en forma de letanía los lamentos de los pobres legionarios romanos, indefectiblemente vencidos por la tribu gala que jamás logró ser conquistada a causa de la increíble fuerza de cierta poción mágica cocinada por el druida Panoramix.

Les interesa saber la historia real (algo distinta) y entender porqué tales pueblos tienen tales costumbres, graciosamente retratadas. Además de que no faltan críticas sagaces a aspectos del mundo moderno, como ciertas imposturas culturales, o desmesurado sentido del “progreso”, algo a lo que los nobles galos del comic son indiferentes. Y cuando han sido tentados por él el resultado ha sido la discordia y la pérdida de la paz.

Los simpáticos paganos tienen mucho del espíritu mediterráneo y cristiano: gustan del buen yantar y el espíritu festivo, son valerosos, y les encanta polemizar y pelear a la menor provocación, rasgo bien marcado del talante francés. En fin, no se perdonan ni perdonan a nadie, sin ofender y sin temor nos muestran más de una verdad.
Algo que lamentar: ciertas concesiones en las historias más modernas de la serie que parecen haber sido el precio para llevar a Asterix al dibujo animado (grave error) y luego al cine en una penosa parodia de sí mismo que recordamos con profunda tristeza.

Pero valoremos y saquemos provecho de la mayor parte de la serie, sobre todo de los títulos más antiguos, comenzando por Asterix el Galo. Recomendable para todos.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *