Panorama Católico

Atolondrada carta a un estudiante de Filosofía de la UCA

Cuando casi un par de años atrás coronaron al decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires", sorprendió que tal deferencia fuera otorgada a quien era un sujeto de escasísima cultura, nula preparación filosófica y un charlatán de feria menor; desde luego, todo el mundo recordaba qué buen profesor era (¿?) por que repetía como un lorito lo que

Cuando casi un par de años atrás coronaron al decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires", sorprendió que tal deferencia fuera otorgada a quien era un sujeto de escasísima cultura, nula preparación filosófica y un charlatán de feria menor; desde luego, todo el mundo recordaba qué buen profesor era (¿?) por que repetía como un lorito lo que el rectorado decía que había que decir, pero con unos matices relativistas que lo hacían tan, pero tan interesante.

Escribe Escipión el porteño

Querido sobrino Filófilo:

Cuando casi un par de años atrás coronaron al decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires", sorprendió que tal deferencia fuera otorgada a quien era un sujeto de escasísima cultura, nula preparación filosófica y un charlatán de feria menor; desde luego, todo el mundo recordaba qué buen profesor era (¿?) por que repetía como un lorito lo que el rectorado decía que había que decir, pero con unos matices relativistas que lo hacían tan, pero tan interesante.

El pasado domingo 29 de octubre, una cierta tribuna de doctrina, muy propicia para el quife, publicóle una disertación magistral al mencionado despistado sobre su fe filosófica, que así caratulamos benevolentemente su "pensamiento" vital, por hallarse la razón completamente ausente en su exposición y tratarse de una serie de afirmaciones que solamente se tienen en pie merced a la virtud física del papel que las sostiene.

Elegiré una perlita de su repertorio inabarcable (por su longitud y por su pesadez) de nimiedades y pamplinas, para muestra de su talento: «Y en cuanto a la moral, a mí me parece que ninguna moral se impone por una fundamentación filosófica, sino que la moral tiene sentido cuando los hombres dan ejemplos de recta conducta», frase que estaría bien para un chico que quiere ganar el concurso de composiciones, tema: "la vaca indecente" en un colegio pseudo religioso como los que hay aquí. Pero para un decano de una facultad de Filosofía (aunque no fuera muy católica, como parece ser el caso) y que debería tener alguna catedrita de Ética, es un desastre, si se pregunta uno, a la vez, cómo es posible que a él "le parezca" que no exista o no pueda "imponerse" una moral objetiva fundada en la razón (potencia del alma cuyo apropiado empleo es, precisamente, la raíz de la Filosofía), pero sí y en cambio, cuando se trata de un ejemplo de "conducta recta" ¿cómo se sabrá que se está en presencia de una "conducta recta" si, para juzgar su existencia, no se acude a la comparación con alguna regla objetiva previa que le muestre la razón … ? La perlita es asombrosa; y no elegí la peor, sino la más incitante para tí, caro sobrino mío que el diablo me ha dado y la Facultad de Filosofía inenta corromper. Por otra parte y contrariando lo que dice algunas líneas más abajo, el catolicismo siempre ha sostenido el doble origen de las reglas morales, es decir, su fundamento natural, que es la ley natural, y el sobrenatural, o escriturístico, operando en simultáneo como causalidad ejemplar. O sea: la ley eterna y la ley divina positiva. ¿No tiene nada que ver la razón en esto? Parece que para él, no. Si los "absolutos" (¿qué creerá que son, deudas impagas …?) 'hoy' no existen más, la "objetividad" tiene las horas contadas y no hablemos ya de los universales, por que no nos entenderemos en nada de nada. No quiero llegar al problema del ser, centro mismo de toda Filosofía o, si se prefiere utilizar un término escolástico, "filosofía primera" por derecho propio, por que ahí nos vamos a peliar serio. Sin duda, el tipo es un caso. Lo que no sabemos es cómo sigue siendo decano de una Facultad de Filosofía supuestamente católica, o aunque fuera laica. Su postura es casi exactamente la del relativista moral, para quien los bienes naturales y eternos a los que debe tender como a su fin la conducta humana, están subordinados "al paradigma" de cada época. Son variables, inasequibles al intelecto, no objetivos … vamos hombre, una nada.

Que el catolicismo local –cuyos son los fondos que le pagan su elevado sueldo mensual– esté metido absolutamente y hasta las orejas en una lucha por mantener vivos y vigentes en la vida social ciertos bienes considerados "absolutos" por la Fe y la razón, como el respeto mismo a la Vida más indefensa, la formación moral y religiosa de los inocentes a quienes se quisiera corromper con relativismos morales como son los que merecen su adhesión, son cosas de la vida que a este "librepensador" poco interesan y en nada afectan; contrariamente a la afirmación del título, a él, esta libertad de criterio, le proporciona una certeza absoluta para vivir, y bastante bien.

Corona es un insensato; pero además no es un inocente, porque sabe que está expulsando sus fluídos corporales por fuera del recipiente, razón por la cual a la última pregunta, aquella que se refiere precisamente a la esencial condición y tradición "tomista" de la UCA, la deja prolijamente sin respuesta, formulando una socorrida distinción de rápida y fútil factura (lo 'tomista' y lo 'tomasiano'; este tipo sí que es un "rana", nueva categoría de filósofos acreditados en el seno generoso de la UCA, y cuya definición fue proporcionada hace tres cuartos de siglo por Enrique Santos Discépolo) pues conoce que el Reglamento de la UCA es estrechamente exigente en este sentido. Y por eso mismo, declara con verdad que la pregunta sobre la vigencia de las enseñanzas de Santo Tomás tiene que ver con su cargo, aunque más preciso de su parte hubiese sido decir "tiene que ver con SU PERMANENCIA en el cargo". Pero no es hombre de precisiones este señor.

La entrevista es realmente repugnante y rezuma un espíritu mundano inaceptable para un pensador medianamente serio y, supuestamente, "libre" como dice serlo él mismo: «Al analizar la tradición filosófica de la Iglesia (que es también, naturalmente, la de la Universidad Católica), de corte tomista, advierte que en el mundo moderno rigen nuevos paradigmas, y que, por lo tanto, debe superarse la escolarización de la filosofía, que tiene su origen en el medioevo». Con indepedencia de la objeción que merece la construcción de una frase con un complemento tan obscuro, es innegable que Corona dice ser un crítico de la tradición filosófica de la Iglesia ¡qué liberal es su empleadora, que paga un quintacolumnista tan sincero!. Obviamente, dichos "paradigmas" serían contrarios, o mejor todavía, contradictorios con la tradición filosófica de la Iglesia ¡y él está aquí para extenderle el correspondiente certificado de defunción, fundado en el testimonio de santos eminentes como Nietzsche y Martin Heidegger! El tipo es un héroe, sin duda.

No sabíamos que lo "paradigmático", categorización (¡si es que la es!) de los fundamentos de una realidad "social", concepto de neto cuño sociológico, fuera también un criterio filosófico; y mucho menos que el transcurso del tiempo pudiera ser eficaz a la hora de modificar una verdad dictada por la razón o, siquiera, para conmover la utilidad de una institución, jamás y bajo ningún concepto (con perdón por la absolutez de los términos empleados). Corona parece un periodista hablando de fútbol, de formaciones, de jugadas, cosas de las que, efectivamente, no se priva de comentar con tono severo, como una concesión al "populismo" filosófico que practica ¡no podía faltar! Pero padece de la tilinguería moderna llamada "cronolatría", la adoración de la última novedad, criterio de evaluación al que recurre como un perro al árbol y con el mismo húmedo resultado. Es un criticista al revés, un tilingo hipercrítico, o sea, un salame, que es lo que queríamos demostrar.

Algunos de sus "criterios" son marxistas netos: "La religión, opio del pueblo"; como es un "pensador" cauteloso que (suponemos) vive de lo que gana como decano de una facultad católica, no afirma de frente esta sentencia sino que la matiza un poco: "cierta forma" de religión sería la opiosa que él critica y compara ¡con el fútbol!; por supuesto, se trata de religión católica, por que no estamos hablando de la luterana, budista, hebrea o animista, sino católica, y por que la frase está pronunciada por su autor original (Chaim Mordechai, Carlos Marx) en un contexto anti-católico, y así la usa él, al modo nitzcheano, al que de paso, declara admirar y adherirse con corajuda inhesión. Veamos una síntesis propia de su (perdónesenos la analogía) "pensamiento":

«La gran categoría de nuestro tiempo es la experiencia, la vida misma (¡a ver! Repasemos las categorías del ser … No, la "experiencia" no está, che). Todo el esfuerzo de la filosofía es tratar de ser (¡ahhh! ¿ven? no puede librarse del ser) testigo de la vida, es tratar de hablar sin despegarse de la vida, algo que, por demás, encontramos claramente en Nietzsche (el pobre y desesperado escritor alemán con apellido de estornudo que hablaba de "la muerte de Dios"; y de la propia, pero en términos algo más patéticos que este alegre decano) que al respecto es un filósofo ejemplar. Hay que decirlo en forma directa y brutal (¡sí, sí, es sincero!, afirmó que él es brutal, o sea, un bruto): a la filosofía lo único que debe importarle es la vida, con sus fracasos, logros, alegrías y nada más que la vida…. (¿y el ser …?) asistimos a una declinación de los absolutos (¿quiénes "asistimos", adónde, por qué? ¿y el ser … ? ¿cómo 'declinan' los absolutos?), y creo que debe saludarse como algo positivo esta conciencia de la libertad personal (teníamos razón arriba: este tipo es un relativista moral y por eso le moletan los 'absolutos'), y del valor del tiempo (el tiempo no, Corona, ¡la diosa moda! que no es lo mismo, por eso te importa tanto lo del "cambio de paradigmas", porque a vos te gusta estar "a la page" con el mundo; pero eso no es filosofía, ni siquiera para charlar medio ebrio en el bar sin temor a que Avelino te rete por lo animal [1]) en la vida del hombre. En todo lo que es afirmación de la vida, con sus contradicciones y riesgos, no temería ser nietzscheano (si la UCA fuera católica y pontificia, lo que debería temer este sujeto es ser echado a patadas)».

Toda su disertación está estructurada con una labilidad asombrosa, que no posee siquiera la virtud cosmética de dejar ocultas ninguna de sus contradicciones. Si la finalidad del pensar es "la vida" debería poder explicar, lo menos, el fundamento común a toda vida, la de los antiguos, la de los presentes, la de los futuros ¿cómo lo haría si no hay "absolutos" en qué apoyar sus juiicios, ni objetividades que sustenten un juicio crítico de validez universal; si, acaso, ya no se conoce nada o no se puede conocer ná' de ná', como decía el andalúz? (la precisa negación de "lo absoluto" nos informa absolutamente sobre su posición respecto de la posibilidad del conocimiento y del ser) ¿qué clase de "vida" será el objeto de su desvelado estudio, o acaso, a qué llamará él "vida"? Este es un charlatán al que gusta escucharse a sí mismo, por eso está todo el tiempo pidiendo permiso para ser grosero o brutal, o sea, para hacerse notorio, lo cual es ciertamente una grosería. ¡Exactamente lo contrario de lo que es un filósofo: un contemplativo! Pero nosotros le agradecemos la posibilidad de reirnos un rato a su costilla, ya que algún bien debe representar el que haya un Decano en la Facultad de Filosofía y además, por lo días que corren, son pocas las ocasiones de reir.

Lo menos que puedo decirte, querido sobrino Filófilo, es que el hombre es algo deshonesto por que, en estas condiciones, debió haberse negado a aceptar el decanato de una facultad escolástica de una Universidad nacida y crecida dentro y gracias al escolasticismo "de cuño católico", que tanta grima le da. De hecho, todas las Universidades son hijas de ese mismo escolasticismo que tan sueltito de cuerpo él rechaza, yéndose de cuerpo en esta materia por lo cual, precisamente, está como serruchando la rama en la cual se sienta tan horondo y cómodo, por ahora.

Este "librepensador" habla, como todo librepensador que se precie, de "desterrar" sin demora y a los tiros esto o aquello; y a fe mía que lo está logrando, solo que su víctima primera es la sensatez, esa señora tan poco inclinada a hacer sociedad con revolucionarios, mercachifles, tartufos, nietszcheanos y bolantineros de Ejércitos Grandes.

Saludos paradigmáticos, pero no absolutos, de tu tío

[1] Avelino era, en los remotos tiempos estudiantiles del autor, un filósofo de íbero origen, el más agudo, perspicaz y atento de todas la Facultades de la UCA, razón por la cual jamás se le ofreció una cátedra; honró su vida y su misión atendiendo dignamente el buffet de la Facultad de Derecho primero, y el del edificio S. Tomás Moro después; tarea en la que rogamos a Dios permanezca hasta Su segunda Venida, para justificación de esta casa de estudios, ante el Altísimo.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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