Panorama Católico

Autoridad moral por sobre todo…

Mons. Lozano fue protagonista de un bloque del programa de Nelson Castro “El Juego Limpio”. Allí el periodista, notorio “francisquista” trató de lograr opiniones críticas hacia la oposión argentina, haciendo pie en las declaraciones del episcopado sobre la “farandulización” de los políticos.

Mons. Lozano fue protagonista de un bloque del programa de Nelson Castro “El Juego Limpio” (ver el video). Allí el periodista, notorio “francisquista” trató de lograr opiniones críticas hacia la oposión argentina, haciendo pie en las declaraciones del episcopado sobre la “farandulización” de los políticos.

El presidente de la Pastoral Social le negó al periodista el gusto de hablar severamente sobre ninguno de los candidatos de la oposición. Todas las insinuaciones sobre la falta de seriedad de las propuestas que esgrimió el periodista fueron hábilmente esquivadas por el obispo de Gualeguaychú, alerta a la posibilidad de no quedar malparado ante el próximo gobierno, sera quien fuere.

Lo tragicómico resulta, por un lado, hablar de la farandulización, amparados en la autoridad del papa Francisco, siendo éste el Sumo Pontífice más farandulero de que se tenga memoria, para comprobar lo cual no hace falta más que buscar fotos suyas en los medios. Solo los “artistas” argentinos, gente del espectáculo, deportistas y famosos de toda laya que han pasado por el Vaticano conforman una lista demasiado nutrida. Por otro lado, salvo Massa, por quien guarda un rencor personal, no hay político que haya dejado de tener su foto con Francisco, antes y después de decir expresamente que no recibiría más políticos argentinos.

La otra declaración tragicómica es el señalamiento -indiscriminado por las dudas- de los políticos a causa de su debilidad a la hora de cultivar la “imagen” y atender las “encuestas” y los asesores. Basta recordar que el episcopado argentino contrató los servicios de la agencia Open Group para el manejo institucional de su imagen. A él confía su “estrategia de comunicación” como se comentó en diversos medios oportunamente, por ejemplo en La Nación, por la pluma de Mariano de Vedia, insospechado de tradicionalismo.

Mons. Lozano, además, confía -según su propia confesión- en las estadísticas e informes de los políticos para conocer la realidad argentina. Se ve que obispos y sacerdotes no pasan demasiado tiempo en el confesionario, lo que les ofrecería la mejor radiografía espiritual y social de la Argentina. Pero los asientos permanecen fríos y los pechos de los argentinos virginales de toda exhortación de la Iglesia a la virtud, la decencia, el sacrificio, el amor a Dios y el cumplimiento de sus mandamientos. 

Eso sí, los obispos, dos veces al año, manifiestan su “preocupación” por algún tema políticamente correcto, según los consejos de sus agentes de imagen.

 

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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