Panorama Católico

Aversión de los modernistas al método escolástico, la tradición y el Magisterio

Tres son principalmente las cosas que tienen por contrarias a sus conatos: el método escolástico de filosofar, la autoridad y tradición de los Padres, el magisterio eclesiástico. Contra éstos dirigen sus más violentos ataques… por esto ridiculizan generalmente y desprecian la filosofía y teología escolásticas…

Tres son principalmente las cosas que tienen por contrarias a sus conatos: el método escolástico de filosofar, la autoridad y tradición de los Padres, el magisterio eclesiástico. Contra éstos dirigen sus más violentos ataques… por esto ridiculizan generalmente y desprecian la filosofía y teología escolásticas…

En cuya propagación ¡ojalá gastaran menos empeño y solicitud! Pero es tanta su diligencia, tan incansable su afán, que da verdadera grima ver consumirse, para daño de la Iglesia, tantas fuerzas que, bien empleadas, habrían podido serle de gran provecho. De dos artes se valen para engañar los ánimos: procurando primero allanar los obstáculos que se oponen, y buscando luego diligentísimamente lo que les viene a cuento, e inculcándolo solícita y pacientísimamente.

Tres son principalmente las cosas que tienen por contrarias a sus conatos: el método escolástico de filosofar, la autoridad y tradición de los Padres, el magisterio eclesiástico. Contra éstos dirigen sus más violentos ataques… por esto ridiculizan generalmente y desprecian la filosofía y teología escolásticas… y ya hagan esto por ignorancia o por miedo, o, lo que es más cierto, por ambas razones, es cosa averiguada que el deseo de novedades va siempre unido con el odio del método escolástico… y no hay otro indicio más claro de que uno empiece a inclinarse a la doctrina del modernismo, que el comenzar a aborrecer del método escolástico. Recuerden los modernistas y sus favorecedores la condenación con que PÍO IX estimó que debía reprobar la opinión de los que dicen: El método y principios con que los antiguos doctores escolásticos cultivaron la Teología, no conviene en manera alguna a las necesidades de nuestros tiempos y al progreso de las ciencias.(22) Por lo que toca a la tradición, se esfuerzan astutamente por confundir su naturaleza y su fuerza, para destruir su peso y autoridad. Pero, esto no obstante, los católicos venerarán siempre la autoridad del CONCILIO II DE NICEA(23), que condenó a aquellos que osan?, conformándose con los criminales herejes, despreciar las tradiciones eclesiásticas e inventar cualquier novedad?, o excogitar torcida o astutamente para desmoronar algo de las legítimas tradiciones de la Iglesia católica. Estará en pie la profesión del CONCILIO CONSTANTINOPOLITANO IV: Así, pues, profesamos conservar y guardar las reglas que la Santa, Católica y Apostólica Iglesia ha recibido, así de los santos y celebérrimos Apóstoles, como de los Concilios ortodoxos, tanto universales como particulares, como también de cualquier Padre inspirado por Dios y maestro de la Iglesia.(24) Por lo cual los Pontífices Romanos PÍO IV(25) y PÍO IX decretaron, que en la profesión de la fe se añadiera también lo siguiente: Admito y abrazo firmísimamente las tradiciones apostólicas y eclesiásticas y las demás observancias y constituciones de la misma Iglesia. Ni más respetuosamente que de la tradición sienten los modernistas de los santísimos Padres de la Iglesia… a los cuales, con suma temeridad, proponen públicamente, como dignos a la verdad de toda veneración… pero sumamente ignorantes de la crítica y la historia, en términos que, si no fuera por la edad en que vivieron, serían inexcusables. (…)

a) Filosofía escolástica. I. En primer lugar, pues, por lo que toca a los estudios, queremos, y definitivamente mandamos, que la Filosofía escolástica se ponga por fundamento de los estudios sagrados. A la verdad, si algo excogitaren los doctores escolásticos con excesiva sutileza, o lo propusieren con poca consideración… si hubiese algo que no concuerde con las doctrinas demostradas del tiempo más reciente, o, por cualquier otra razón, improbable, esto en manera alguna tenemos intento de proponerlo a la imitación de nuestros contemporáneos.(27) Lo principal que hay que notar es, que cuando prescribimos que se siga la Filosofía escolástica entendemos principalmente aquélla que enseñó SANTO TOMÁS DE AQUINO… acerca de la cual cuanto decretó Nuestro Predecesor queremos que siga vigente, y, en cuanto fuere menester, lo restablecemos y confirmamos mandando que sea por todos exactamente observado. A los Obispos pertenecerá urgir y exigir, si en alguna parte se hubiere descuidado en los seminarios, que se observe en adelante… y lo mismo mandamos a los Superiores de las Órdenes religiosas. Y a los maestros exhortamos a que tengan fijamente presente, que el apartarse del doctor de Aquino, en especial en las cuestiones metafísicas, nunca dejará de ser de gran perjuicio.

Estudio de la Teología. Colocado ya así este cimiento de la Filosofía, constrúyase con gran diligencia el edificio teológico. Promoved, Venerables Hermanos, con todas vuestras fuerzas, el estudio de la Teología, para que los clérigos salgan de los seminarios llenos de una gran estima y amor de ella, y la tengan siempre por su estudio favorito. Pues en la grande abundancia y número de disciplinas que se ofrecen al entendimiento codicioso de la verdad, a nadie se le oculta que la Sagrada Teología reclama para sí el lugar primero… tanto, que fue sentencia antigua de los sabios, que a las demás artes y ciencias les pertenecía la obligación de servir y prestarle su obsequio como criadas.(28) A esto añadimos, que también Nos parecen dignos de alabanza algunos que, sin menoscabo de la reverencia debida a la Tradición, a los Padres y al Magisterio eclesiástico, se esfuerzan por ilustrar la Teología positiva con las luces tomadas de la verdadera Historia, conforme al juicio prudente y a las normas católicas (lo cual no se puede decir igualmente de todos). Cierto, hay que tener ahora más cuenta que antiguamente con la Teología positiva… pero hagamos esto de modo, que no sufra detrimento la escolástica… y reprendamos a aquéllos que de tal manera alaban la Teología positiva, que parecen con ello despreciar la escolástica… a los cuales hemos de considerar como fautores de los modernistas.

San Pío X, Pascendi, Nº 12.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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