Panorama Católico

Bajo el fuego graneado de las adversidades

Como decíamos en otro artículo, hemos sufrido toda clase de tropiezos técnicos y materiales al punto de paralizarnos la web durante casi mes y medio sin haber podido encontrar hasta ahora solución definitiva.

Como decíamos en otro artículo, hemos sufrido toda clase de tropiezos técnicos y materiales al punto de paralizarnos la web durante casi mes y medio sin haber podido encontrar hasta ahora solución definitiva.

Tenemos la convicción de que se acerca algún acontecimiento trascendente en la vida de la Iglesia y por tanto el trabajo apostólico se vuelve más pesado y dificultoso. Como el personaje de Tolkien que carga el anillo, sentimos como se vuelve más pesado a medida que vemos la proximidad de su destrucción.

Sea esta comparación válida para todos los que cargamos -con distinto grado de responsabilidad y eficacia- la misión de vigilar y mantener en estado de alerta a los fieles sobre temas esenciales de la Fe y la vida de la Iglesia. No es un trabajo gratuito, hay que pagar por él y el pago, pequeño, si lo comparamos con el que han sufrido los santos y los mártires, es el conjunto de adversidades permitidas por Dios para que seamos sus discípulos en todo. Dificultades que el Padre de la Mentira utiliza para persuadirnos de que "todo es inútil". Sin embargo, a diario la Gracia de Dios nos sostiene en la convicción de que estos obstáculos son preanuncios de algo importante que está por ocurrir.

¿Ocurrirá durante el mes de octubre la tan esperada liberación de la Misa Tridentina? (¡Tenemos tanto por decir y sin poder llegar a Uds.!). Sería un triunfo colosal de la Tradición de la Iglesia sobre sus enemigos interiores y también exteriores. La frecuentemente citada "autodemolición" que denunció el Papa Paulo VI aparece evidente y con frecuencia así es percibida en orden a otros aspectos más llamativos: corrupción moral, desobediencia generalizada al Magisterio perenne, protestantización del catolicismo. Pero lo cierto es que la causa profunda es la pérdida o confusión de la Fe en la Iglesia, por parte del una porción sustancial del clero y de los fieles. Y esta obra de demolición, tan profunda que parece humanamente irreversible, es consecuencia directa de la reforma litúrgica. Solo con un "rito" despojado hasta el límite de las barreras de contención contra los errores se ha podido realizar tan honda destrucción de la Fe, (luego de la moral, disciplina, etc.) en poco más de 40 años.

Por eso creemos que el gran hito del Pontificado de Benedicto XVI podría ser, tenemos fundadas esperanzas de que sea, la liberación del Rito Tridentino, perfectamente vigente de jure pero impedido por los obispos y párrocos que lo persiguen haciendo un uso despótico de su autoridad. Tal vez también y ligado a esta liberación, una "reforma de la reforma", un emprolijamiento del nuevo rito, absolutamente necesario si se quiere frenar el colapso del culto católico y por consiguiente de la ya debilitada Fe. Lex orandi, lex credendi. El sacerdote, el fiel principalmente, cree según lo que reza. Si no se le devuelve al culto la forma nítida de la Fe Católica, terminaremos todos creyendo otras cosas que no son patrimonio de la Fe.

Y si el Santo Padre sobrevive a esto, (porque tendrá grandes disgustos y adversidades para lograrlo) quizás realice la tan ansiada consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, que ningún otro papa realizó aún, aunque Juan Pablo II estuvo a un paso… pero cambió su decisión en el momento mismo del acto público.

Queridos amigos, le pedimos oraciones. Estamos cerca de reanudar la marcha normal de nuestra web… El programa radial (la semana última la radio sufrió un atentado y quedó fuera del aire por dos días) se reanuda esta semana, el martes 12 de septiembre. La revista en papel, sin fecha aún, a la espera de un aporte que le de razonable continuidad.

Sabemos que esto es muy poco, nada, frente a la gravedad de las circunstancias. Pero es lo que podemos hacer y lo que debemos hacer para no traicionar el mandato de confesar la Fe cuando está en peligro.

Por otra parte, solo Dios puede dar eficacia a las obras humanas que buscan su gloria. La modestia de los medios suele ser inversamente proporcional a los resultados, tan solo por él conocidos. No es posible cejar. Ayúdennos a resistir fuertes en la Fe. Dios pondrá la añadidura.

Un cordial abrazo en Nuestro Señor Jesucristo y su Ssma. Madre.

Marcelo González
Editor Responsable PCI / PCD

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *