Panorama Católico

Bajo el signo del tropiezo

Nuestra web ha sufrido tres graves tropiezos en el término de un año. Esto nos ha mantenido fuera de actividad normal algunos meses en distintos períodos. El último, del que aspiramos a estar saliendo, complicado con problemas de salud.

Escribe Marcelo González

Nuestra web ha sufrido tres graves tropiezos en el término de un año. Esto nos ha mantenido fuera de actividad normal algunos meses en distintos períodos. El último, del que aspiramos a estar saliendo, complicado con problemas de salud.

Escribe Marcelo González

Si descartamos atribuir estos obstáculos a “un castigo divino por la maléfica acción que se realiza desde esta web” -un lector enojado dixit- y habiendo considerado largamente la necesidad estricta de nuestro trabajo en un contexto de Internet, en el cual afloran casi a diario blogs católicos, muchos de ellos de excelente calidad, y más aún habiendo considerado el tema con personas de buen criterio no nada amigas de alentar emprendimientos inútiles o perniciosos, hemos llegado a la conclusión de que nuestro trabajo tiene algún valor en el concierto de los diversos apostolados mediáticos que hoy podemos encontrar.

El apostolado no es facultativo: es una obligación de todo bautizado. Ahora bien, el modo, al menos el modo predominante (ya que todos estamos obligados a las obras de misericordia espirituales y materiales), el instrumento por medio del cual lo llevamos a término, esto va en las aptitudes e inclinaciones particulares. Y en las circunstancias, que de un modo indirecto nos van mostrando la voluntad de Dios, providente hasta el más mínimo detalle.

Habiendo recorrido muchas páginas católicas en estos meses, hemos tenido la oportunidad de comprobar el enorme impulso que ha tomado la causa de la Misa Tridentina. En esto hemos sido pioneros en lengua castellana, como puede comprobarse ya desde nuestra revista física cuyo sublema reza “por la liberación de la Misa Tridentina” y con solo recorrer nuestros artículos.

La causa de la misa está moralmente ganada. Ahora viene la batalla “cuerpo a cuerpo”, la lucha por su efectiva aplicación, porque no dudamos que encontrará, a pesar de la generosidad del Motu Proprio (y del indiscutible derecho de los fieles y de los sacerdotes del rito romano a su liturgia tradicional), encontrará, decimos, seria oposición clerical y hasta laical.

Es en esta línea de trabajo que orientaremos nuestra acción en adelante. Creemos con absoluta certeza moral que el camino para la santificación del clero y de los fieles católicos recorre buena parte de su extensión por la liturgia.

No serán la mayoría quienes vuelvan a la forma tradicional de la misa, pero quienes lo hagan, más quienes ya lo vienen haciendo, constituirán un referente litúrgico que pondrá en contraste la praxis litúrgica actual con la que la Iglesia ha querido siempre, una liturgia grata a Dios.

Además de que al restituir la ley de la oración se irá restituyendo la ley de la fe. Quienes recen los sagrados textos de la liturgia tradicional, asistan a sus ritos y se beneficien de sus efectos santificadores ya no podrán sino contrastar los fundamentos teológicos que han inspirado las desviaciones modernas con los que sustentan la Fe de la Iglesia: una, siempre, en todo tiempo y por todos los fieles creída.

Diabolos, palabra griega de donde viene el término “diablo”, significa “el que arroja obstáculos”. Por eso rezamos a San José que nos libre de sus acechanzas, él que es el “terror daemonum”. A San Miguel Arcángel le pedimos que “arroje al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas”. Huelga mencionar que Nuestra Señora, particularmente señora de la historia en estos tiempos, aplastará la cabeza de la serpiente antigua con su talón.

Por eso los tropiezos, en alguna medida por causa de nuestros pecados (en esto sí acierta el lector enojado que aludíamos al comienzo) son esencialmente los tropiezos de aquellos que quieren ser fieles y dar testimonio y confesión de Fe. El diablo arroja obstáculos en su camino, algunos en el orden material, otros en el espiritual, o en ambos. En particular si sospecha que aquella obra que busca impedir hará algún bien, por los misteriosos caminos que Dios utiliza, mediante las causas segundas. Por eso, aunque siervos inútiles, debemos continuar y eso nos proponemos, con su ayuda y la vuestra.

Orate pro nobis.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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