Panorama Católico

Benedicto XVI, un papa al que nunca le gustó el rock

Ratzinger cuenta en un libro su rechazo a que Bob Dylan tocara frente a Juan Pablo II.

Julio Algañaraz

EL VATICANO. CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com

Ratzinger cuenta en un libro su rechazo a que Bob Dylan tocara frente a Juan Pablo II.

Julio Algañaraz

EL VATICANO. CORRESPONSAL

jalganaraz@clarin.com

El Papa, que ayer nombró nuevo presidente de la estratégica Conferencia Episcopal italiana al arzobispo de Genova, monseñor Angelo Bagnasco, confesó en un libro que se conocerá la semana próxima que estuvo en desacuerdo con Juan Pablo II nada menos que por Bob Dylan. En ambos casos, Benedicto XVI confirmó sus ideas. Pero en el caso de Bob Dylan, confirmó lo que todos saben: que detesta al rock, al que considera "expresión de pasiones primarias".

El semanario Familia Cristiana, que con más de un millón de copias es la revista más vendida de Italia, publicará en su edición de la semana que viene el libro Juan Pablo II, mi amado predecesor, escrito por Benedicto XVI. El Papa Joseph Ratzinger era como cardenal el "ministro" para la defensa de la ortodoxia doctrinaria. El principal colaborador de Juan Pablo II. La anécdota ilustra cuán distintos eran y son los estilos de los dos pontífices. Coincidían en el conservadurismo doctrinario y el centralismo disciplinario. Pero uno con una visión superior, popular y universal, de su misión y el otro tradicionalista, más amigo de los libros y las academias que de los baños de multitud.

Cuenta Benedicto XVI que cuando el 28 de setiembre de 1997 se realizó el gran concierto de música rock y pop en Bolonia, que concluyó el Congreso Eucarístico Nacional, le dijo a Juan Pablo II que era totalmente contrario a la decisión de hacer cantar esa noche en el gigantesco palco, ante una gran multitud de 300 mil jóvenes, a Bob Dylan, el rey del rock profético, comprometido e iconoclasta.

Escribe ahora el Papa Ratzinger que "había razones para ser escépticos. Yo lo era y en un cierto sentido lo soy aún. Dudo de que fuera justo hacer intervenir a este género de profetas populares". Wojtyla no le hizo caso y esa noche Dylan entonó tres canciones. Una de ellas, la más celebre: "Blowing in the wind". Cuando concluyó, Juan Pablo II y el gran mito del rock se tomaron las manos y se congratularon recíprocamente. Aquel gesto hizo más popular al Papa polaco entre los jóvenes, que lo consideraban uno de los suyos.

Ratzinger ama la música clásica. Y quiere volver para atrás con la reforma litúrgica de Pablo VI, para poner nuevamente en un lugar central la música litúrgica, los cantos gregorianos. El Papa considera que "el rock debe ser purificado de sus mensajes diabólicos", como escribió en 1996.

El Papa está llevando adelante su contrarreforma litúrgica y reintroduciendo la exclusiva música clásica en las misas. Quizás, estos deseos del pontífice no los deberá tener muy en cuenta el arzobispo de Génova, Angelo Bagnasco, que ayer anunció que Benedicto XVI lo había nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Como obispo de Roma, el Papa está vinculado a la más grande asamblea episcopal del mundo. La más numerosa y la más importante porque Italia es la patria histórica concreta del desarrollo del catolicismo. La llegada de Angelo Bagnasco, que será elevado a cardenal en el próximo consistorio, pone fin a la larga era del cardenal Camillo Ruini, a quién el Papa le aceptó la dimisión.

Fuente: Clarin, 8-03-07

Comentario Druídico: Si Benedicto XVI no estuvo de acuerdo, nos quedamos más tranquilos, porque nosotros tampoco lo estuvimos. Lástima que el daño ya está hecho.

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