Panorama Católico

Bielsa “Expulsado“ por el Canciller de la Santa Sede

Después de meses de negociaciones discretas y cuando la Santa Sede ofrecía la paz al Gobierno Nacional en aras del bien espiritual de los fieles afectados, Kirchner rechazó firmar el acuerdo consensuado sobre el problema del Obispado Castrense. Indignación en la Santa Sede. Bielsa fue prácticamente “expulsado” de la cancillería vaticana

Después de meses de negociaciones discretas y cuando la Santa Sede ofrecía la paz al Gobierno Nacional en aras del bien espiritual de los fieles afectados, Kirchner rechazó firmar el acuerdo consensuado sobre el problema del Obispado Castrense. Indignación en la Santa Sede. Bielsa fue prácticamente “expulsado” de la cancillería vaticana

Caso Baseotto: otro pico de tensión en las relaciones con el Vaticano

El Gobierno rechazó un acuerdo al que se había arribado para designar un sustituto. Y la negociación volvió a cero. El religioso había sido echado por Kirchner a raíz de sus desafortunadas críticas al ministro de Salud.

Por Sergio Rubin.

El acuerdo era prácticamente un hecho. Meses de trabajo y tres borradores habían permitido destrabar el caso Baseotto -la peor espina clavada en la relación entre la Santa Sede y el Gobierno- y sólo faltaba ponerle el moño. La fórmula sonaba honrosa para sus gestores. Era un desenlace en capítulos. Suave, para no dejar mal parado a nadie. El Vaticano nombraba un coadjutor -un adjunto con plenos poderes- en la diócesis militar hasta que en el mediano plazo Baseotto renunciara y todo volviera a la normalidad.

Comentario Druídico: el bien a preservar aquí no es la figura del Presidente ni los resultados de la elección de la senadora Cristina Fernández. Del lado de la Iglesia, el bien de las almas bajo la solicitud pastoral de obispado castrense. Del lado del Estado, como mínimo, la buena relación con la Iglesia, fundamental para gobernar.

En su señorial despacho de la curia romana -cargado de belleza e historia-, el subsecretario para la Relación con los Estados -virtual canciller de la Santa Sede-, monseñor Giovanni Layolo, sólo esperaba que su par argentino, Rafael Bielsa, le confirmara que el incidente empezaba a ser un recuerdo. Pero en esta última visita, Bielsa -que se venía mostrando razonable- no tenía un semblante que mostrara satisfacción, sino contrariedad.

-Monseñor, mi gobierno no considera aceptable la fórmula en la que trabajamos, le dijo seco.

-¡Cómo que no es aceptable si hemos venido construyéndola de un modo consensuado!, exclamó sorprendido Layolo.

-Pero mi gobierno no va a suscribirla, insistió Bielsa.

-Entonces, canciller, mi tiempo se acabó. No hay más que hablar. Buenos días, lo cortó Layolo.

Comentario Druídico: Como argentinos no podemos sino sentir vergíenza del proceder de nuestro gobierno. Primero, violando todas las normas legales y protocolares, expulsa a un obispo (sin atribuciones ni causa) comunicándolo por medio de la prensa. Luego se niega a firmar el documento que ambos Estados elaboran en conjunto, cuando ya estaba acordada una solución satisfactoria del conflicto. El modo en que Mons. Layolo sacó al Canciller part-time Bielsa de su despacho es una humillación para la Argentina. Pero, ¿vamos a enojarnos con la Santa Sede, que no ha hecho más que esfuerzos por acabar con este escándalo armado por el Gobierno con su habitual desmesura y luego aprovechado por la prensa ideológica hasta el cansancio? ¿No era una buena salida para cerrar un frente que nunca debió haberse abierto?

El diálogo -confirmado a Clarín por más de una fuente- patentizó el grado de deterioro al que llegaron las relaciones bilaterales de la mano del caso Baseotto. Un incidente que nació de unas muy desafortunadas declaraciones del obispo castrense (dio a entender que el ministro de Salud, Ginés González García merecería ser arrojado al mar por promover el reparto de preservativos entre los jóvenes ante el sida). Pero que se complicó cuando el presidente Néstor Kirchner decidió echarlo por los diarios, transgrediendo todas las normas de la diplomacia vaticana.

Comentario Druídico: Una vez más, Rubín, uno de los voceros de sector más perjudicado por la caída de Maccarone desliza (a modo de racconto) que la culpa de todo esto la tiene Mons. Baseotto. Es cierto que podemos analizar su carta bajo dos aspectos, que llamaríamos per se y secundum quid. Per se, en sí misma, la carta es irreprochable. Ahora, secundum quid, es decir, previendo los aspectos que podrían ser utilizados para generar el escándalo, podríamos recriminar a los asesores de prensa de Mons. Baseotto su escasa previsión.

¿Qué pasó en el medio para que un acuerdo trabajosamente elaborado se cayera sin remedio? Las fuentes coinciden en que fue la esposa del Presidente, la senadora Cristina Fernández la que -al ser informada de sus términos- lo rechazó de plano y volteó el acuerdo. De nada le sirvió a Bielsa tratar de explicarle que este tipo de fórmulas que establecen etapas para hacer menos traumáticos los cambios son de práctica en Roma. En definitiva, Baseotto se iría igual. Era una cuestión de tiempo.

La firmeza de la senadora encontró inmediatamente aliados incondicionales. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se sumó con entusiasmo a la negativa. Hasta el ministro del Interior, Aníbal Fernández -que suele frecuentar discretamente al cardenal Jorge Bergoglio-, se anotó en la misma posición.

Comentario Druídico: ¿Qué sugiere Rubín? ¿Qué Bergoglio tuvo influencia en el rechazo del acuerdo?… Algo se trae. Pero salvo algún odio ideológico especial, la Senadora Fernández de Kirchner sin duda ha temido que un trascendido de dicho acuerdo afectase la “imagen” de negociador intransigente de su esposo y le restara votos. No les ha bastado apostar a la agonía de Juan Pablo II, a la elección de un papa ultraprogresista, ni jugar a las visitas con obispos videofilmados en situaciones indecorosas. Ahora también apuestan a que todo se puede arreglar después de que gane “por triunfo arrollador” las elecciones legislativas de octubre. Los Kirchner y sus adláteres más próximos confían demasiado en la buena suerte.

El caso Baseotto recorrió un largo camino desde que Kirchner pidió al Vaticano que lo echara a al obispo castrense. Como Roma dijo no encontrar “motivos canónicos” (que el religioso haya vulnerado alguna norma eclesiástica), el presidente firmó un decreto quitándole el aval, el rango de subsecretario y el sueldo. Pero la Santa Sede le precisó que sólo el Papa puede sacar un obispo.

Comentario Druídico: hizo bastante más que eso, Sergio. Declaró la Sede Impedida. Esto es muy grave, por más que los periodistas especializados en temas religiosos lo quieran disimular

El tema, entonces, entró en los carriles diplomáticos. Inicialmente, El Vaticano no mostró la más mínima voluntad de apartar a Baseotto. Pero el subsecretario de Asuntos Generales -un par de Layolo-, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, convenció a la curia romana de separarlo. Sandri argumentó que Baseotto era una figura polémica que nunca contó con el apoyo de la conducción de la Iglesia argentina.

Comentario Druídico: Sandri por aquí, Sandri por allá. ¿Estamos tratando de quemar a alguien?

Con ese norte, ambas cancillerías comenzaron a negociar con la precondición puesta por Roma de que el tema no se meneara en los diarios. Finalmente, se llegó a la fórmula ahora malograda. ¿Cómo sigue?. Como tantas cosas, habrá que esperar hasta después de las elecciones.

Comentario Druídico: El final es anodino, pero el comentario lateral se las trae:

Mientras se decide el futuro de Baseotto, el Gobierno creyó que éste se recluiría en la mayor prudencia. Sin embargo, el obispo no deja de sorprender.

La Casa Rosada sigue con lupa cada movimiento de Baseotto. Dice que detectó sus encuentros con militares retirados vinculados con la represión ilegal durante la dictadura o enrolados en el más rancio golpismo. La SIDE se habría encargado de fotografiarlo en esos contactos para que el Gobierno contara con “pruebas”.

Pese a que El Vaticano siempre reclamó que no se le cercenara a Baseotto la libertad religiosa y pudiera seguir celebrando misa, la Casa Rosada mostró desconfianza sobre los alcances de los oficios del religioso.

Comentario Druídico: los nuevos pecados capitales del Obispo Castrense son ahora hablar con militares retirados y preferir las misas en latín. Por esto lo está siguiendo la SIDE. Y un final de perlas.

Pero Baseotto no sólo incomodó al Gobierno. También a sectores progresistas de la Iglesia luego de que trascendió su inclinación por las misas en latín, según el rito de San Pío V. Si bien este tipo de liturgia no está prohibida, refleja una actitud muy conservadora.

Comentario Druídico: por fin… Ni a los progresistas clericales ni a los progresistas gubernamentales les gusta que la Iglesia se reconozca a sí misma. Quieren una Iglesia funcional (Mesa del Diálogo). Pues bien, hay obispos y sacerdotes que, como Mons. Baseotto, no están dispuestos a ceder.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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