Panorama Católico

Buscando la reconexión

No es fácil reconectarse después de tantos días viviendo la experiencia profunda de los “confines” que nos recomiendan desde el inicio del pontificado en curso. Por lo pronto, no deja de ser un alivio estar tantos días sin enterarse de que cotidianamente desde Roma se propala al mundo alguna barbaridad. Al menos, sin enterarse de qué barbaridad ha sido efectivamente propalada, porque lo otro se descuenta. Así, la desconexión técnica es un alivio espiritual.

Pero como nada en este mundo dura tanto, sobre todo si es bueno, me están reconectando de a poco y yo a la vez comienzo a reconectarme. Primero busqué las nuevas auspiciosas, ante la tentación de romper yo mismo la antena que me acerca un goteo avaro de señal, y quedar definitivamente desconectado por decisión propia. Las encontré, a Dios gracias.

El Card. Raymond Burke, lejos de haber sido intimidado, prosigue con su habitual calmada firmeza reclamando que el Papa Francisco ponga rumbo a la Iglesia, al garete en este momento, según su juicio de experto. Dios lo bendiga y que cuente con nuestras oraciones.

El Card. Pell, este gigante australiano, después de la homilía en la que se dirigió a los miembros de Juventutem en Roma, recordando la cantidad de antipapas que había padecido la Iglesia en su historia, aún conserva su cargo, aunque posiblemente esto se deba a su tamaño. Francisco es un poco pusilánime cuando lo ponen frente a una mole de casi dos metros con una marcada vocación de parresía.

El arzobispo Athanasius Schneider obispo auxiliar de la sede kasaja de Karaganda (ya que de confines viene la cosa) no se quedó atrás en el ejercicio de la parresía. De las muchas cosas interesantes que dijo, quiero rescatar no la más importante pero sí un acto de justicia alentador para los que estamos en este oficio:

“Que en el seno mismo de la Iglesia hay gente que mina las enseñanzas de Nuestro Señor fue puesto en evidencia de un modo claro para todo el mundo gracias a la Internet y al trabajo de algunos periodistas católicos que no son indiferentes a lo que está sucediendo con la fe católica que ellos consideran el tesoro de Cristo.  Fue muy reconfortante para mí ver que algunos periodistas y blogueros de internet se han comportado como buenos soldados de Cristo y llamaron la atención sobre esta agenda clerical que se propone socavar la enseñanza perenne de Cristo”. (Cfr. Rorate Caeli –inglés-)

Ciertamente, lo que dice en la larga entrevista es más importante. Pero esto es muy importante para nosotros, los que peleamos en esta trinchera. Es el primer reconocimiento de parte de un obispo católico que recibimos por nuestro trabajo. Al menos que yo recibo, y aunque no dudo de que Mons. Schneider ignora la existencia de Panorama Católico, creo que lo incluiría si lo conociera.

Sobre el curso de las cosas en Roma, empeñada en su contradanza de una frase católica hoy, un disparate mañana (“hoy un juramento, mañana una traición”…) llegamos a dudar de la sanidad no solo espiritual sino también psiquiátrica de algunos. Y no somos los únicos.  Por las espaldas de varios episcopados corre un frío sudor angustioso. Lean El Horror. No por decir “se los dije”, sino para que adviertan cuán fácilmente los sabios de esta tierra son engañados por sus propios sueños de manipular al Espíritu Santo.

Y las miserias locales, obviamente, de los aspirantes a grandezas clericales. En la Argentina, Mons. Sarlinga mostró su deshilachada hilacha moral. Tal vez llegue a ser Arzobispo de La Plata. De este caballerete tenemos muchas cosas que decir y ¡vive Dios! las diremos.

Por hoy basta, porque el duro oficio de sobrevivir nos llama. Pero a eso debo decir que agradezco a las 3 o 4 personas, a algunas no puedo identificar, que durante este apagón me han hecho llegar apoyo monetario. Los amigos se cotizan en las buenas y en las malas… (seguimos con citas de tango). Gracias a ellos y también a los que con menos esfuerzo pero no por ello menor simpatía nos han incrementado los “me gusta” y nos han “seguido” en Twitter, pese a nuestro forzoso silencio.  Extraño fenómeno, este que ya ha ocurrido varias veces.

A todos, un saludo cordial en la caridad de Cristo, en estas vísperas de hechos buenos que se vislumbran. Porque una parte de la jerarquía, de un modo tardío y por cierto a veces incompleto, comienza a reaccionar.  Por ellos y por todos, en unión de oraciones.

No es fácil reconectarse después de tantos días viviendo la experiencia profunda de los “confines” que nos recomiendan desde el inicio del pontificado en curso. Por lo pronto, no deja de ser un alivio estar tantos días sin enterarse de que cotidianamente desde Roma se propala al mundo alguna barbaridad. Al menos, sin enterarse de qué barbaridad ha sido efectivamente propalada, porque lo otro se descuenta. Así, la desconexión técnica es un alivio espiritual.

Pero como nada en este mundo dura tanto, sobre todo si es bueno, me están reconectando de a poco y yo a la vez comienzo a reconectarme. Primero busqué las nuevas auspiciosas, ante la tentación de romper yo mismo la antena que me acerca un goteo avaro de señal, y quedar definitivamente desconectado por decisión propia. Las encontré, a Dios gracias.

El Card. Raymond Burke, lejos de haber sido intimidado, prosigue con su habitual calmada firmeza reclamando que el Papa Francisco ponga rumbo a la Iglesia, al garete en este momento, según su juicio de experto. Dios lo bendiga y que cuente con nuestras oraciones.

El Card. Pell, este gigante australiano, después de la homilía en la que se dirigió a los miembros de Juventutem en Roma, recordando la cantidad de antipapas que había padecido la Iglesia en su historia, aún conserva su cargo, aunque posiblemente esto se deba a su tamaño. Francisco es un poco pusilánime cuando lo ponen frente a una mole de casi dos metros con una marcada vocación de parresía.

El arzobispo Athanasius Schneider obispo auxiliar de la sede kasaja de Karaganda (ya que de confines viene la cosa) no se quedó atrás en el ejercicio de la parresía. De las muchas cosas interesantes que dijo, quiero rescatar no la más importante pero sí un acto de justicia alentador para los que estamos en este oficio:

“Que en el seno mismo de la Iglesia hay gente que mina las enseñanzas de Nuestro Señor fue puesto en evidencia de un modo claro para todo el mundo gracias a la Internet y al trabajo de algunos periodistas católicos que no son indiferentes a lo que está sucediendo con la fe católica que ellos consideran el tesoro de Cristo.  Fue muy reconfortante para mí ver que algunos periodistas y blogueros de Internet se han comportado como buenos soldados de Cristo y llamaron la atención sobre esta agenda clerical que se propone socavar la enseñanza perenne de Cristo”. (Cfr. Rorate Caeli –inglés-)

Ciertamente, lo que dice en la larga entrevista es más importante. Pero esto es muy importante para nosotros, los que peleamos en esta trinchera. Es el primer reconocimiento de parte de un obispo católico que recibimos por nuestro trabajo. Al menos que yo recibo, y aunque no dudo de que Mons. Schneider ignora la existencia de Panorama Católico, creo que lo incluiría si lo conociera.

Sobre el curso de las cosas en Roma, empeñada en su contradanza de una frase católica hoy, un disparate mañana (“hoy un juramento, mañana una traición”…) llegamos a dudar de la sanidad no solo espiritual sino también psiquiátrica de algunos. Y no somos los únicos.  Por las espaldas de varios episcopados corre un frío sudor angustioso. Lean El Horror. No por decir “se los dije”, sino para que adviertan cuán fácilmente los sabios de esta tierra se engañan a sí mismos por sus sueños de manipular al Espíritu Santo.

Y hamos visto las miserias de los aspirantes a grandezas clericales. En la Argentina, Mons. Sarlinga mostró su deshilachada hilacha moral. Tal vez llegue a ser Arzobispo de La Plata. De este caballerete tenemos muchas cosas que decir y ¡vive Dios! las diremos.

Por hoy basta, porque el duro oficio de sobrevivir nos llama. Pero a eso debo decir que agradezco a las 3 o 4 personas, a algunas no puedo identificar, que durante este apagón me han hecho llegar apoyo monetario. Los amigos se cotizan en las buenas y en las malas… (seguimos con citas de tango). Gracias a ellos, y también a los que con menos esfuerzo pero no por ello menor simpatía nos han incrementado los “me gusta” y nos han “seguido” en Twitter, pese a nuestro forzoso silencio.  Extraño fenómeno, éste que ya ha ocurrido varias veces.

A todos, un saludo cordial en la caridad de Cristo, en estas vísperas de hechos buenos que se vislumbran. Porque una parte de la jerarquía, de un modo tardío y por cierto a veces incompleto, comienza a reaccionar.  Por ellos y por todos, en unión de oraciones.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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