Panorama Católico

Carta al P. Marcó

El mandato de amar a los enemigos, de ningún modo (y menos por cálculo diplomático) anula o sobrepasa al primordial amor al prójimo y a la justicia. Máxime cuando el prójimo es un Obispo perseguido por cumplir con su deber de pastor aborreciendo el escándalo

Carta al Rdo. Padre Guillermo Marcó, Director del Servicio de Pastoral Universitaria y Vocero del Cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires

El mandato de amar a los enemigos, de ningún modo (y menos por cálculo diplomático) anula o sobrepasa al primordial amor al prójimo y a la justicia. Máxime cuando el prójimo es un Obispo perseguido por cumplir con su deber de pastor aborreciendo el escándalo

Carta al Rdo. Padre Guillermo Marcó, Director del Servicio de Pastoral Universitaria y Vocero del Cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires

Bella Vista, 29 de Septiembre de 2005

Al Reverendo Padre Guillermo Marcó
Arzobispado de Buenos Aires

De mi mayor consideración:

En el diario La Nación (27.9.05) apareció la noticia sobre la presentación del libro "Bajo un mismo Cielo", efectuada con la participación principal del canciller Rafael Bielsa. Con sólo su titulo y sus antecedentes, la obra, escrita por usted, el rabino Goldman y el islámico Omar Abboud, evoca a la "Iglesia del Porvenir" -abarcadora de las tres religiones igualadas- conforme soñara fray Simón de Samaría. Un personaje central de la novela "Juana Tabor" de Hugo Wast (1942)… de recomendable lectura por su calidad y sus notables predicciones cumplidas.

Pero mi preocupación especial, hoy proviene de la distinción conferida al Dr. Bielsa al hacerlo intervenir, cuando acaba de ofender a la Santa Iglesia en un instrumento público de máximo nivel, atropellando la investidura del señor Obispo Castrense y destratando a la Santa Sede. Me refiero a los términos del decreto del P.E.N nº 220/2005 que acompaño a la presente, suscripto por el mencionado ministro junto al presidente de la República. En él, se relaciona calumniosamente lo expresado por monseñor Baseotto, con el "apoyo a ejecutores de crímenes" mediante los llamados "vuelos de la muerte". Se trata como se ve, y por lo resuelto judicialmente. de un infundio inaudito, repetido sin cesar por casi todos los medios.

Parecería ocioso pero resulta necesario refirmar, que el mandato de amar a los enemigos, de ningún modo (y menos por cálculo diplomático) anula o sobrepasa al primordial amor al prójimo y a la justicia. Máxime cuando el prójimo es un Obispo perseguido por cumplir con su deber de pastor aborreciendo el escándalo. Y viene a cuento recordar al respecto -perdóneme la aparente digresión- lo expresado por el filósofo ateo Director de la revista laicista "MicroMega", Paolo Flores de Ar&ccedil…ais, en su conocido diálogo público con el actual Sumo Pontífice, cuando era Cardenal Ratzinger (cfr. Zenit, org. 22.9.00). El extraordinario ateo de aire chestertoniano, recordando la profunda sentencia de N.S.Jesucristo: "que tu decir sea si, si o no, no", apuntaba que es la idea que toda diplomacia exagerada es obra del demonio. Animándose a agregar -con aplauso de los asistentes, dice Zenit- que se trata de un valor a veces más sentido por muchos no creyentes que por la mayoría de los cristianos&hellip…

¿Pero cómo podré asombrarme de la actitud presente, recordando la penosa reacción -o falta de reacción- cuando las afrentas a la Catedral de Buenos Aires, la exposición de arte sacrílega y la reciente profanación del cementerio de la Recoleta?

Podría parecerle, Padre Marcó, que estoy retrocediendo 20 siglos y tambaleando acaso la Fe. Pero la condena pesa sobre el modernismo, no sobre la fe tradicional. Y a pesar de la explicable conmoción siento fortalecido el espíritu al percibir ciertos signos de los tiempos. ¿O cree Vd. que la inédita confusión tendida sobre la Iglesia, las Misas casi sacrílegas (o simplemente sacrílegas), la desnudez y la procacidad de la moda en el lugar santo (con beneplácito de los clérigos), el abandono general de las vestimentas y hábitos sagrados, la gran indisciplina religiosa, los escándalos sexuales de sacerdotes y de un obispo prácticamente aplaudido, el SIDA, el Tsunami (abatido sobre un paraíso sexual), Nueva Orleáns (en vísperas de un festival sodomita), el huracán Rita, los ataques brutales sobre Yugoslavia, la hipocresía de la ONU y el imperio de la mentira, la descarada apostasía de Europa, la revolución sexual, la degradación de la mujer, la corrupción de los niños, la procreación artificial, la imposición del aborto, la perversión de las artes, el exterminio de Afganistán, la eliminación de Irak, la profanación de Belén, el terremoto de Asís, el temblor de Roma, las amenazas, las continuas bofetadas a la Iglesia y su dolorosa postración, los atalayas ciegos y la proliferación de falsos profetas, el ocaso del derecho y de la caridad, los enfrentamientos fraticidas, las guerras y rumores de guerras, son meras coincidencias? Concédase por un momento que lo sean, pero, como dirían los antiguos paisanos, por lo menos son hechos que aconsejan "parar la oreja"… sobre todo los vigías.

Particularmente entre nosotros, la sistemática omisión de nombrar a Cristo en reuniones interreligiosas, la igualación del Dios Uno y Trino con una divinidad compartida, las zalamerías con la DAIA después de impedir ésta la enseñanza religiosa en Catamarca, la perceptible abdicación religiosa en la Mesa del Diálogo, el disimulo y el elogio al escandalizador de Santiago del Estero, junto al abandono (parejo al halago del perseguidor) del obispo castrense perseguido, representan manifestaciones suficientemente expresivas del profundo abatimiento religioso que sufre la Argentina.

Como cristiano malo, pero viejo, no queda más que animar a una relectura del Apocalipsis (si fuera posible con los comentarios de Castellani), sin olvidar a Benson, Belloc y Hugo Wast. Hará mucho bien.

Con este motivo lo saludo muy atentamente.

Dr. Juan E. Olmedo Alba Posse
ex abogado del Arzobispado de Bs.As.

s.c. Caprera 515 – Bella Vista (1661) Prov. de Buenos Aires

Decreto 220/2005 – OBISPADO CASTRENSE – Déjase sin efecto el acuerdo otorgado por el Decreto Nº 2499/2002 a la designación de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Antonio Juan Baseotto C.SS.R. como Obispo Castrense y suspéndese la vigencia del Decreto Nº 1084/98, en lo que hace a la remuneración mensual del citado cargo.

Bs. As., 18/03/2005Publicación en B:O.: 21/03/2005

VISTO el Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina sobre la situación jurídica de la Iglesia Católica Apostólica Romana en la República Argentina ratificado por Ley Nº 17.032, el Acuerdo entre la Santa Sede y la República Argentina sobre jurisdicción castrense y asistencia religiosa de las Fuerzas Armadas ratificado por Decreto Ley Nº 7623/ 57, modificado por Notas Reversales de fecha 21 de abril de 1992 y los Decretos Nros. 1526/92, 1187/97 y 1084/98, así como el Decreto Nº 2499/02 por el que se prestó el acuerdo para la designación del Obispo Castrense, y CONSIDERANDO:

Que la justicia, la verdad y la memoria son valores centrales para el Gobierno Nacional y nuestra sociedad en la defensa de los derechos humanos y en el combate contra la impunidad, la injusticia y el ocultamiento de los crímenes aberrantes que asolaron nuestra Patria.

Que las expresiones de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Antonio Juan BASEOTTO, invocando alegorías de connotaciones muy fuertes en la República Argentina, que recuerdan los llamados "vuelos de la muerte", reivindican los métodos de la dictadura, apoyan a los ejecutores de tales crímenes y lejos están de aportar a la paz y la armonía o al cuidado espiritual de las Fuerzas Armadas.

Que las normas y tratados citados resaltan el carácter concordatorio que tiene la misión del OBISPADO CASTRENSE ante Organismos del Estado y su relación con el Presidente de la Nación Argentina en su condición de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas en tanto la designación requiere el previo Acuerdo del Primer Magistrado, el que puede negarse en base a razones de política general.

Que corresponde, por la gravedad de lo apuntado, retirar el Acuerdo prestado en los términos del Artículo IV del Acuerdo con la Santa Sede sobre jurisdicción castrense y asistencia religiosa de las Fuerzas Armadas.

Que, además y hasta tanto se proceda a una nueva designación, corresponde adoptar las medidas administrativas necesarias respecto de la Oficina Central del Obispado Castrense, suspendiendo la vigencia de la parte pertinente del Decreto Nº 1084/98.

Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones emergentes del artículo 99, incisos 1 y 12 de la Constitución Nacional.

Por ello, EL PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA DECRETA:

Artículo 1º – Déjase sin efecto el acuerdo a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Antonio Juan BASEOTTO C.SS.R. (L.E. Nº 5.569.378) como Obispo Castrense y, en consecuencia, derógase el Decreto Nº 2499 de fecha 1º de diciembre de 2002.

Art. 2º – Suspéndese la vigencia del Decreto Nº 1084 de fecha 14 de setiembre de 1998, en lo que hace a la remuneración mensual total de PESOS CINCO MIL ($ 5.000.-) fijada por el artículo 2º y su planilla anexa, hasta tanto se produzca la designación de un nuevo Obispo Castrense en las condiciones citadas.

Art. 3º – Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.

– KIRCHNER. – Rafael A. Bielsa.

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