Panorama Católico

Carta de San Vicente de Lerins al Editor y Responsable

Estimado, Acuso recibo de sus oraciones para que lo ayude a entender los discursos del Papa Francisco. Antes de responder quise saber bien con quien estaba tratando, de modo que me conecté con Panorama Católico. Aquí tenemos muy buena señal.

Estimado,

Acuso recibo de sus oraciones para que lo ayude a entender los discursos del Papa Francisco. Antes de responder quise saber bien con quien estaba tratando, de modo que me conecté con Panorama Católico. Aquí tenemos muy buena señal.

No vaya a creer que los que estamos en la visión beatífica nos despreocupamos de los vivos. La misma participación del amor divino y  nuestra naturaleza humana nos hace volvernos hacia Uds. siempre que nos lo requieren y con permiso del Dios Uno y Trino, gestionar las gracias que se nos piden.

Vea, cuando me puse a leer lo que Ud. escribe no me sorprendió que no entendiera los discursos del Papa. Yo sé, Ud. mismo me lo ha dicho, que se esfuerza por mejorar sus conocimientos de la teología, la doctrina, la tradición católica. Es un buen intento. Siga participando y sin duda logrará superarse (lo que no es demasiado difícil). Eso sí, no se meta a teólogo porque la embarra mal, si me permite esta frase de los arrabales de Lerins. Ud. repita lo que nosotros dijimos y va sobre seguro. Total para desvariar ya están los curas y obispos, y … algunos tradis descarriados.

A propósito de los tradis, yo no sigo mucho la prensa. La visión beatífica es muy absorbente, con franqueza le digo, y más provechosa. Pero cada tanto pispeamos el mundo o atendemos un caso como el suyo. Entonces no hay más remedio que enterarse de las cosas. Justo cuando estaba yo semblanteándolo a Ud. para ver como responder a sus pedidos veo que publica los dichos de Francisco sobre los grupos restauracionistas. Lo último que sabía de estos a los que llaman “tradis” es que defienden  la Tradición de la Iglesia y me citan con frecuencia. No sé si agradecerles. Porque no niego que les tengo cierta simpatía, pero muchos de ellos son un poco vaguitos y estudian menos de lo que hablan.

Pero volviendo al caso, nunca había oído que los llamaran “restauracionistas”.Y menos “pelagianos”. Es de no creer. Me parece que alguien se equivocó de herejía.

Pero pese a todas sus debilidades, yo le arriendo la intención a Uds.. Eso de la Iglesia de los años 1940… no lo entiendo. La Iglesia es una, en su Fe, en su Caridad y en su Gobierno. Cristo es el fundador y todo lo que debía decir ya lo ha dicho por la Revelación. La Tradición guarda la Revelación, inclusive las cosas que no están escritas en las Escrituras, especialmente esas. Y vale tanto como ellas, y más aún en cierto modo. Y si bien no hay que pecar de arqueologismo, porque la Iglesia tiene la potestad de ir organizando el culto y estableciendo y modificando la ley canónica, tampoco es cuestión de despreciar lo que ha sido canonizado con la palabra misma de Nuestro Señor, aquí presente, que no me dejará mentir: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Esta gente que desprecia el pasado en nombre de una Iglesia “adaptada a los tiempos” es parte de la banda de heréticos que yo menciono en la obra de referencia que Uds. tanto citan.. Por ahí no son heréticos formales, pero sí, no hay duda, lo son materialmente.

Ahora, lo que Ud. me pide es más complicado. Porque en mis tiempos yo argumentaba con herejes de tomo y lomo. Eran tipos que sostenían doctrinas, chingadas, pero doctrinas. Siempre ha habido algún veleta que decía una cosa hoy y otra mañana. Chantapufis hubo en todos los siglos. Pero los que vale la pena rebatir, estos que yo menciono en el Conmonitorio eran gente de fuste.

Lo que me encuentro ahora es más… enrevesado. No solo por la mezcla de cosas que sueltas se entienden, pero todas juntas no, algo que ya viene complicando todo. Sino porque hay otras cosas que las entienda Satanás, que por estas regiones celestiales no las entendemos. No digo que sean cosas malas. Tal vez sean buenas, vaya uno a saber. Ni mucho menos digo que sean palabras dichas con mala intención. Pero, qué significan, eso no se lo sabría decir.

Me parece bien que haya estado buscando antecedentes de estos giros lingüisticos en la Biblia, el Magisterio, en los tratados de moral… Yo le recomendaría que no se esfuerce demasiado, cuide su válvula mitral, que eso no se repone. Por más que se mate, no le va a encontrar la punta al ovillo. A mi no me sacan de la cabeza (es un modo de decir, porque la dejé en la tierra hasta el día del Juicio Final) digo no me sacan del magín que esto que oigo es una cháchara novedosa y un poco insustancial. No da para herejía. Es algo peor, eso sí, si la gente se lo cree.

Yo le recomiendo que siga estudiando, pero no pretenda más de lo que su limitada cabeza le permite. Si no entiende, no se amargue. Tampoco sufra mucho por la confusión que generan estas cosas. Y si no puede parar de sufrir, con perdón, que el sufrimiento le sirva para la expiación de sus pecados y la de los que no piden ni por ellos mismos ni por los demás.

Mire, hace bien en estudiar y seguir estos temas, pero con moderación. Ni Ud. ni yo, que soy mucho más que Ud., y lo digo sin inmodestia porque aquí nadie tiene vanidades, podemos hacer nada más que rezar y sufrir por los pecadores (bueno, eso Ud., para mí ya pasó), en especial por los que pecan con el espíritu, auque por lo que oigo en este tiempo suyo son todos muy flojos de bragueta (disculpe, también a mí se me pega el argot de Marsella). Y encima, en contra…

Lo del lobby ese de los gays (como para no usar otra expresión más contundente) eso creo que debe entenderse como algo saludable. Digo, no me entienda mal, lo de mencionar a estos tipos. Es saludable reconocer su existencia. Veo que a Ud. y a muchos amigos suyos los han cascoteado bastante por hablar del tema. Siga participando,  En esa materia no hay filigranas teológicas que valgan. Ya se sabe para donde apuntan (nuevamente con perdón).

Que siga bien, dentro de lo que pueda, y no haga ninguna de estas tonterías a las que son tan aficionados los tradis: creerse teólogo (porque no lo será en todos los días de su vida) ni andar chuceándose con todos los otros tradis por un quita de allí esos términos. Lo de Uds., y si lo hacen los voy a prohijar y voy a interceder ante el Altísimo, es guardar la Fe como la enseña el Catecismo (ojo, de antes de ESE concilio, porque ahora no queda nada que no hayan embarrado).

Mantenga la pelea por la Misa (ahí está toda la Fe) y huya cuanto pueda de las reformas, por más que les pongan algunos latines para disimular. En estas tribulaciones no hay que hacer mudanza. Quédese con lo que recibió. Y si no lo recibió (yo se que Ud. sí, pero por ahí alguno de sus amigos está medio despistado) busque la verdadera herencia de Cristo en lo que la Iglesia ha dicho siempre, en todas partes y lo han dicho todos. (Disculpe, a veces me repito).

Desde este lugar, donde las locuras humanas se ven en su verdadero valor y duración (una nada, aunque a Uds. les parezcan eternas) le envío mi bendición.

Vicente de Lerins

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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