Panorama Católico

Caso Baseotto: Sede Impedida

Aunque no se ha conocido aún el documento correspondiente en respuesta al decreto del Poder Ejecutivo que destituyó a Mons. Baseotto de su sede episcopal, son públicos los fundamentos por los cuales la Santa Sede nombró Administrador Apostólico a su Vicario, el P. Pedro Candia: “Sede Impedida”, figura del Derecho Canónico que se aplica a casos (entre otros) en que por la fuerza pública el obispo está “impedido” de ejercer su potestad jurisdiccional. Por lo cual, la demora en dar a conocer la respuesta puede interpretarse como un “margen” de reflexión del Vaticano, una cortesía para con el gobierno nacional. Pero desde los sectores más radicalizados de éste se sigue tensando la cuerda con el aparente propósito de llegar a una ruptura formal y difícil de deshacer.

Escribe Gaio Imbroglio

La Santa Sede confirma a Mons Baseotto

Sobre el fin de la primera Semana de Pasión se conoció -primero muy confusamente y luego con mayor nitidez la noticia. Contra los augurios de la mayoría de los comentaristas religiosos de la prensa “políticamente correcta”, nuestros contactos vaticanos nos habían dado el dato preciso. Sea por el tema -la despenalización del aborto-, sea por la manera prepotente y pública en la que el gobierno encaró el pedido, la Santa Sede confirmó en su puesto a Mons Antonio Baseotto. Esta vez, el sigilo de las altas autoridades romanas no sólo dejaron descolocado y haciendo un papelón al Canciller Bielsa. En efecto, con ocasión de hablar en el Congreso, casi dió por destituido a Mons Baseotto, mientras que días atrás su par de Defensa, ya había sido oficiosamente impuesto de la negativa vaticana. Tambien la “conferencia episcopal” acusó la sorpresa.

“Sorpesa, y estupor y…”

La afirmación de José Ignacio López de que Mons Baseotto era uno de los Obispos que tenía mejor relación con la Santa Sede, mejor que con sus pares, se transformó en una suerte de profecía autocumplida. “Sorpresa, estupor…” tituló Página/12 la respuesta de la más alta autoridad de la Iglesia, que dejaba mal parado no sólo al gobierno, sino a los operadores eclesiásticos progubernamentales locales. Y más aún. Por nuestra parte, si bien creíamos con toda certeza que no se iba a producir la “destitución” del Obispo Castrense por parte de la Santa Sede, más bien apostábamos a una respuesta dilatoria recurriendo al expediente de la salud del Santo Padre, o algo parecido. Ni los más optimistas esperaban una respuesta rotundamente negativa y veloz al pedido presidencial.

Para colmo de males, la cosa coincidió con el intento de aprobar el famoso “Protocolo Adicional” del CEDAW, que como bien advirtió Mons. Martini en su carta la vicepresidente Scioli, abría la puerta a la despenalización del aborto.

El decreto infame

Luego de unos días de deliberación afiebrada, el viernes anterior a la Semana Santa el gobierno desairado y mal informado por sus operadores eclesiásticos, decidió escalar la crisis de un modo inaudito, quizás acicateado por la escasa vocación de lucha evidenciada por la mayoría del episcopado local. El viernes se firmó el decreto de la infamia, “destituyendo civilmente” al Obispo Castrense.

Desde el punto de vista jurídico la nulidad insanable de ese instrumento, deja, en primer lugar clara la voluntad megalómana de poder de Kirchner (Sacristán en alemán) que no tolera oposición alguna, tratando a Mons Baseotto como si fuera otro general o brigadier, pero también deja serias dudas de la seriedad como jurista de Rafael Bielsa. El Acuerdo que rige el funcionamiento del Obispado Castrense, establece la necesaria conformidad del Estado sólo para la designación del mismo. Es ridícula la pretensión del gobierno de sostener que dicho “acuerdo” puede ser quitado según la exégesis neotestamentaria del presidente de turno. Si ese criterio jurídico (sic) se universalizara, la designación de los jueces, embajadores, miembros de entes multinacionales, etc tendrían su situación “precarizada” al máximo. Bastaría alguna declaración de aquellos que contraríe el pensamiento único al cual se pretende someter a todos los argentinos, para que el gobierno trate de removerlo por cualquier .medio. Como dijo Mons Lona, eso es una “dictadura”.

“Sede impedida”

Pero la reacción eclesiástica fue aún más fulminante. El mismo sábado por la mañana se conoció la asunción como administrador del Obispado Castrense de su Vicario General. Lo que los medios silenciarion púdicamente fue el fundamento invocado. Era nada menos que el canon 412 y concordantes del nuevo Código de Derecho Canónico: se declaró la “sede impedida”. Dicho extremo, sólo cuenta como antecedentes en el siglo XX el caso de los gobiernos comunistas. En consonancia con lo resuelto, al día siguiente, el Domingo de Ramos, el mismo Vocero Oficial, Navarro Vals, advertía del riesgo que corría la “libertad religiosa” en la Argentina, a fin de que a nadie cupiera duda de cómo se veía el asunto desde Roma. Para la Santa Sede Kirchner es ahora potencialmente comparable a Stalin, Mao, o algo parecido. Una vez más José Ignacio López tuvo razón, pese a que sus amigos eclesiásticos quedaron más desubicados que nunca.

El gobierno se complica

Al parecer, los riesgos de que la cosa siguiera con alguna pena canónica a los funcionarios responsables por atentar contra la libertad de la Iglesia, el avizoramiento de las consecuencias políticas internacionales que acarrearía la escalada del conflicto y las llamadas insistentes de los aliados clericales del gobierno que veían su situación cada vez más incómoda, hicieron retroceder al gobierno por un momento. Desde la declaraciones hipócritas sosteniendo que “aquí no ha pasado nada”, a los desubicados clamando por las virtudes del “diálogo”, la nueva orden a la que parecían responder los medios, era desescalar la crisis. El decreto cuya tinta aún debía estar fresca fue reinterpretando verbalmente con sentido restrictivo por el mismo Canciller diciendo que “sólo se le sacaba el sueldo”, pero que Mons. Baseotto podía celebrar la Santa Misa. Sin embargo, otra parte, el propio Alberto Fernández no dejaba duda de las intenciones de promover la despenalización del aborto, aunque más adelante, y el ministro Ginés González ratificaba las políticas de control de la natalidad. Al parecer la intención de buscar una salida a la crisis de una parte del gobierno, no tiene la ayuda necesaria de otro sector preocupado en no perder ciertos apoyos masónicos y financieros internacionales, totalmente jugados a las políticas antivida y antifamilia. El tiempo dirá cual sector preponderará.

El episcopado desubicado

Pena dan algunas declaraciones, clamando por el “diálogo” como una suerte de nuevo sacramento que Nuestro Señor se olvidó de instituir entre los siete. Haciendo caso omiso a la gravedad, a muchos les alcanzó la declaración de Bielsa para dar todo por “superado”… Evidentemente muchos contactos, relaciones y negocios corren riesgos para la cúpula local, si el conflcito se agrava, y no parecen dispuestos a perderlos sin más, ni aunque el precio sea la descristianización de la Patria. Cualquier lector puede leer los mensajes de apoyo a Mons Baseotto en, por ejemplo ACI Prensa, seguidos del estupor ante el silencio escandaloso de gran parte de los obispos de la Argentina.

La Santa Sede insiste

Finalmente, el propio Mons. Baseotto decidió suspender la Misa Crismal prevista para el pasado martes, dándole así tiempo al gobierno para que recapacite sobre la situación. Ahora viene el pedido de la Santa Sede -y de la propia Conferencia Episcopal a través de su vocero- de que las declaraciones del Ministro Bielsa pasen a algún instrumento legal. Si esa condición no se cumple, la Santa Sede parece seriamente dispuesta a confirmar la situación de “sede impedida”, mal que le pese al Gobierno y… a algunos sectores del episcopado local. Es verdad que la cosa no se decidirá en tiempos “kirchnerianos”, pero la voluntad de hacerlo -si el gobierno no recapacita- parece que existe. Aparentemente, a partir de ahora los criterios para designar a los futuros obispos no serán los de José Ignacio López y sus sponsors clericales…

Pero al parecer, el sector más izquierdista y anticatólico tiene -al menos por ahora- preponderancia. El martes 29 el hasta ahora intrascendente Secretario de Culto Oliveri, cerró la puerta que aún se le abría desde la Santa Sede, que ha demorado la ratificación de la situación de “sede impedida” afirmando que no sólo no va a ver ninguna aclaración por escrito limitando los alcances del decreto jacobino, sino que quiere eliminar el Obsipado Castrense. Inclusive el hasta ahora conciliador ministro Pampuro parece haber sido “encuadrado” en esa línea de confrontación que no deja a la jerarquía católica más alternativas que la remoción lisa y llana de Mons Baseotto o escalar a su vez la situación.

¿Estaremos ante la reversión de la nefasta política eclesiástica que permitió la descristianización de nuestra Patria? ¿Habrá Roma tomado conciencia de la crisis que afecta a nuestro episcopado y estará en vías de remontar décadas de errores? Dios y el tiempo dirán cual será el desenlace. Si ello no es así, no sólo el gobierno destituirá a Mons. Baseotto, sino que en breve tendremos la despenalización del aborto, y la cultura católica de la Argentina recibirá una herida de la que no sabemos si se recuperará. Un paso atrás en esta situación confirmará al sector más radicalizado de anticatólicos encaramados en el gobierno, en su idea de que con la Iglesia se debe ser intransigente. Por eso ha llegado la hora de la acción por parte de todos aquellos que tienen algo que hacer o decir, y es la hora de la oración para todos los que quieren que El reine en nuestra Patria.

Detrás de la cuestión del Obispado Castrense se está jugando lo poco que queda de derecho público católico en nuestro país. Y ante la pérdida de esas pocas basas, los hechos nos confirman -como lo atestigua la historia- que lo que viene no es una suerte de utopica “iglesia libre en el estado libre” sino una progresiva persecución que sólo se frenaría frente a un episcopado dócil a las consignas de los poderosos de turno, aunque ello implique traicionar por omisión el Evangelio de Nuestro Señor.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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