Panorama Católico

Cenizas desde el Cielo

En apretada síntesis, Monseñor Jorge Casaretto, ha cotejado los ideales de Mayo, con el “adormecimiento” de los tiempos que transitamos. Para concluir que el individualismo y la sociedad de consumo nos acurrucan entre sus manos y nos duermen, en el confort de lo cotidiano.

Lamentablemente la metáfora de conocido sello, deja sin explicar esenciales ingredientes del sopor letal: como la carencia de vigías que despierten a la sociedad para salvarla.

En apretada síntesis, Monseñor Jorge Casaretto, ha cotejado los ideales de Mayo, con el “adormecimiento” de los tiempos que transitamos. Para concluir que el individualismo y la sociedad de consumo nos acurrucan entre sus manos y nos duermen, en el confort de lo cotidiano.

Lamentablemente la metáfora de conocido sello, deja sin explicar esenciales ingredientes del sopor letal: como la carencia de vigías que despierten a la sociedad para salvarla. Tampoco se nota demasiado, que el mal provenga del consumo ni del confort cotidiano –privilegio casi exclusivo del Poder y sus epígonos- sino en primer lugar, de la mentira y el veneno materialista vertido sobre la población inerme. Desde los medios perversos y por la educación oficial impregnada de marxismo.
Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Efemérides Al acercarse la fecha patria, con el país sumergido en penurias inauditas, la sociedad espera ansiosamente una luz poderosa que detecte la raíz de los males y descubra los remedios apropiados. Por tal causa suscitaron especial expectativa las palabras del obispo de San Isidro y presidente de la Pastoral Social, vertidas en la nota aparecida bajo el título “Un nuevo 25 de Mayo”.
En apretada síntesis, Monseñor Jorge Casaretto, ha cotejado los ideales de Mayo, con el “adormecimiento” de los tiempos que transitamos. Para concluir que el individualismo y la sociedad de consumo nos acurrucan entre sus manos y nos duermen, en el confort de lo cotidiano.
Lamentablemente la metáfora de conocido sello, deja sin explicar esenciales ingredientes del sopor letal: como la carencia de vigías que despierten a la sociedad para salvarla. Tampoco se nota demasiado, que el mal provenga del consumo ni del confort cotidiano –privilegio casi exclusivo del Poder y sus epígonos- sino en primer lugar, de la mentira y el veneno materialista vertido sobre la población inerme. Desde los medios perversos y por la educación oficial impregnada de marxismo.
Por otra parte cierta placidez a ultranza, lleva a anunciar en la nota, que “este tiempo puede ser una oportunidad maravillosa para desplegar todas nuestras capacidades creativas, que contribuyan en sentido amplio y generoso, al desarrollo y progreso de todos”. No es nueva esta predisposición optimista del dignatario más vinculado con la problemática que nos aflige. Ya hace dos años manifestaba al importante matutino “La Nación” (19.6.06), que “los argentinos a veces no nos damos cuenta de los logros que tenemos, por ejemplo que nadie dude de que la democracia es el mejor sistema y que tenemos que fortalecerla, así como tenemos que fortalecer las instituciones. Estos son consensos que ya están en la conciencia colectiva pero que tienen que ser mucho más explicitados”. Con el mayor respeto, no pudo ser más aflictiva tanta exaltación, contraria a la experiencia palpable, estando entonces a la vista –como ahora- la extrema corrupción del sistema “democrático”… En fin, con toda la libertad del caso, al no tratarse de un tema religioso, cabe lamentar la confusión en tan alta cátedra, sobre cuestiones políticas de trascendencia.
Ceniza desde el cielo Es desconcertante oír hablar de una oportunidad maravillosa en plena hecatombe. En tiempos ya lejanos, ante una desgracia agorera, se llamaba a la penitencia y los príncipes cubrían de ceniza sus cabezas. No sorprendería entonces, que ahora, frente a la ausencia de profetas, el cielo los supla llamando a la realidad… A reaccionar, frente a la corrupción inculcada desde el poder, ahogando precisamente las nociones de bien y trascendencia. Con el sistema educativo rebajado a la instrucción sexual para la promiscuidad “segura”. Con el avance arrollador de la “cultura” anticristiana promovida por el Decreto 1086/05. Con la persecución a la Iglesia Católica, personificada en la destitución del Obispo que se atrevió a recordarle el Evangelio a un ministro escandaloso. Y mil desventuras más.
El diálogo A todo esto, Monseñor Jorge Casaretto hoy insta a recuperar la fuerza del diálogo. Algo verdaderamente desconcertante, cuando está fresca la experiencia de la “Mesa del Diálogo”, recomendada por el Episcopado y promovida con su intervención personal. Aquella reunión heterogénea que ni siquiera atinó a salvar la enseñanza religiosa en Catamarca, inicuamente suprimida satisfaciendo a la DAIA (contra lo establecido en la Constitución Provincial). En fin, el Diálogo de pláticas vacías, que en el caos del 2001 contribuyó sin duda al abandono del lúcido clamor “¡que se vayan todos!”; cumplido el cual otra sería la suerte del país.
UN NUEVO 25 DE MAYO
Queridos hermanos, a lo largo de este mes de Mayo, los argentinos recordamos y celebramos uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia, el 25 de Mayo de 1810.

En la llamada “Revolución de Mayo”, un grupo de hombres y mujeres, convencidos de sus ideales, comprometidos con la realidad de su tiempo y con un sueño de grandeza y desarrollo que alcance a todos, se atreven a formar el “primer gobierno patrio”.

Los tiempos han cambiado, los contextos socio culturales también, la globalización se ha instalado en nuestras vidas como el oxigeno que respiramos sin notarlo. Pero, ¿qué ha pasado con el corazón del hombre? ¿Puede ser que haya cambiado tanto? ¿Puede ser que ser que se hayan perdido los ideales, el compromiso, los sueños de desarrollo y grandeza? …

En mi humilde opinión, creo que no. El corazón del hombre y la mujer, al igual que toda su persona esta “creada a imagen y semejanza de Dios”, y por lo tanto, llamado permanentemente a perfeccionar y desarrollar toda la creación, en búsqueda del Bien Común en favor de todos los hombres.

Transitamos tiempos que podríamos llamar de “adormecimiento”, en donde el individualismo y la sociedad de consumo nos “acurrucan” entre sus manos y nos duermen en el confort de lo cotidiano. Perdemos el contacto con la realidad, perdemos el contacto entre nosotros y con los otros.

Es necesario que nos despertemos, que asumamos nuestro compromiso y volvamos a recuperar nuestros ideales de ser una gran Nación.

Este tiempo puede ser una oportunidad maravillosa para desplegar todas nuestras capacidades creativas, que contribuyan en sentido amplio y generoso, al desarrollo y progreso de todos.

Recuperar la fuerza del diálogo que nos permite intercambiar ideas, enriquecernos con la opinión del otro y optar por lo mejor, dejando de lado el monólogo.

Descubrirnos como protagonistas de este tiempo, que juntos vamos haciendo historia y no como rivales.
Aprender a generar proyectos con visión de futuro, como aquellos hombres y mujeres que en 1810 se atrevieron a gritar ¡Viva la Patria!

Queridos hermanos, que la fuerza que nos viene de Dios por medio de su Espíritu Santo renueve en todos nosotros el deseo y el compromiso en la búsqueda del Bien.

† Mons- JORGE CASARETTO Obispo de San Isidro

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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