Panorama Católico

Centros comerciales en Colombia patrocinan misas dominicales para atraer clientes


"Sigo esta costumbre de vez en cuando desde hace dos años, cuando supe que acá se hacía misa dominical. La idea es pasar bien el día, recorrer las vitrinas, pasear y escuchar la liturgia, que es muy bonita", dice Ana Camacho, una septuagenaria que asiste con su esposo a la celebración.

27/02/2007
IBLNEWS, AGENCIAS

Un prestigioso centro comercial de Bogotá, con 30 años de existencia, adoptó una estrategia de mercadeo poco convencional que parece darle buenos resultados: patrocinar misas dominicales para los compradores.

La iniciativa, que ha sido imitada por otros centros comerciales de la capital y por algunos de Cali y Medellín, busca que las compras de fin de semana tengan un tinte más familiar, dijo a Efe María del Pilar Espinosa, gerente de Mercadeo de Unicentro, la empresa que hace ocho años tuvo la idea de juntar fe y comercio.

Para la iglesia católica la iniciativa no puede ser menos oportuna, más aún en tiempos en que algunos fieles parecen haber perdido la devoción.

"La experiencia ha sido grata pero más exigente porque estamos rodeados de almacenes y no de banquetas", dijo el sacerdote Andrés Barrero, vicario de la Parroquia de San Juan de Ávila, cercana a Unicentro.

Barrero oficia desde hace 14 meses la misa alrededor de la fuente principal de Unicentro, el más antiguo centro comercial del país.

"Las personas vienen a hacer sus compras, comulgan y participan de los cantos, mientras atraemos al Evangelio a aquellos que hacen una actividad diferente", agrega el sacerdote.

La misa dominical, que Unicentro organiza desde hace ocho años, genera tal devoción entre los compradores adultos que incluso hay quienes traen sillas de sus casas pues las 250 que facilita el centro comercial resultan insuficientes.

Se calcula que alrededor de 450 personas asisten a la misa cada domingo y ocupan hasta las escaleras y barandas de los dos pisos que circundan la fuente.

"Sigo esta costumbre de vez en cuando desde hace dos años, cuando supe que acá se hacía misa dominical. La idea es pasar bien el día, recorrer las vitrinas, pasear y escuchar la liturgia, que es muy bonita", dice Ana Camacho, una septuagenaria que asiste con su esposo a la celebración.

Según Espinosa, unas 98.000 personas en promedio recorren diariamente los 312 almacenes de Unicentro, pero gracias a la misa el número de potenciales compradores se incrementa en un cinco por ciento.

Sin embargo, Luis Fernando Padilla, vendedor de un almacén de ropa deportiva, asegura que ni las moscas entran al local mientras se celebra la misa, por lo que debe esperar hasta media tarde para arrancar de nuevo con las ventas.

"Después (de la liturgia) la gente va a la plazoleta de comidas a almorzar, y luego sí vuelven a caminar y a hacer compras", añade.

A diferencia de cualquier templo, en el centro comercial el sacerdote y el diácono que lo acompaña no tienen sacristía para cambiarse, por lo que visten los ornamentos delante del público.

Juan Andrés Quintero, también del departamento de Mercadeo de Unicentro, junto con otras dos personas, se encarga cada domingo de preparar desde los amplificadores de sonido hasta las hostias que comulgarán los fieles.

"El centro comercial provee todo para la misa", dice, y explica que mensualmente se invierten 20.000 pesos (unos nueve dólares) en la compra de hostias, y cada domingo se gastan cerca de 500.000 pesos (unos 224 dólares) en el pago de los músicos que acompañan la eucaristía.

Agregó que "el sacerdote no tiene que preocuparse por nada, ya que le facilitamos también el copón, las flores y las veladoras" e incluso el centro comercial se encarga de llevar a la lavandería los ornamentos después de cada misa.

Preguntado sobre si la iglesia "da su bendición" para las misas en centros comerciales, el sacerdote Marco Antonio Montero, director del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal Colombiana, declara que "siempre y cuando el lugar sea digno, es decir, algo diferente a un bar, que no despierta ninguna fe", el arzobispado otorga el permiso.

Con esta medida en un país con poco más de 44 millones de habitantes, en su mayoría católicos, no sería de extrañar que los cerca de 300 centros comerciales colombianos terminen ofreciendo misas dominicales para alcanzar la "gracia" de tener más clientes.

Comentario Druídico: Por insólito que parezca, esto ocurre. Y ocurre porque la Fe se ha aguado tanto que ya no es propiamente Fe. Bien lo ha definido la septuagenaria compradora arriba citada: "Sigo esta costumbre de vez en cuando desde hace dos años, cuando supe que acá se hacía misa dominical. La idea es pasar bien el día, recorrer las vitrinas, pasear y escuchar la liturgia, que es muy bonita".

Suponemos que la importancia que asigna a cada actividad también sigue ese orden: recorrer vitrinas, pasear y escuchar la liturgia. En un mundo light, una fe light…

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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