Panorama Católico

Charlie y la Fábrica de Chocolates

Segunda versión cinematográfica de la novela infantil de Roald Dahl, presenta notables aciertos y lamentables desaciertos. Los más notables de estos últimos: una reinterpretación psicoanalítica de la personalidad de Willy Wonka, el fabricante de chocolates y su inexplicable caracterización.

Charlie y la Fábrica de Chocolates
Charlie and the Chocolate Factory (2005)

Segunda versión cinematográfica de la novela infantil de Roald Dahl, presenta notables aciertos y lamentables desaciertos. Los más notables de estos últimos: una reinterpretación psicoanalítica de la personalidad de Willy Wonka, el fabricante de chocolates y su inexplicable caracterización.

Charlie y la Fábrica de Chocolates
Charlie and the Chocolate Factory (2005)

Dirigida por Tim Burton

Johnny Deep es indudablemente un talentoso actor. Por motivos que no vamos a indagar aquí, tiene una obsesiva inclinación a caracterizarse como una especie de ser andrógino varios de sus films (Charlie… Piratas del Caribe…) O bien representar roles de personajes-niños (Regresando al país de Nuncajamás), una biografía cinematográfica del autor de Peter Pan, en su tiempo acusado de pedofilia, inclinación que no aparece en el film, por cierto.

Para colmo de males, en "Charlie…", Tim Burton, el director, accede (o tal vez impone) que Deep – Wonka se caracterice al mejor estilo Michael Jackson. Otro mal indicio, conociendo la historia del desgraciado negro que quiso ser blanco y sus procesos penales por los sucesos nefandos en su mansión "Neverland".

Esta parece una presentación desmoralizadora si se va a recomendar un filme. En realidad, no sabemos si recomendarlo. Preferimos presentarlos en sus aspectos más importantes, dejando a la evaluación paterna la decisión final, como corresponde.

En la historia de Roald Dahl, el héroe es Charlie y su entorno familiar. Wonka un personaje esencial para dar sentido a la historia de Charlie. El primero es un niño pobre que vive en una casita, podríamos decir, graciosamente en ruinas. Su padre es un trabajador, su madre ama de casa. Viven allí también sus cuatro abuelos. Es una comunidad familiar extendida a tres generaciones. La pobreza es aceptada sin resentimientos ("echaremos más agua a la sopa de col", dice la mamá cuando no alcanza el dinero). Cuando su padre llega con la noticia de que ha sido despedido porque una máquina hará ahora su trabajo, (poner tapas a los tubos de dentífricos) es la mamá quien lo anima a confiar y seguir adelante. A la hora de repartir la escasez nadie se queja de la presencia de cuatro bocas improductivas, los abuelos. Por el contrario, son huéspedes bienvenidos porque aportan su amor y su saber.

Willy Wonka es un genio, un mago de la fabricación de chocolates. Famoso en todo el mundo, construyó una fábrica formidable para hacer el mejor y más popular, jamás probado en toda la historia. Pero sus secretos son robados por fabricantes competidores y entonces decide cerrar la producción, dejando en la pobreza a miles de trabajadores, entre ellos a uno de los abuelos de Charlie. Pero años después, y sin que nadie sepa cómo, la fábrica se reactiva y produce un chocolate aún más maravilloso. Sin embargo no se contratan obreros. Wonka no se muestra en público, todo queda en el más absoluto secreto, y su éxito es arrollador.

Es entonces que Woncka decide emitir cinco invitaciones doradas que van escondidas en el embalaje de sendas barras de chocolate, distribuidas en todo el mundo. Los niños que las encuentren tendrán como premio un día de visita en la misteriosa fábrica. Y el mejor de ellos, un premio inimaginable y no revelado

Los ganadores de las entradas son arquetipos de la malcrianza. Una niña "triunfadora" (Violet Beauregarde), petulante e insoportable… un niño obsesivo de la tele y la computación (Mike Teavee) … un glotón empedernido (Augustus Gloop) y una niña rica (Veruca Salt) cuyo padre consiente en todos sus deseos. A cada consentido corresponde un padre y madre consentidor: por ambicioso, débil o atrapado por el vicio. Solo Charlie presenta un modelo del niño gentil, abnegado y generoso. A diferencia de los demás, va acompañado de su abuelo, un ex empelado fiel de Wonka.

La visita a la fábrica es una combinación de imaginativos efectos especiales que ponen en animación los relatos de Roald Dahl, con bastante music hall, ese género tan grato a los estadounidenses y tan ingrato a los hispanoamericanos.

Sin embargo, cada show actuado por los actuales trabajadores de la fábrica de Wonka, los indígenas Oompa Loompas, sucede a un "accidente" sufrido por uno de los niños, vinculado a su vez con su vicio dominante. El accidente es fantasioso e involucra a su correspondiente progenitor acompañante. Luego una canción con coreografía interpretada por los Oompa Loompas explica la causa de la malcrianza y sus consecuencias con notable sentido común. Al niño fanático de la TV y la Internet, por ejemplo, lo describen con términos que suscribimos completamente. Y casi así con todos los demás.

Finalmente Charlie queda solo, ganador del premio especial: nada menos que la propia fábrica de Wonka, a la que deberá trasladarse, abandonando a su familia, para aprender a regentearla. Charlie declina el premio. Nada vale más que su familia.

Aquí Willy Wonka va pone en evidencia su incapacidad de entender lo que es una familia, (ya habíamos visto su incapacidad para sostener una relación normal con el resto de la sociedad). En esto, el Wonka de la novela es completamente diferente al del filme. La historia se entremezcla con la niñez de fabricante de chocolates y su tiránico y distante padre dentista.

Como Charlie prefiere su familia antes que la riqueza y la fama, el director se las ingenia para que todo termine bien, sin que el niño ceda en sus convicciones, puesto que Wonka comienza a entender el sentido de la familia a instancias de Charlie.

En síntesis, un mensaje moralmente saludable, bajo un formato discutible o más bien dudoso. En especial el personaje de Willy Wonka, su traza andrógina y su psicología perturbada, completamente ajenas al relatado por el autor de la novela, más bien una proyección de las ideas o conflictos irresueltos de Tim Burton.

Huelga decir que lo sobrenatural destaca por su ausencia, como ocurre en casi todos estos casos. En un mundo sin Dios, nada tiene solución. En todo caso aquí Dios está presente por medio de la familia, por el querida y fundada.

Calificación: La puede ver toda la familia, no habiendo procacidad ni elementos inmorales. (A excepción de la traza desagradable del personaje de Johnny Deep, y sus conflictos, y si Ud. soporta el music hall…). Por el contrario, el mensaje directo es moralizador, como en toda fábula o cuento de hadas. Y moraliza en un buen sentido.

Pero la estética… La estética también es educativa y transmite valores. Y en este caso colisiona con los antedichos. Este es el dilema.

Novela: Roald Dahl
Guión cinematográfico: John August

Elenco

Johnny Depp …. Willy Wonka
Freddie Highmore …. Charlie Bucket
David Kelly …. Abuelo Joe
Helena Bonham Carter …. Sra. Bucket
Noah Taylor …. Sr. Bucket
Missi Pyle …. Sr. Beauregarde
James Fox …. Sr. Salt
Deep Roy …. Oompa Loompa
Christopher Lee …. Dr. Wonka
Adam Godley …. Sr. Teavee
Franziska Troegner …. Sra. Gloop
AnnaSophia Robb …. Violet Beauregarde
Julia Winter…. Veruca Salt
Jordan Fry …. Mike Teavee
Philip Wiegratz …. Augustus Gloop

Duración: 115 min
País: EE.UU
Idioma: Inglés subtitulado.
Color: Color

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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