Panorama Católico

Cine: El Secreto de tus Ojos

“El secreto de sus ojos” es una muestra más, de las mejores tal vez, y muy lamentable, de cómo los que se llaman a sí mismos “progresistas”, perdidos aun como náufragos tras el colapso de la experiencia comunista a nivel mundial (o lo que ellos llaman “socialismo”), inmersos en la frustración y vacío de sus vidas sin ideales (que la película indica explícitamente más de una vez), buscan sucedáneos para dar un sentido al por qué o para qué seguir viviendo.

“El secreto de sus ojos” es una muestra más, de las mejores tal vez, y muy lamentable, de cómo los que se llaman a sí mismos “progresistas”, perdidos aun como náufragos tras el colapso de la experiencia comunista a nivel mundial (o lo que ellos llaman “socialismo”), inmersos en la frustración y vacío de sus vidas sin ideales (que la película indica explícitamente más de una vez), buscan sucedáneos para dar un sentido al por qué o para qué seguir viviendo. Para algunos es la búsqueda de la “justicia”, encarnada en la persecución -no exenta de rencor y odio- de algún personaje impune en el que ellos simbolizan todo el mal. Para otros puede ser buscar el gran amor de sus vidas en una mujer que simbolice todo eso que antes llenaba sus corazones, la ideología juvenil y la esperanza de “cambiar el mundo”. Es decir, lo que la película intenta tapar con ese forzado final feliz, es la pálida desesperación de los progres que ponen todas sus fichas en la felicidad en este mundo, y como este mundo no se las ofrece (ni habrá de hacerlo nunca), despiertos de su ilusión por algún hecho terrible –en este caso una violación seguida de asesinato-, los progres retrotraen el pasado para intentar justificar su accionar en el presente, en el cual se imponen una nueva ilusión –ya no tan idealista. Se trata de re-escribir la historia en el presente, de acuerdo a las conveniencias actuales.

Por eso si Espósito no se animó a encarar a Irene en su juventud, ahora lo hace –no importa que ella esté casada y con hijos, ese es un detalle menor-, y ahora sí, ambos libres de toda convención y falsedad y dispuestos a ser felices –porque esta es la única vida-, se unirán tras la puerta de un juzgado. Y por eso también, porque le sirve a sus fines de ubicar todo el mal en un sector, para exculpar ideológicamente al sector al que adscribe, Campanella revisa la historia de los años ’70 parcialmente, poniendo el foco en la “derecha”, que recluta asesinos en la Triple A, sin hacer la más mínima mención del terrorismo de izquierda, que en la época en que se desarrolla la película –años del gobierno de Perón- asolaba el país.

Veamos estos temas más en detalle:

La historia


Benjamín Espósito (Darín) acaba de jubilarse como empleado jerárquico de un Juzgado de Instrucción en lo Criminal, en Tribunales. Solitario y desocupado, sin saber qué hacer de su vida, decide escribir una novela acerca de un viejo caso policial en el que estuvo involucrado, el cual quedó impune. También retoma el recuerdo de un amor que no pudo ser, Irene (Villamil), su jefa en el juzgado, una prestigiosa abogada que ahora es jueza, a la que vuelve a ver. Evoca entonces, a medida que escribe la novela, aquel año 1974 donde se produjo la violación y asesinato de una mujer, y donde con su amigo en el juzgado el alcohólico Sandoval (Francella) y con Irene, a la vez que trataron de esclarecer el terrible crimen, se vieron inmersos en el crimen como arma política en un país convulsionado, que terminó cambiando sus vidas para siempre.

Valor cinematográfico


Se sabe que el género policial pide a quien lo aborda un rigor de construcción que no deja lugar a cosas inútiles o sin sentido. No admite la libertad absoluta que trae el desorden. En otras palabras, no se puede con este género chapucear. Precisamente por eso incluye Campanella en su obra –llevada desde un comienzo con mucho rigor y vigor narrativo- la política, para hacer lo que no puede desde el cine de género policial.
Campanella aprendió bastantes cosas en Estados Unidos. Aprendió a tener ese oficio que allá tienen incorporado desde siempre, y que en nuestro cine tuvimos en la época clásica (años ’35 a 60’ aprox.) y luego se perdió. De allí que se destaque tan nítidamente por sobre el resto de los cineastas o aspirantes a cineastas argentinos. No necesita demasiado; pero lo que trae en su equipaje no es poco para un cine inexistente como el nuestro: sentido del ritmo; valor de los detalles significativos; el uso de simetrías; la dirección actoral; los efectos visuales, etc. Todo eso es inobjetable, pero son herramientas, recursos y técnicas con los cuales se puede hacer una buena o una mala película. A partir de eso pero por encima de eso debe estar el pensamiento, y aquí está el problema. Porque, al pensar mal, se termina, también, errando en el uso de ese bagaje técnico que se posee. Porque la técnica, como decía Orson Welles, se puede aprender en un rato. Pero a pensar no se aprende tan fácilmente, mucho menos cuando no se cree en lo trascendente. En el caso de Campanella, lo que infesta su visión del mundo y finalmente su estética es la ideología. Por eso su adscripción a estos tiempos modernos de crudo exhibicionismo y pensamiento políticamente correcto hacen desbarrancar todo lo bueno que podía haber en su película.

Golpe bajo


El espectador de cine –es decir, el que va al cine-, se sienta en su butaca sabiendo que, a pesar de conservar una posible distancia crítica respecto de lo que ve –en el caso de que su mirada esté entrenada para eso- de todos modos queda supeditado a presenciar forzosamente lo que le muestran, frente a un mecanismo que no se detiene sino cuando termina el film. El espectador no sabe con qué se va a encontrar: cuál es el próximo plano, la próxima escena que se le va a arrojar a los ojos. Por eso, con alguna información previa indispensable, el espectador acepta someterse a ese poder del director que lo hace “vivir” en su mente una historia que parece real, otras vidas que no son la suya.
El director cuenta con la confianza del espectador, confianza que no debe ser defraudada nunca. El director puede sorprender al espectador, “shockearlo”, pero siempre dentro de los márgenes y convenciones precisas de lo que viene contando y que ha convenido de antemano con el espectador.
Un director puede dar una “cachetada” al espectador no sólo para que no se duerma frente al film, sino para que se despierte con respecto a la vida.
Y un director puede dar un golpe bajo al espectador, a traición, sólo con el tonto afán de parecer “realista” (o para mostrar que, al ser políticamente correcto, debe incluir, si no una escena de “sexo”, al menos una vista de los órganos sexuales), desnudando no sólo mal gusto, sino falta de confianza en el espectador.
El primer caso es el de Hitchcock y “Psicosis”: la escena de la ducha parece marginal en su estilo al resto de la película, pero es fundamental para entender todo el filme. Allí Hitchcock, con extremada meticulosidad, en una escena muy breve, evita mostrar cualquier parte tabú de la mujer: sería provocador y de mal gusto y, además, innecesario.
El segundo caso es el de Campanella, que tras haber llevado durante aproximadamente una hora al espectador por una historia policial bien contada y sin aditamentos escabrosos u obscenos, de pronto sorprende y escandaliza al espectador (al espectador normal) en su asiento con un plano explícito de los genitales de un hombre, sin que ello le aporte nada a la película, excepto una bajeza desusada. Le muestra, además, al espectador, lo que éste puede suponer perfectamente sin que le muestren.
Son dos formas de la brutalidad: en el primer ejemplo (“Psicosis”) la brutalidad está dada por el personaje del film, no por el director. En el segundo caso, está dada por el personaje y por el director. Y el espectador, que hasta ese punto estaba enganchado con la película, comprende escandalizado hacia dónde lo quieren llevar. Y evita que lo hagan aguzando el pensar. Pero, inadvertido, sus ojos ya han caído en la trampa.

Parcialidad política


Pese a que la película transcurre en la ciudad de Buenos Aires en tiempos muy politizados, donde la actividad se llevaba a cabo principalmente a través del diario accionar de los grupos guerrilleros en atentados, secuestros, robos y asesinatos políticos, por los que las calles se hacían eco permanente de ese ambiente, la película no hace la menor mención a nada de esto. Uno puede pensar: se trata sólo de un policial, esas referencias no vienen al caso. Pero, de pronto Campanella decide que le conviene incluir la cuestión política para su bajada de línea habitual en sus films. Y si este director ha manifestado en un reportaje –por lo menos en uno- que era su intención hacer una revisión pero que no comenzara el 24 de marzo de 1976, porque, según bien dice, no comenzó todo allí con la “inesperada invasión de unos extraterrestres”, para él parece que todo comenzó cuando asumió el Gobierno la viuda de Perón y cuando empezó a funcionar la Triple A, no antes. Así, los personajes ven por televisión cuando asume “Isabelita”, y descubren entonces que uno de sus custodios es el violador y asesino (el mismo que mostró al espectador sus genitales) que ellos metieron preso, ahora amnistiado y convertido en cazador de subversivos. Nunca antes los personajes vieron nada en la “tele”, ni informes de atentados, bombas, secuestros, ni mucho menos la muerte de Perón, hecho éste que acaso no habrá quedado sin atención en el último rincón del país.
No falta tampoco, lugar común en este director, el personaje secundario, perdedor, cómico o simpático (antes Eduardo Blanco, ahora Francella) que le grita a alguien “¡fachista!”, con la impotencia y el resentimiento de quienes le achacan a los “malos” toda la defección de sus propias vidas.
Respecto de la falsedad con que Campanella encara la situación política, digamos que podría haber sido ecuánime sin ninguna dificultad, mostrando que ese crimen particular que los protagonistas investigan se corresponde con los crímenes políticos que de un lado y otro –repetimos, todo antes del golpe del ’76- se infligen como una demostración de la enfermedad capital que asola a la sociedad que no es la “derecha” ni la “izquierda”, sino el pecado y una sociedad que no sólo lo permite, sino que además lo promueve, evitando de esa manera el verdadero patriotismo. Pero Campanella prefiere simplificar, así que la culpa de todo la tuvieron los “fachos”, los “derechistas” que acabaron con el sueño de la revolución.
Aportemos unos pocos datos para confirmar la culpable omisión de Campanella:”Entre 1969 y 1979 se registró un total de 21.642 hechos terroristas de los que más del 31 por ciento tuvieron lugar sólo en dos años –1974 y 1975- correspondientes a los gobiernos constitucionales de Perón y María Estela Isabelita Martínez de Perón.(…) La cifra de 21.642 hechos terroristas ocurridos tan sólo durante el decenio considerado, puede desglosarse, aproximadamente, de la siguiente manera: 1.501 asesinatos; 1.748 secuestros denunciados; 2.213 intimidaciones armadas; copamientos: 45 unidades militares, policiales y de seguridad, 20 localidades, 80 fábricas, 22 medios de comunicación social y 5 locales de espectáculos públicos; atentados: 5.215 con explosivos, 1.052 incendiarios y 54 contra medios de comunicación social; robos 2.042 de armamentos, 551 de dinero, 589 de vehículos, 36 de explosivos, 40 de documentos, 17 de uniformes, 73 de material sanitario, 19 de equipos de comunicaciones y 151 de materiales diversos; reparto de víveres robados: 261; actos de propaganda normalmente armada 3.214; secuestros de materiales: 1.511 artefactos explosivos y 132 de materiales incendiarios; actos de intimidación 866 y 157 izamientos de banderas o símbolos subversivos en reemplazo de los nacionales.(…)El pico terrorista se ubicaba en el mes de octubre de 1974 con 35 asesinatos verificados, en promedio más de uno por día. El saldo final para esos dos años trágicos de 1974 y 1975, en pleno gobierno constitucional, indicó que la suma de delitos terroristas ascendió a 6.762, lo que nos da el mencionado porcentaje de 31 por ciento del total de crímenes registrados en el decenio, cifras todas éstas que aún hoy son ignoradas por la población y, digamos, en el mundo entero” (“Verbitsky. De La Habana a la Fundación Ford”, Carlos Manuel Acuña, Ed. Del Pórtico, 2003).
¿No sabe estas cosas Campanella, o prefiere no mostrarlas?¿Acaso el que comete un crimen aberrante, por ser de izquierda, es mejor que un delincuente común que opera para una banda como la Triple A? ¿Habla Campanella de justicia a través de la ideologización y por lo tanto de la manipulación? La película postula y justifica, entre otras cosas, que si la justicia del Estado no funciona, uno puede tomar la justicia en sus propias manos. De allí a justificar la toma de la “justicia” –es decir, las ejecuciones arbitrarias, como en el caso del “Che” Guevara en Cuba y de la guerrilla marxista aquí- hay un paso muy corto que Campanella ayuda a dar al espectador.
Coherente con esta forma de pensar, también manipula Campanella –de paso- las instituciones como el matrimonio; porque lo importante es “el amor” (mientras dure).

Imágenes religiosas


Ya se había podido advertir, en “El hijo de la novia”, un feroz anti-catolicismo en Campanella. En esta película también muestra la hilacha.
El uso de la iconografía religiosa requiere una toma de posición precisa respecto de la Fe. Una imagen religiosa no es -no puede ser- un adorno más, escogido al azar por el decorador de turno, para poner en un lugar visible, en un ambiente determinado. La persona indiferente en materia religiosa prescinde por completo de estas imágenes. Quien las usa quiere decirnos algo. Algo que sabe o algo que ignora. Algo que ama o algo que odia. Algo sobre los personajes, pero también sobre sí mismo y su visión del mundo.
Tres imágenes aparecen en la película, y las tres vinculadas a personajes negativos. Primero, un ostensible crucifijo en un cuarto de pensión recientemente abandonado por el asesino al que buscan. En la pieza vacía lo único que se destaca visiblemente en medio de la pared, es un crucifijo. ¿Podría no estar? Seguramente. ¿O acaso es habitual que en los cuartos de pensión haya colgado un crucifijo? Podría pensarse: no le pertenece al personaje, ya que éste no se lo llevó. Pero no es ese el plano de la discusión, sino que en ese cuarto yace inútil –porque nadie allí tiene fe- un crucifijo, y el efecto visual que impacta sobre el espectador es el de vincular ese lugar –con un crucifijo- al asesino.
Segundo, una imagen de la Virgen, imagen ordinaria como hay tantas por allí, sobre una cómoda en la casa de la madre del asesino. La mujer es una vieja ridícula, que seguramente tiene esa imagen como tanta gente de manera supersticiosa o ni tan siquiera eso. Pero lo cierto es que la imagen allí está, como para caracterizar más a la vieja. Hay que asociar a ese personaje con una virgencita.
Tercero, el empleado bancario que se ha mudado al interior, vive en una casa antigua que tiene sobre la puerta una imagen de la Virgen de Luján. La imagen se ve muy bien. Pero el personaje no sólo no tiene fe, sino que es siniestro, carcomido por el odio.
Ninguno de los personajes “buenos” de la película tienen consigo o en sus lugares de trabajo o residencia imágenes religiosas.
Recientemente padecí un rato de una película muy promocionada pero soporífera llamada “Historias extraordinarias”, que no es “fotografías de gente que habla” sino “fotografías de gente que no habla”, porque toda la película está contada por la interminable voz en off. Un verdadero y pedante mamarracho. Allí se muestra brevemente a una mujer, sosa, sin vida, como le llaman hoy “estructurada”. ¿Cómo se termina de caracterizar a este personaje negativo? Colgando detrás de ella un muy visible rosario. Esa es la idea y la imagen que tienen de los cristianos los ateos o impíos. La viejita tonta e ignorante. La mujer rutinaria y esclava. Los hombres enfermos o rencorosos que pueden más que un Dios que no existe. Bien, si quieren una imagen yo se las doy: ahí tienen a los héroes de Malvinas, antes y después del combate, con sus rosarios al cuello, enfrentando con valentía a la muerte. Ahí tienen a sus tumbas en Malvinas, de las cuales penden rosarios como testimonio inalterable de su fe y su patriotismo.
También hay en este film referencias verbales: cuando Sandoval (Francella) dice que el hombre puede cambiar de todo, de mujer, de patria, de religión, de Dios, pero no de pasión (esto es, de equipo de fútbol), se equivoca. Porque se puede cambiar de religión, pero no de Dios, porque Dios hay uno solo. También el personaje del bancario dice repetidas veces, con rencor, que esta es la única vida, que al asesino no hay que matarlo porque así va a estar mejor que él, por lo que hay que hacerlo sufrir, etc, etc.
El cine, como vemos, se empeña en asociar siempre la imagen religiosa con personajes o situaciones negativas. Y si la realidad muchas veces ofrece tales ejemplos, la persistencia en querer usar lo religioso como algo ofensivo o inútil es escandaloso y no dejará de traer sus terribles consecuencias para quienes así provocan a Dios.

Final

 
Cerca del final, el personaje de Darín –que se la pasa, como el resto del elenco, lanzando insultos durante toda la película, como una muestra de un secreto descontento con la vida- dice más de una vez que lleva una vida vacía, llena de nada. Como está jubilado y no sabe qué hacer, decide capturar al criminal que envió a la cárcel y luego fue dejado libre. Pero, al enterarse de que éste ya ha sido capturado, decide que lo único que le puede dar sentido a su vida es declarársele a la mujer a la que siempre ha amado –desde hace 25 años- y nunca se lo dijo. Él se casó y se separó. La mujer tiene esposo e hijos. No importa. Él se decide. Cifra toda su esperanza en eso. Y se le da. Así termina la película. Lo que Campanella parece no comprender es que la suya es una apuesta absoluta en el terreno de lo relativo, por lo cual pende sobre su cabeza la espada del “azar” que puede en cualquier momento hacer surgir estrepitosamente la ruina. ¿O acaso el bancario no puso todas sus fichas en su mujer, y cuando ésta fue violada y asesinada se volvió un tipo oscuro, resentido, vengativo, como muerto en vida? ¿Y quién dice que a Espinosa no pueda pasarle lo mismo si de pronto su mujer se muere o si fracasa su relación? No, estos personajes quieren llenar su corazón y su vida con aquello que no lo puede llenar, por eso ni ellos ni el cine de este director entregan una imagen de paz, ni vivida ni recobrada, porque la paz del corazón está en lo que no muere.

Muchos otros aspectos negativos u errores de concepto podríamos señalar en esta película –lo dejamos para otro espacio-, cosas que no se piensan o que no se dicen–como el señalado impertinente momento de guaranguería obscena- por parte de los medios de comunicación, y que nosotros hemos de advertir a quienes nos leen para que sepan lo que deben evitar, o a qué atenerse si acaso la curiosidad los lleva a perder el tiempo con semejante empresa, digna de Telefé y el Ministerio de Cultura del Gobierno masón de España, que han financiado, con otras firmas, este exitoso e inteligentemente falsario filme.

Nota:Tenga en cuenta el lector, si quiere y tiene en estima la preservación de su integridad católica –en lo que corre de su parte-, las indicaciones de nuestro artículo “Prevención antes de ir al cine”, en este mismo blog. Claro que esa prevención conlleva un hacerle fuerza a los propios desarreglos de la curiosidad, cosa que no todo el mundo está dispuesto a aceptar, en esta era de la “adultez” e “independencia” de criterios. Pero, como dice el saber popular, “el que avisa no es traidor”. Allá cada uno con su descuido.

Director: Juan José Campanella. Buenos Aires, 2009

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
25/11/2009 a las 4:11 am

Excelente Comentario
Pone las palabras justas sobre esta pelicula que en el fondo no deja de ser una propaganda progre.

Benigno



    Anónimo
    03/03/2010 a las 5:13 pm

    espantado
    ES MONSTRUOSO LO QUE LEO, EL FASCISMO TOTALITARIO DE SUS COMENTARIOS, ME ASQUEÓ Y TENGO LA FRENTE ARRUGADA Y LA BOCA EN EXPRESIÓN DE REPULSIÓN TRAS LEER LO QUE EXPRESAN. EL AMOR, LA JUSTICIA Y AMISTAD, SON VALORES QUE AL MENOS JESUS EN LOS EVANGELIOS CLARAMENTE DEFIENDE. NO SE LA INSTITUCIÓN ECLESIAL, PERO JESUS SIN DUDAS. Y ESTOS SON LOS VALORES PRINCIPALES QUE TRANSMITE LA MARAVILLOSA PELÍCULA. OJALÁ SE LES CUELE POR ALGUNA VENA UN POQUITO DE DEMOCRACIA PUBLIQUEN ESTE COMENTARIO. GRACIAS



      Anónimo
      04/03/2010 a las 2:52 am

      Respuesta a Espantado Anónimo
      Estimado “Espantado Anónimo”:
      Este sitio no se dedica a la política, ni a los fascistas de derechas o de izquierdas y tu bien lo sabes. Esas son cosas del mundo, no del Reino de Dios. El tema de hoy ha sido la crítica de una película que, independientemente de que esté súper politizada, consigue atentar contra todos los Mandamientos, LOS DIEZ. O eres cristiano o no, te tienes que decidir.

      Clamas por un poquito de democracia en este blog. Pues bien, aquí va:

      Para empezar, creo que te han enseñado mal el sentido etimológico de esa palabra.
      El prefijo demo quiere decir “del pueblo” y no “del demo-nio” como probablemente lo han interpretado los mentores de la República “Democrática” Alemana, República Popular “Democrática” de Corea, la Dictadura (sic) “Democrática” de Mao etc. etc. (¡Eso sí que es fascismo totalitario!) Si es de ese tipo la democracia que buscas te equivocas. Aquí la democracia permite que uno exponga sus comentarios y cada uno tiene –respetuosamente- el derecho de estar de acuerdo o no con las opiniones ajenas (por ejemplo, yo no estoy de acuerdo con las tuyas y no me importo ni un poco por eso, y tampoco voy a perder la línea contigo).

      Aquí no nos asqueamos cuando no conseguimos hacer con que los demás adopten nuestro punto de vista como un pensamiento único. Si descubres que aquí lo bueno es que uno tiene derecho a que le gusten o no los valores campanellanos, que pueda sientir repulsa y hasta que se le arruguen las partes del cuerpo, disfrutarás del sitio y puede que hasta termines por convertirte. Así podrás participar con alguna contribución más útil y constructiva.

      Lo que no puedes es esperar una comparación positiva entre el “amor, justicia y amistad” según el “evangelio de Campanella” con el de Nuestro Señor Jesucristo, pues esto es un sitio católico.

      A propósito, hace tiempo que andas frecuentando los sitios equivocados, continuamente circulando por las webs católicas. ¿Te crees muy listo y que no dejas rastros? Pues te conozco y te sigo (y a un par de los tuyos) ya hace algún tiempo. ¿No te han contado que ahora no sólo por el número de IP se nos puede identificar a cualquiera en la red? ¿Qué ya hay otras formas más efectivas?

      Mi pregunta para ti es ¿lo haces por interés propio o siguiendo instrucciones?
      En los varios sitios católicos (y no han sido pocos, tu bien lo sabes) siempre atacas a una cosa en uno y en el siguiente la contraria, no importa cual sea el tema del día. No te gusta la Iglesia y se te ve el plumero.
      Si no te gusta lo católico, ¿que haces en todos estos sitios? ¿Te pagan o la única forma que has encontrado para justificar lo vuestro es intentar denegrir lo que consideras una rivalidad?

      Y por ultimo, ¿tiras la piedra y escondes la mano? Cuando se reta a alguien a publicar algo no puede ser anónimamente.

      Rezaré por tu conversión y que Dios te bendiga.

      Maquita



        Anónimo
        02/04/2010 a las 5:40 pm

        Película
        Perdón señores católicos.

        Si por una película se ponen así no quiero ni pensar que harían con una producción cultural mas a la izquierda que la de Campanellla.
        Primero deberían estudiar un poquito y no llamar facistas a regímenes comunistas, se ve que no tienen ni idea de lo que hablan. Pero si quieren investigar cosas podridas, estudien la institución que defienden y sus curas pedófilos.
        Saludos,



          Anónimo
          02/04/2010 a las 11:41 pm

          ¿Fascista?
          No, la verdad que nunca se me ocurrió llamar fascista a un régimen comunista.
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          03/04/2010 a las 1:43 pm

          Señor Anónimo el Vie 04
          Le damos a Ud. el changuí para la PRIMERA PIEDRA.

          Adelante.

          Faccio.



Anónimo
25/11/2009 a las 10:02 pm

En un todo de acuerdo
Corolario: En Argentina no se puede filmar una de Dracula en tanto y cuanto no se mencione a los 30.000 vampiritos desaparecidos. Muy bueno tu comentario. Ricardo Bustamante



Anónimo
29/11/2009 a las 2:39 am

Usted ha develado el secreto de Campanella!
Su exposición tiene la claridad de un mediodía. Muchas gracias.



Anónimo
24/01/2010 a las 12:30 pm

Cito a Castellani
Dijo Castellani: “la Iglesia es perfecta y todo lo demas es una porquería”, estoy citando de memoria , tal vez me equivoque…



Anónimo
09/02/2010 a las 8:51 pm

se ve que todos estan de acuerdo
Muy interesante tu analisis, creo que es bueno justificar la muerte y la viloencia de otros tiempos, para seguir violando y mantando impunemente hoy y mañana. Es una buena salida desde tu pensamiento. Me gustaria sentarme o intercambiar con vos epistola sobre diferentes formas de tortura nuevas que tal vez el dia de mañana queden el olvido. Hay una nueva picanita que adquirio el gobierno de la ciudad que en realidad no esta probado que tan mal hace. Habria que probar con los metodos viejos que no fallan. Las ratas via anal, o los perros rabiosos que se comen los testiculos, o no, mejor el submarino. Asi todos estos Zurditos malnasidos desaparecen junto con las otras 30 mil basuras que aniquilaron a este hermoso y querido pais.
Cristo en pecho y fusil en mano, vamos volver hacer justiciay esta vez no se nos escapara nadie.
Gracias por tus sabias palabras.



    Anónimo
    21/02/2010 a las 12:07 am

    el secreto…
    Estimado Anónimo
    Le contesto con cierta reticencia ya que escudarse en el anonimato en estos temas indican falta de convicción o resentimiento.
    Le contesto con una síntesis “fue una guerra, estúpido”, (sin faltarle el respeto) que perdimos aquellos que aprendieron del fracaso de tanto genocida como stalin , hitler, musolini, castro etc., seres monstruosos que cada tanto nos depara esta especie conocida como animal racional. ´
    Los horrores no son privativos de algunos hombres, todos tenemos acceso, ud tambien…., pero por suerte no fuimos sometidos a la prueba.
    Carlos Lázaro Ballero
    carlazbal@hotmail.com



    Anónimo
    12/03/2010 a las 1:37 am

    Tu fe te delata – ¿Treinta mil? Ya sabemos de dónde venís,
    … “hermano” Sádico, que nos creés iguales a vos, amablemente compartís “recetas”, y suponés que las bajas guerrilleras fueron ese famoso número …



    Anónimo
    12/03/2010 a las 2:11 am

    ASI ESTAMOS!!!!!
    La verdad que leer tal comentario me hace corroborar porque estamos como estamos.
    Cualquier que defienda la violencia en cualquiera de sus modalidades no deja de ser un enajenado y agente del infierno que dificilmente pueda portar a Cristo en el pecho mientras piensa en inferir tales torturas.
    En primer lugar infeliz, parece ser que ya te creiste lo de los 30.000 desaparecidos. Números más, números menos no justifican que los milicos decerebrados junto con todo el rejunte de cripto nacionalistas de derecha se abusaran de la forma que lo hicieron, violando, torturando, robando y avasallando toda ley positiva y divina, erigiéndose en jueces y dioses mientras se disfrazaban de adalides de la Justicia y la Verdad; y conste que con esto no defiendo ni justifico las atrocidades cometidas por el zurdaje.
    Tipos como vos, advenedizos a buenos principios de patriotismo, hombría y religión son los que después terminan desvirtuando los más legítimos reclamos para poder revolcarse en la inmundicia de su sadismo y crueldad.
    Creyéndote (o simulando) que sos una pieza clave en la restauración del reino de Nuestro Señor Jesucristo no hacés otra cosa que preparar los caminos del Anticristo.
    Despertate!!!!!!

    EMN



      Anónimo
      12/03/2010 a las 6:06 pm

      Quien contabiliza no defiende – juzga:
      ”Entre 1969 y 1979 se registró un total de 21.642 hechos terroristas de los que más del 31 por ciento tuvieron lugar sólo en dos años –1974 y 1975- correspondientes a los gobiernos constitucionales de Perón y María Estela Isabelita Martínez de Perón.(…) La cifra de 21.642 hechos terroristas ocurridos tan sólo durante el decenio considerado, puede desglosarse, aproximadamente, de la siguiente manera: 1.501 asesinatos; 1.748 secuestros denunciados; 2.213 intimidaciones armadas; copamientos: 45 unidades militares, policiales y de seguridad, 20 localidades, 80 fábricas, 22 medios de comunicación social y 5 locales de espectáculos públicos; atentados: 5.215 con explosivos, 1.052 incendiarios y 54 contra medios de comunicación social; robos 2.042 de armamentos, 551 de dinero, 589 de vehículos, 36 de explosivos, 40 de documentos, 17 de uniformes, 73 de material sanitario, 19 de equipos de comunicaciones y 151 de materiales diversos; reparto de víveres robados: 261; actos de propaganda normalmente armada 3.214; secuestros de materiales: 1.511 artefactos explosivos y 132 de materiales incendiarios; actos de intimidación 866 y 157 izamientos de banderas o símbolos subversivos en reemplazo de los nacionales.(…)El pico terrorista se ubicaba en el mes de octubre de 1974 con 35 asesinatos verificados, en promedio más de uno por día. El saldo final para esos dos años trágicos de 1974 y 1975, en pleno gobierno constitucional, indicó que la suma de delitos terroristas ascendió a 6.762, lo que nos da el mencionado porcentaje de 31 por ciento del total de crímenes registrados en el decenio, cifras todas éstas que aún hoy son ignoradas por la población y, digamos, en el mundo entero”

      (Horacio Verbitsky, “De La Habana a la Fundación Ford”, Carlos Manuel Acuña, Ed. Del Pórtico, 2003).



Anónimo
08/03/2010 a las 1:12 am

Estoy mirando la previa de
Estoy mirando la previa de los Oscar y estoy ansioso por ver como “El secreto de sus ojos” PIERDE!!!! YA ME TIENE REPODRIDO ESA PELICULA!!!!!!!! que gane la peruana o la judía asi se dejan de hinchar!, que poco nivel cultural hay en Argentina que se enloquecen por una sola película que va a hacer premiada por esa academia que solo premia peliculas comerciales, pero claro si los yankis dicen que es buena: Oscar locuta causa finita”.
Hace unos días escuchaba a un especialista en cine argentino, y decía que obras maestras en nuestro cine no hay desde antes de 1950 por más que muchos intenten rotular como tal a peliculas actuales, obviamente refiriendose a “El secreto de sus ojos”.
In Christo
Darius



Anónimo
09/03/2010 a las 10:06 pm

TOTALMENTE DE ACUERDO CON EL
TOTALMENTE DE ACUERDO CON EL ANALISIS , ESPECIALMENTE CON “EL VACIO DE SUS VIDAS QUE NO SABEN COMO O CON QUE LLENAR” , PERO GANO EL OSCAR Y TAMBIEN LA PORQUERIA ESA ·VIVIR AL LIMITE” O ALGO ASI ; EL ALCOHOLICO BOMBER BUSCA UNA MUERTE EXPLOSIVA PORQUE NO SABE VIVIR , Y MENOS SABE PARA QUE TIENE ESPOSA E HIJA . MENOS MAL QUE EL NEGRO SANBORN (SAN NACER) , DECIDE TENER UN HIJO GRACIAS AL EJEMPLO “BOMBER” . CREO QUE ESTA FUE LA PEOR CEREMONIA DE LOS OSCAR ; HASTA SE OLVIDARON DE ALGUNOS MUERTOS . INCLUSO LOS MAMARRACHOS QUE FINGIERON IMITAR A FRED ASTAIRE O A GENE KELLY , GIRANDO CON LA CABEZA PEGADA AL PISO….
REQUIEM PARA EL CINE Y COMO QUIERE EL AVATAR ; LA CULTURA DESTRUYE AL CULTO , A LA RELIGA….
JAVIER



Anónimo
28/03/2010 a las 8:50 pm

imagen religiosa
me parese q le falto al pprincipio de la peli cuando esposito entra al juzgado y ve al curaa le dicee algo de vago y el cura le contesta con una mala palabra .. y eso me da bronca por q los medio en general siempre tratan de undir al catolicismo y nu a la otras religines… si qieren undir la religion por q no unden todas .. por q sera no?. bueno eso nomas qeria comentar .. saludos muy bueno yo soy catolica y me da bronca eso jajajjaa

cecilia



Anónimo
03/04/2010 a las 1:24 pm

OJOS QUE NO VEN
No son “secretos”, son CIEGOS ,los del film y los de los aduladores,por aquello de “Ojos que no ven, corazón que no siente”

Es lisa y llanamente una ESTÚPIDA TELENOVELA para consumo de los inteleKtualoides de baba mental gramsciana, alimentada por la farándula tradicional.

Además de PÉSIMO LIBRO QUE NI SIQUIERA LLEGA AL LIBELO DE COSTUMBRE, mal FILMADA (PÉSIMA FOTOGRAFÍA Y ENCUADRES) mal PARLADA (un esputo soez cada dos artículos ), mal ACTUADA, en suma, tiene todos los defectos de un cine mal parido, marginal como marginales son los medios obsecuentes (claro que cobran por la propaganda).

Mis REPUDIOS.

Lic.Urgo



Anónimo
05/05/2010 a las 12:37 am

pregunta
che, esta pagina es en serio?



Anónimo
23/05/2010 a las 1:15 am

Excelente pelicula, comentario terrorifico!!!!
Al igual que quien me antecede en los comentarios, me pregunto si esto es en serio! Pense que en Argentina ya habian salido de la Edad Media, y que Torquemada y sus secuaces ya ardian en el infierno, pero no, siguen justificando asesinatos, torturas, violaciones, desapariciones, y mezclan sus perversas ideas con fe catolica!!
Crei encontrar una critica a la pelicula, no una apologia al odio, a la barbarie y a la injusticia, y todo en nombre de un Dios, que estoy seguro que no es el mio!



    Anónimo
    23/05/2010 a las 6:30 pm

    ¿Por casualidad no leíste desde el prejuicio?
    Porque no creo que la vida pública del hebreo de raza, fray Tomás de Torquemada O.P. (1420 – 16 de septiembre de 1498), brinde motivo para pensar que Dios no le brindará su Gracia, por más que en un conocido estilo de venganza la que se creía su tumba haya sido excavada y destruída en 1832 y quemados los huesos humanos allí encontrados.

    Tampoco conceptúo cosa de Edad Media defenderse del proyecto de vida consumista que a sangre y fuego, o con películas-arma como la rubrada, pretende imponer doquiera el capitalismo global, estupidizando a potenciales consumidores en los que tiene interés y aniquilando a quienes desespera que puedan llegar a serlo. Para defenderse de ese ataque, hoy central en nuestro mundo, hace falta el entendimiento de contexto que a vos te molesta, porque carecés de él y no relacionás película, tripuntes, corrección política, gnoseis y guerra.

    Seguí participando; tal vez alguna vez comprendas. ¡Ah! ¿Leíste a Weber, “La religión en el orto del capitalismo”?

    Acá su lectura te permitiría percatarte de una conexión inicial: el ascenso de escala, en eso de devorarse los hombres a los hombres, viene no de Torquemada sino de los protestantes, que quemaron 1900 veces más “endiablados” que la Inquisición, aunque Foucault ni lo sospecha. Ahora ellos, como primera línea de batalla del NWO, no te queman el cuerpo sino tu capacidad de reaccionar ante el proyecto de vida consumista… en vez de quemarte en la hoguera, como en Irak, te hacen valorar equivocadamente el mensaje de “El secreto de tus …”

    Probá pensar por tu cuenta, como lo hace el tradicionalismo católico: no agobiado bajo el peso de una tradición limitante, sino elevado por la riqueza espiritual de quienes, antes, ya mostraron adónde se disfraza el adversario.

    Fijate; tal vez sea posible contar con tu criterio.



Anónimo
24/05/2010 a las 2:59 pm

POR ALGO HABRÁ SIDO
Recibo este comentario de un inocente intelectual en Australia:


There is an Argentine film that is doing v. well in the anglosphere: ‘The Secret in their Eyes’.

http://en.wikipedia.org/wiki/El_secreto_de_sus_ojos

———

Huelga cualquier intento de confirmar mejor esta nota.



Anónimo
29/05/2010 a las 7:41 pm

Cine: El Valle de los Lobos
El Valle de los Lobos – Kurtlar Vadisi Irak

La industria estadounidense del entretenimiento logró imponer durante años su visión caricaturesca de los adversarios de Washington. El cine hollywoodense transformó así al ruso, al vietnamita y, más tarde, al sudamericano y al árabe, en personajes despreciables o grotescos, enemigos de Estados Unidos y del «mundo libre» que ese mismo país representa en su propia producción audiovisual. El film turco “El Valle de los Lobos ? Irak”, de Serdar Akar, pone los mecanismos del cine de acción hollywoodense al servicio del incluir al mismo Hollywood en esa lista : Estados Unidos es presentado como una potencia imperialista que oprime a los pueblos por la violencia militar o financiera o ideológica. Aquí Mireille Beaulieu analiza el largometraje que tantas críticas suscita por parte de la prensa dominante en Occidente, críticas cuya virulencia se debe al hecho de que el film refleja como un espejo muchos prejuicios occidentales.

Temas
Neoconservadurismo, racismo

Los mercenarios de Sam Marshall.
El cine de acción hollywoodense propaga desde hace décadas el mito del héroe estadounidense que llega a un país extranjero para luchar contra el Mal absoluto e imponer la Justicia, la Libertad y la Democracia. Estas ficciones se desarrollan a menudo en Vietnam ?reflejo de un viejo sueño de revancha. Invariablemente, el pueblo enemigo aparece representado como gente ladina, cruel, primitiva. Vietnamitas, rusos, sudamericanos y más tarde árabes se han visto así constantemente caricaturizados en películas que glorifican a viriles justicieros estadounidenses que siembran la muerte y el terror en nombre del Bien.

Son pocas las obras provenientes de otras cinematografías que han logrado poner en tela de juicio esa alucinante propaganda fílmica. El cine turco responde ahora con un verdadero cintraataque : Kurtlar Vadisi ? Irak (El Valle de los Lobos ? Irak) de Serdar Akar (2005) del que podemos enterarnos “apenas” cinco años después.

Ficción y realidad

El Valle de los Lobos evoca un hecho real: el arresto, el 4 de julio de 2003, de once miembros de las fuerzas especiales turcas por el ejército de Estados Unidos, ocurrido en Suleimanieh, norte de Irak. Los once soldados turcos fueron esposados y los estadounidenses les cubrieron la cabeza con bolsas de yute. Después de haber sido interrogados durante varios días bajo variados rigores, fueron liberados sin dárseles la menor explicación. Según el ejército estadounidense, se sospechaba que estaban preparando un atentado contra el gobernador kurdo de Kirkuk. Se trataba más bien de una represalia debido a que Turquía, a pesar de su larga alianza con Estados Unidos, se había negado a autorizar el paso de las tropas estadounidenses por el territorio turco durante la nueva agresión contra Irak. El incidente constituyó una dolorosa humillación para los turcos, pueblo de conciencia nacional profundamente enraizada.

Este incidente sirve de punto de partida a la historia del film. Antes de suicidarse, un oficial turco traumatizado por el tratamiento sufrido envía una carta de adiós a su amigo Polat Alemdar: «Ese acto constituye una ofensa a toda la nación turca», escribe. Alemdar es un agente secreto ya conocido de los espectadores turcos, protagonista de una exitosa serie televisiva, también intitulada El Valle de los Lobos, durante la cual el agente se infiltraba exitosamente en la mafia. Esta vez, Polat Alemdar (personaje interpretado, al igual que en la serie televisiva, por el actor Necati Sasmaz) parte inmediatamente para Irak con el fin de vengar a su amigo. Su objetivo es encontrar a Sam William Marshall, el responsable estadounidense del «caso de los sacos de yute». En Irak descubrirá una verdadera pesadilla?

Un blockbuster antiimperialista

Desde su estreno, el 3 de febrero de 2006, esta superproducción (con un presupuesto de 8,4 millones de euros, se trata de la película más cara de la historia del cine turco) está rompiendo todos los récords de taquilla en Turquía: más de cuatro millones de espectadores. También fue un gran éxito en Alemania (con una minoría turca, o de origen turco, de 2,6 millones de personas), donde más de 500 000 personas ya vieron el film, estrenado allí el 9 de febrero de aquel año.

La prensa turca y algún sectorcillo de la prensa europea comenzaron a referirse al Valle de los Lobos ? Irak luego del éxito inicial del film en Turquía. Su posterior éxito en Alemania, acompañado de violentas condenas por parte de varios políticos de ese país, suscitó una nueva oleada de artículos en Europa, e incluso en Estados Unidos. Edmund Stoiber, jefe de la CSU bávara, partido cristiano afiliado a la derecha extremista, llamó efectivamente a boicotear el film. Y lo hizo hábilmente: en vez de exigir una censura estatal exhortó a los propietarios de salas cinematográficas a retirar El Valle de los Lobos de sus carteleras.

Contó con el apoyo de algunos dirigentes de los Verdes y del “Consejo Central de los Judíos de Alemania” y su consigna encontró eco en el circuito de salas cinematográficas Cinemaxx, que renunció el 23 de febrero de 2006 a la explotación del film. Sin embargo, la medida afectó solamente a 12 de las 68 copias puestas en circulación en Alemania. Se desató así una verdadera polémica, en que los detractores del film repiten a menudo las mismas acusaciones afirmando que se trata no sólo de un film «antiamericano» [lo que debiera decirse “antiestadounidense”] sino también antisemita.

Kurtlar Vadisi ? Irak comenzó a exhibirse después en Bélgica y Suiza, pero su presentación en las pantallas francesas no estaba prevista hasta el mes de abril. El enorme éxito de su presentación en los países vecinos llevó sin embargo a muchos curiosos a ir a verlo a las cercanas Alemania o Bélgica. El distribuidor para Francia Too Cool (productor y promotor de filmes turcos), decidió entonces adelantar su lanzamiento en el hexágono para marzo poniendo en circulación 15 copias subtituladas en las ciudades francesas de mayor concentración de personas de origen turco (París, Colmar, Oyonnax, Lille, Lyón?). Resulta curioso que ninguna de las publicaciones que se dedican a la promoción en el mundo parisino del espectáculo haya anunciado el comienzo de la exhibición de este largometraje, que tuvo lugar en París en la antigua sala de la Cinemateca Francesa (42 boulevard Bonne Nouvelle), dedicada hoy a la proyección de filmes de diferentes países del mundo (el nuevo nombre de la sala es precisamente «Cinéma du monde»).

Ciertos medios de prensa, como Le Monde, Canal + y France 3 (la red nacional) anunciaron su exhibición, pero lo hicieron de modo hostil y con cierto tufo de escándalo.

Vimos El Valle de los Lobos ? Irak, un film mucho más pertinente y más rico de lo que dicen la mayor parte de los medios occidentales oficiales. Se trata de una obra híbrida en la que se mezclan acción bruta, cine popular oriental y escenas de reflexión mucho más elaboradas. Abiertamente concebido para el gran público, el film retoma todos los códigos del cine de acción hollywoodense y los aplica a un mensaje diametralmente opuesto: la denuncia del imperialismo estadounidense, de su sangrienta ocupación de Irak y de su desprecio por los pueblos. No resulta inútil precisar aquí que el presente artículo de crítica cinematográfica está basado en las copias subtituladas en idioma francés distribuidas en Francia.

Las relaciones turco-estadounidenses como telón de fondo

Polat Alemdar se introduce en Irak en compañía de dos de sus fieles compañeros de armas. Guardafronteras kurdos poco amables (los peshmergas que administran el Kurdistán iraquí por cuenta de Estados Unidos) detienen el auto en el que viaja el héroe. Los tres agentes turcos se ven obligados a eliminarlos. Primera escena ultraviolenta de las muchas que componen el film.

Alemdar y sus hombres llegan a Irbil, a un hotel de lujo propiedad de una cadena estadounidense (el «Grand Harilton», referencia a los hoteles Hilton), con la esperanza de atraer allí a Sam William Marshall. Los peshmergas los descubren y tratan de arrestarlos en la sala del restaurante. Alemdar se muestra especialmente despectivo hacia estos kurdos, que él considera colaboradores de los ocupantes estadounidenses. Exige la intervención del director estadounidense del hotel diciendo que ha instalado cargas explosivas por todo el hotel. El director le avisa a Sam Marshall y este último se presenta inmediatamente en el hotel.

El actor estadounidense Billy Zane en el papel de Sam Marshall.

Se produce entonces un diálogo muy revelador. Marshall (cuyo papel interpreta el actor estadounidense Billy Zane), ex militar al mando de una unidad secreta de la CIA en el norte de Irak, presenta precisamente las exigencias que los turcos pueden esperar de parte de Estados Unidos: «Hace 50 años que les estamos pagando. Les pagamos hasta el elástico de la ropa interior que llevan puesta. ¿Qué más quieren? Además, nosotros los salvamos a ustedes de los comunistas…» Elegante alusión a la alianza sellada entre ambos países después de la Segunda Guerra Mundial. Miembro de la OTAN, Turquía es de importancia estratégica para Estados Unidos, que tiene varias bases militares en territorio turco. Para mantener a Turquía en la esfera de influencia occidental durante la época de la guerra fría, Washington benefició ampliamente a ese país a través del plan Marshall. El propio nombre del personaje estadounidense Sam Marshall parece ser una superposición irónica de la referencia al «tío Sam» y la denominación del «Plan Marshall». « No soy ni líder de un partido político ni soldado sino un simple turco», le responde Alemdar.

Interesante respuesta, esta, que le permite erigirse en representante de la nación turca en su conjunto y que otorga al film un carácter totalmente consensual en el plano de la política interna turca. Su objetivo es la realización de una venganza simbólica: ponerle a Marshall un saco de yute. Pero el estadounidense utiliza como «escudo humano» a un grupo de niños que lo acompañan, niños que iban a cantar en una velada organizada con fines caritativos. Alemdar decide posponer el enfrentamiento.

Las escenas del hotel son interrumpidas periódicamente por escenas de una acción paralela: la celebración de una boda árabe en una aldea rodeada por el ejército estadounidense. Los soldados esperan cínicamente que se realicen los tradicionales disparos en honor a los novios para invadir el lugar en busca de «terroristas» armados. No vacilan en dispararle a quemarropa a un niño, antes de masacrar indiscriminadamente a los invitados. El novio es asesinado ante la mirada de su prometida al tratar de acudir en ayuda de esta, tal como ocurrió en un conocido episodio tras la invasión a Irak. Las imágenes de la matanza se muestran en cámara lenta para amplificar su impacto emocional.

Reconstrucciones de hechos reales

Los sobrevivientes son enviados a la tristemente célebre prisión de Abu Ghraib. Imágenes de pura ficción, como la llegada de los prisioneros y el traslado de muertos y heridos cubiertos de sangre, se mezclan con evocaciones de carácter menos «gore», aunque mucho más angustiosas. Los autores del film reconstruyeron cuidadosamente algunas de las escenas reales que tanto disgusto provocaron en la opinión pública mundial. Se trata de las imágenes filmadas por los propios soldados estadounidenses en las que se muestran las torturas que infligiera a numerosos detenidos la soldado Lyndie England. La diferencia de tratamiento cinematográfico es evidente. El encuadre y la puesta en escena, sobria y muy cuidadosa, resultan casi hiperrealistas. El film reproduce cada detalle del video original, hasta la imagen misma del soldado soriente que filma la escena con su cámara de video.

«El Valle de los Lobos ? Irak» reconstruye fielmente escenas de la “paz”

No se trata de un ejemplo aislado. Una característica sobresaliente del film (poco mencionada en la prensa dominante) es que recurre a hechos reales en la descripción de los abusos estadounidenses en Irak. Los periodistas que denuncian el «antiamericanismo» (antiestadounidensismo) del film El Valle de los Lobos ? Irak se quejan invariablemente de que presenta a los ocupantes como asesinos sanguinarios. Lo que no dicen es que la gran mayoría de los crímenes representados en el film son reconstrucciones de hechos reales. «No comparto las acusaciones de antiamericanismo. Yo trabajé en Irak y allí vi la mayoría de los hechos que se cuentan en el film, son escenas exactamente similares a las que yo mismo pude ver allá. El guionista hizo un buen trabajo. Reflejaron los hechos en la pantalla», dice Jerome Bastion, corresponsal en Turquía de Radio Francia Internacional, citado por el sitio turco-belga Belexpresse [2].

El ataque contra la boda hace efectivamente referencia al bombardeo, perpetrado por la aviación estadounidense contra una boda en la aldea de Mukaradib (región de Al-Qaem, en el oeste de Irak), en que murieron más de 40 civiles en mayo de 2004. Ante las protestas, el comando de las fuerzas estadounidenses afirmó que había sido un ataque contra «una reunión de terroristas». Otro secuencia sobresaliente es la que se desarrolla en una aldea durante la oración vespertina. Cuando el almuecín grita «¡Por la independencia!», un cohete estadounidense lanzado por los ocupantes lo pulveriza con minarete y todo. En la vida real, las fuerzas militares estadounidenses no vacilaron en atacar recintos religiosos. Basta con recordar el bombardeo contra la mezquita Hadret Mohammediya, en Faluya, perpetrado el 15 de abril de 2005, ataque que destruyó precisamente el minarete así como la escuela coránica y parte del recinto.

Durante las escenas que se desarrollan en la prisión de Abu Ghraib, se ve un médico estadounidense con una cicatriz en el rostro (Gary Busey, un famoso actor secundario de Hollywood) extrayendo un órgano sanguinolento de las entrañas de un detenido para depositarlo en uno de numerosos contenedores destinados al extranjero (Londres, Nueva York, Tel Aviv) marcados con la inscripción «Órgano humano para transplante». La escena suscitó las más vivas críticas y según numerosos periodistas de la prensa dominante denota un flagrante antisemitismo. Sin embargo, ni el médico “yankee” tiene cara de hebreo ni nadie se tomó el trabajo de investigar sobre el tema del tráfico de órganos en el Irak ocupado. Si lo hubiesen hecho habrían descubierto que, tal como hoy ocurre en cualquier zona de desastre, el tráfico de órganos humanos se desarrolla de forma inquietante desde que comenzó la ocupación, gracias a la miseria. Numerosos iraquíes sin trabajo aceptan efectivamente vender sus órganos ?principalmente riñones? al mejor postor. Los beneficiarios son algunos iraquíes adinerados así como «turistas de salud», extranjeros atraídos por las tarifas en vigor ?en el hospital Karama, de Bagdad, se puede comprar un riñón en 2 000 ó 3 000 dólares, y afuera del hospital en 200 o 300.

Los donantes obligados a recurrir a esa decisión extrema vienen de los barrios más pobres de Bagdad, principalmente de Sadr City, pero otros llegan también del resto del país. Los riesgos de complicaciones, a veces mortales, que corren los donantes son crecientes debido a la malnutrición, la falta de medicamentos y la dramática situación sanitaria del país. El diario argelino La Nouvelle République también reportó la existencia de un tráfico mafioso de riñones que lleva a enfermos argelinos desesperados a Irak pasando por Jordania. Como los protocolos médicos no se aplican con el debido rigor, el 90% de los pacientes transplantados también muere a corto plazo..

Las informaciones mencionadas se refieren al tráfico de órganos de donantes «voluntarios». Pero el film presenta prácticas efectuadas en prisioneros de Abu Ghraib y en personas muertas por disparos estadounidenses. La ficción está basada en informaciones provenientes de la prensa árabe. Según Fakhriya Ahmad en el diario saudita Al Watan del 18 de diciembre de 2004, informes de servicios secretos europeos mencionaron un importante tráfico de órganos provenientes de muertos y heridos, órganos que fueron enviados a clínicas privadas y, posteriormente, a Estados Unidos. La prisión de Abu Ghraib está claramente implicada. Al parecer, numerosos detenidos ejecutados habrían sido objeto de ablaciones de órganos para transplante.

Las críticas de la prensa dominante

Otro elemento que los detractores del film ponen en tela de juicio son los destinos indicados en los contenedores: Londres, Nueva York y Tel Aviv. Las dos primeras ciudades aluden a los dos principales miembros de la «coalición», Estados Unidos y el Reino Unido. En cuanto a la referencia a Israel, más que una estigmatización antisemita es una denuncia de la presencia extraoficial de fuerzas israelíes en Irak. En efecto, numerosos observadores señalan la participación de Israel en la ocupación de Irak y su rápida instalación humanitaria en toda área de catástrofe dode la población es de bajos recursos.

Por ejemplo, el diario israelí Yedioth Ahronoth confirmó en su edición del 1ro de diciembre de 2005 que ciudadanos israelíes altamente experimentados en el «combate militar de élite» (formulación que sugiere que podría tratarse de ex soldados del ejército israelí) estaban entrenando a las milicias kurdas en el norte de Irak. Bajo la cobertura de compañías israelíes especializadas en seguridad y combate antiterrorista, esas unidades habían establecido un campo de entrenamiento en una zona desértica del norte de Irak. Sus miembros entrenarían a grupos «antiterroristas» de élite.

Algunos ven una muestra de antisemitismo en el propio personaje del médico estadounidense, pero como dijimos este no fue presentado como judío. En realidad, nada permite identificarlo como tal ya – hasta que mucho más tarde se menciona el asunto durante un diálogo, en que Sam Marshall y el propio médico bromean sobre sus religiones respectivas.

La intención de los guionistas y del realizador no parece ser desarrollar el antisemitismo. Se trata más bien de criticar la lógica del «choque de civilizaciones» de las fuerzas de ocupación en Irak, abiertamente entregados a una «cruzada» judeocristiana con el pretexto criminalmente falaz de instaurar la democracia en Irak.

Y es que Sam Marshall es un integrista cristiano. Declaraciones del presidente estadounidense aparecen en boca de Sam Marshall cuando, de rodillas ante un crucifijo, este personaje habla de la ocupación de Irak como de una misión divina. Este personaje es además un guiño de ojo a Condoleeza Rice. Como ella, en funciones al rodarse esta película, Sam Marshall es un melómano y pianista virtuoso que llega incluso a apropiarse del piano blanco de Sadam Husein, símbolo del poder absoluto.

Sin embargo, su crueldad sarcástica y arrogante, su elegancia en el vestir recuerdan también la imagen que tradicionalmente el propio cine hollywoodense ofrece de los oficiales nazis. Convencido de las buenas razones que lo asisten, Sam Marshall evoca en sus plegarias la ayuda «humanitaria» que ofrece al pueblo iraquí.

Mentalmente se ve a sí mismo, encima de un camión, lanzando cajas de comida a una multitud hambrienta y pelotas a niños agradecidos. Los planos que siguen presentan a médicos occidentales vestidos de blanco que auscultan a iraquíes pobres ?imágenes que tanto ha difundido la televisión de nuestros países cada vez que se produce algún conflicto en el mundo?

Otra escena tildada de antisemita se desarrolla en el restaurante del hotel, cuando Alemdar anuncia al director del «Grand Harilton» que ha sembrado bombas por todo el edificio y que es mejor negociar discretamente ya que, le dice, «Sus clientes están inquietos». Para ilustrar esto último, en un plano muy breve se ve a un judío ortodoxo vestido con el atuendo tradicional (largo traje negro, sombrero, cabello en espiral) levantarse y abandonar la pieza. Es cierto que ese probable intento de humor no es muy fino que digamos y puede prestarse a una interpretación ambigua. Pero parece destinado sobre todo a insistir en la complicidad política y militar que existe entre Estados Unidos e Israel en lo tocante a la ocupación de Irak (los ocupantes de las demás mesas del elegante restaurante son burgueses occidentales, sin dudas estadounidenses). En ese caso, el personaje del judío ortodoxo se identifica con un israelí, una amalgama tan inaceptable como la de todos los “cristianos” con el electorado de Bush hijo, pero que ?por muy inoportuna que sea? es frecuente en el Medio Oriente, sin ser por ello reveladora de algún sentimiento antisemita. En efecto, Israel se califica a sí mismo de Estado judío y las masas populares del Medio Oriente, con poco acceso a la educación académica, tienen tendencia a superponer ambos conceptos.

La representación de un Islam ilustrado

La historia prosigue con el deseo de venganza de Leila, la joven novia cuyo prometido fue asesinado por los soldados estadounidenses. Su primer impulso, bajo el imperio de la rebelión y la desesperación, es cometer un atentado suicida contra los ocupantes. Pero Abdurraman Halis Kerkuki, el jeque de su aldea, quien la educó después de la muerte de sus padres, condena el proyecto. El jeque le explica que ese acto se opondría por partida doble a las enseñanzas del Islam. En primer lugar, debido al sacrificio de un número indeterminado de víctimas inocentes, pero también porque le daría la razón a quienes representan a los musulmanes como monstruos inhumanos, como kamikazes que matan cobarde y ciegamente. «Además, dice el jeque, es posible que los occidentales estén organizando ellos mismos esos atentados?»

El film muestra, por otra parte, el atentado suicida que realiza un iraquí (el padre del niño asesinado la noche de la boda) que hace estallar su bomba en medio de un mercado. Anteriormente, Leila había tratado en vano de disuadirlo. Las imágenes no escatiman detalles al espectador: miembros arrancados, muñones en carne viva, cadáveres ensangrentados. La mayoría de las víctimas son civiles. El mensaje es muy claro para quien no conoce cómo se vive bajo la cotidiana amenaza de explosivos.

El personaje del jeque Kerkuki (su nombre parece indicar un origen kurdo) es tan importante como el propio Polat Alemdar. Es un hombre querido y respetado por todos los habitantes de la región, ya sean turkmenos, kurdos o árabes. Leila, por ejemplo, es árabe y vive en la casa de una anciana kurda. El jeque, conocido por su rectitud y sabiduría, es un vínculo esencial entre las diferentes comunidades. Siempre dispuesto a prestar auxilio a todo el que lo solicita, cualquiera que sea su origen étnico, el jeque simboliza la fuerza unificadora y portadora de paz del Islam.

Alemdar es el espía de aspecto moderno, que evoca a la nación turca laica. Ha sido calificado, de manera engañosa, de «Rambo turco» cuando su físico es más bien el de un James Bond, limpio y seguro de sí mismo, vestido al estilo occidental. El jeque Kerkuki, con su atuendo de sedas tradicionales, es la encarnación del Islam ilustrado.

Escena de la película que evoca el video de la decapitación de Nick Berg.

Después de impedir a Leila cometer un atentado suicida, el jeque interviene en el último momento cuando miembros de la resistencia están a punto de decapitar a un periodista estadounidense. En un local sin muebles, el periodista ?debidamente identificado con sus documentos? está de rodillas, amarrado, ante dos iraquíes que esconden sus rostros bajo sus keffiehs. Uno sostiene una metralleta, el otro un sable. Un tercer hombre filma la escena con una cámara de video. «¡Cortaremos cabezas hasta que los estadounidenses, los británicos y los judíos se vayan de Irak!» grita uno de los verdugos. «¿A quién quieren parecerse ustedes?», grita entonces el jeque, « ¿A los títeres que trabajan para los tiranos?». Es una forma de preguntar quiénes son los verdaderos organizadores de las espantosas ejecuciones de occidentales que se han difundido en videos durante la ocupación de Irak. Kerkuki también parece condenar el uso de la palabra «judíos» para referirse a los israelíes.

Los valores de la sabiduría del Islam, sus tradiciones milenarias se reflejan en una danza. El jeque Kerkuki y numerosos fieles forman un círculo para ejecutar una bella danza sufi, entre meditación y éxtasis místico. La cámara sigue el ritmo de la danza mediante amplios movimientos circulares, se sitúa frecuentemente encima de los bailarines para captar mejor la lenta coreografía. La elaboración estudiada de esas imágenes contrasta de nuevo con ciertas escenas mucho más triviales. Se intercalan entonces otros planos en que se ven familias enteras que son expulsadas de sus casas, infelices que amontonan sus modestas pertenencias en carretas, expulsados debido a la existencia de petróleo en el subsuelo de sus aldeas. Durante esta doble secuencia se oyen en off las palabras del jeque llamando a la plegaria para resistir ante los ataques enemigos y celebrando las bondades del Islam, «la religión de la paz».

Del lado opuesto, las fuerzas estadounidenses son presentadas como manipuladoras de las diferentes comunidades en aras de garantizar su propio predominio. Sam Marshall se jacta de haber azuzado, unos contra otros, a kurdos, turkmenos y árabes. El film es particularmente duro con los colaboradores kurdos. Sería posible ver en ello una prueba de la tradicional hostilidad de los turcos hacia los kurdos (etnia que existe también en Turquía, donde desde hace décadas reclama su independencia mediante verdaderas guerrillas) si la situación que se describe en El Valle de los Lobos no fuese el reflejo de una trágica realidad. En efecto, los estadounidenses utilizaron a los kurdos de Irak para tratar de aplastar la resistencia en el norte de ese país. La aplicación de ese plan se aceleró cuando Turquía se negó a abrir su territorio a las tropas estadounidenses en el momento de la invasión, en marzo de 2003.

Y de hecho, los independentistas kurdos de Irak decidieron colaborar plenamente con el ocupante, escogiendo así la aplicación de una política etnicista en detrimento de la población árabe y de la minoría turkmena.

La conciencia nacional turca en filigrana

Siendo un film turco, Kurtlar Vadisi transmite ante todo las preocupaciones de Turquía ante la ocupación de Irak. Traduce el distanciamiento de un sector de las instancias dirigentes turcas en relación con la política de su aliado estadounidense. Desde el ataque contra Irak, las relaciones entre ambos países siguen siendo relativamente tensas y la inquietud por el destino de la población turkmena crece en Turquía.

El film refleja también un vibrante nacionalismo turco, sentimiento que crece debido a esta trágica guerra. No se debe olvidar que Turquía nació del legendario imperio otomano, que durante su época de gloria se extendía desde los Balcanes hasta el norte de África y la península arábiga, incluyendo Irak. En este gran espectáculo heroico se percibe en filigrana la nostalgia del imperio islámico, de su poder unificador que, según la visión de ciertos turcos, velaba por la armonía de todas las culturas y las religiones que lo conformaban. Al principio del film, el oficial turco escribe en su carta de adiós: «Todos los gobernantes de ese país [Irak] oprimieron al pueblo, exceptuando a nuestros abuelos». Al mismo tiempo, el nombre del héroe, Alemdar, significa en turco «abanderado».

Es necesario relacionar esas señales con la estrategia actual de Turquía, que trata de restaurar su antigua influencia en los países turcófonos de Asia central y del sur del Cáucaso. Desde principios de los años 90, Ankara ha construido nuevos centros culturales turcos en los cinco países turcófonos de la antigua URSS: Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Azerbaiján.

La política del gobierno turco está dirigida también a los sectores de la economía, el comercio y la energía.

El Valle de los Lobos es por tanto, ante todo, un film concebido para el público turco. El pueblo turco es, efectivamente, más contrario que sus élites a la agresión contra Irak. En la acción abundan, por consiguiente, múltiples alusiones que escapan fácilmente a la observación del espectador de otra nacionalidad, como la escena en que un coro de niños iraquíes canta dócilmente el Himno a la Alegría de Beethoven ante Sam Marshall. Se trata de una sutil referencia a la Unión Europea (que se apropió de esa composición como himno oficial), entidad considerada como una simple correa de transmisión de la política estadounidense.

Los estadounidenses son los malos

El enorme éxito del film en Turquía es perfectamente lógico. Los turcos han visto innumerables películas de acción de factura hollywoodense en las que los malos son asiáticos, rusos y árabes ?malos por demás particularmente estúpidos y crueles, que acaban siempre por caer ante los estadounidenses buenos. Basta con citar, por ejemplo, la serie Delta Force con el actor-karateka Chuck Norris. El slogan de Delta Force 1 (1986) es: «Ellos no negocian con los terroristas. Los revientan». Los terroristas en cuestión son miserables palestinos que secuestran un avión? En Delta Force 2, subtitulado «La conexión colombiana» (1990), los palestinos se convierten en un traficante de droga colombiano sudamericano, que además es un psicópata. La serie tuvo muchas otras ediciones.

No olvidemos tampoco a Rambo 2 y 3, arquetipos de la propaganda revanchista y violenta. En Rambo 2 (1985), el personaje interpretado por Sylvester Stallone, veterano de la guerra de Vietnam, vuelve a ese país para liberar soldados estadounidenses todavía prisioneros. Y de paso aniquila “hordas” de vietnamitas. Rambo 3 (1988) se desarrolla en Afganistán, donde aparece Stallone para eliminar un montón de soviéticos (en aquella época los Muyahidines eran buenos?

El film de la serie de James Bond, Matar no es un juego (Living Daylights, 1987), exhibido un año antes tenía esa misma orientación). Recordemos que el perfil de Polat Alemdar no tiene nada que ver con Rambo, guerrero físico-culturista. Lo interesante es que ese cuerpo caricaturalmente viril corresponde al de los mercenarios de Sam Marshall, interpretados por actores físico-culturistas de músculos hipertrofiados, siempre metidos en camisetas ceñidas, que mascan chicle y llevan gruesas cadenas rockeras al cuello.

En todos los subproductos de Hollywood, los «nativos» casi siempre hablan inglés y parecen ignorar su propio idioma. No tienen identidad propia. En Kurtlar Vadisi ? Irak, son los diálogos de los actores estadounidenses los que están doblados al turco. ¡El efecto es cómicamente irresistible!

Más recientemente, la serie de televisión 24, oficialmente subvencionada por la CIA, suscitó un verdadero escándalo en Turquía. En esa serie, que se desarrolla en tiempo real (24 episodios que conforman un día de acción), el héroe Jack Bauer trabaja para el equipo antiterrorista de la CIA. Extremadamente popular a través del mundo, 24 se hizo notar por su intención de legitimar la tortura. Sin embargo, la cuarta parte causó particular conmoción en Turquía debido a que los terroristas contra los que Bauer combatía eran turcos. Como tan a menudo sucede en la industria estadounidense del entretenimiento, los guionistas demuestran su gran erudición filmando frases turcas redactadas? ¡en escritura árabe!

Una ficción vengadora

Ciertos periodistas occidentales manifestaron inquietud ante el júbilo que manifestó en los cines el público turco. Sobre todo al final, cuando Polat Alemdar apuñala a Sam Marshall y remueve el cuchillo en la herida. En ese momento, numerosos espectadores aplauden espontáneamente. Pero, ¿no es acaso muy comprensible? Esta ficción vengadora es una verdadera válvula de escape para un pueblo confrontado al caos que imponen las tropas estadounidenses a las puertas mismas de Turquía.

En cada escena en que los soldados estadounidenses caen bajo los disparos de los hombres de Polat Alemdar, es palpable el sentimiento de revancha. Para los espectadores turcos, al fin se hace justicia, aunque sea de manera virtual.

El regreso del cine turco

La salida al mercado de esta superproducción confirma también el renacimiento del cine turco. Hay que señalar que durante los años 60 y 70, dejando Hollywood aparte, el cine turco fue el segundo del mundo, después del cine indio, ta como lo había sido el cinema argentino durante el peronismo. Turquía tiene una doble tradición de grandes espectáculos populares y de filmes que plantean interrogantes sobre las opciones económicas, políticas y sociales, aún cuando realizadores y guionistas tuvieron que luchar sin descanso contra la censura de diferentes dictaduras. El cineasta emblemático de Turquía sigue siendo el gran Yilmaz Guney, autor de obras maestras como Yol (1982) y La pared (1983), que pasó años en prisión y tuvo que escribir parte de sus películas en la cárcel. Guney obtuvo reconocimiento internacional cuando Yol ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, pero murió prematuramente en 1984, a los 47 años, como consecuencia de los malos tratos que había sufrido en prisión.

Desde mediados de los años 90, el cine turco readquirió creciente vitalidad, luego de un periodo de decadencia provocado por el golpe de Estado proestadounidense de 1980. Por cierto, el realizador de Kurtlar Vadisi ? Irak, Serdar Akar, no es precisamente un desconocido. Su primer largometraje, Gemide (A bordo), fue presentado en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, en 1999.

Video: corto publicitario del film.
El Valle de los Lobos es a la vez una gran ofensiva comercial, con un presupuesto colosal para Turquía, y un notable panfleto político. Durante la gala de presentación en Estambul, los guardias encargados de la seguridad vestían flamantes uniformes del ejército estadounidense? El actor estadounidense de origen griego Billy Zane, que interpreta al villano Sam Marshal, concedió varias entrevistas durante esa presentación. Declaró que había aceptado actuar en Kurtlar Vadisi para expresar su oposición a la agresión contra Irak. «Soy un patriota, por eso interpreté ese papel. Claro está, es un melodrama, pero se basa en hechos reales.». En una entrevista televisiva precisó: «Hay que mostrar los horrores de la guerra. Actué en esta película porque soy pacifista, estoy contra todos los tipos de guerra.». «Es un film político de acción», declararon por su parte los guionistas Raci Sasmaz (también director de la sociedad de producción, Pana Film) y Bahadir Özdemer, «Un film contra la guerra. La guerra es un drama, una tragedia para el pueblo [iraquí], hay que ponerle fin.».

Los críticas de la prensa occidental contra el film suelen ser el resultado de una lectura superficial, mientras que el espectador turco percibe con júbilo las escenas más caricaturescas como una denuncia del racismo de Hollywood.

El film responde a la violencia del imperialismo estadounidense con el orgullo del nacionalismo turco. Pero lo hace también mediante la evocación de los valores de un Islam ilustrado, que predica paz, justicia y tolerancia, y que favorece la reconciliación intercomunitaria ante el integrismo arrogante de Estados Unidos.

Algunos pudieran interpretar ese mensaje como una contribución diferente, pero simétrica, a la lógica del «choque de civilizaciones» que predican los neoconservadores estadounidenses actualmente en el poder. De hecho, esa visión refleja la situación actual de Turquía. Luego de la caída del muro de Berlín, las perspectivas de lucha contra el imperialismo basadas en un concepto de «lucha de clases» parecieron alejarse de golpe. Además, las dictaduras que ocuparon sucesivamente el poder en Turquía ?con la complicidad de Estados Unidos? después del fin de la Segunda Guerra Mundial ya habían diezmado varias generaciones de militantes antiimperialistas de izquierda ?fenómeno que encontramos también en otros países del Medio Oriente, y del Tercer Mundo en general. La lucha contra la hegemonía estadounidense vuelve así a centrarse de forma creciente en los valores culturales musulmanes, una de las bases comunes de la identidad turca laica y del mundo árabe.

El Valle de los Lobos ? Irak, obra desigual y contradictoria, pero sorprendentemente rica, tiene el mérito de ser portadora de un fuerte mensaje político, el de la oposición al Imperio y el rechazo a su política de «guerras preventivas». Ante un imperialismo que se cree invencible, el film lanza una advertencia en forma de burla, que irónicamente plasma la advertencia vengadora del judío cuando sólo tenía honda – de David ante Goliat…

Mireille Beaulieu

——————————–

Iraq el valle de los lobos
Titulo Original: Kurtlar vadisi – Irak
Genero: Acción, Bélico, Aventura
Año: 2006
Duración: 122 min.
País: USA
Director: Serdar Akar, Sadullah Sentürk
Reparto: Necati Sasmaz, Billy Zane, Ghassan Massoud, Gürkan Uygun, Bergüzar Korel, Kenan Çoban, Erhan Ufak, Diego Serrano, Gary Busey, Spencer Garrett, Tito Ortiz, Nusret Senay, Tayfun Eraslan

Sinopsis: George “Ice Man”, el actual campeón indiscutible de los pesos pesados, verá como su vida da un giro de ciento ochenta grados al ser detenido y condenado a prisión. Allí se encontrará con el que ha sido el campeón de boxeo del centro durante los últimos diez años. Desde el primer momento se establecerá una gran rivalidad entre ambos…

DESCARGA GRATUITA DE LA PELICULA:

http://www.p2platinos.com/descargar-iraq-el-valle-de-los-lobos-6921.html



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *