Panorama Católico

Como ve al Papa la prensa progresista…

DOS AÑOS DE PAPADO

La restauración de lo viejo, toda una política de Benedicto XVI


DOS AÑOS DE PAPADO

La restauración de lo viejo, toda una política de Benedicto XVI

 

TORMENTA. EL PAPA BENEDICTO XVI, EN EL CENTRO DE OTRA POLEMICA.

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Hay una zona inexplicable en las decisiones del Papa, aunque siempre tiran para el lado de la restauración de lo viejo, que Benedicto XVI prefiere llamar tradición. En julio de 2007 el Pontífice reimplantó con un “motu proprio” la anti gua misa en latín que había sido prácticamente dejada a un costado con la reforma del Concilio Vaticano II y las disposiciones de Pablo VI, quien en 1970 impuso la misa reformada que hoy rige victoriosa en casi toda la Iglesia.

 

La misa reformada, con las lenguas nacionales, la mayor participación de los fieles, el sacerdote que oficia dando la cara al “pueblo de Dios”, la música adecuada a los tiempos, no fue nunca del agrado de este Papa. Para absorber también el cisma de los ultraderechistas partidarios de monseñor Lefevbre -enemigos del Concilio-, la misa en latín debe ayudar. Pero entre los anacronismos que el Papa cultiva se encuentra la plegaria por la conversión de los judíos que desde hacía siglos se decía durante la misa del Viernes Santo y otras ceremonias.

Los contenidos eran francamente antijudíos y Juan XXIII hizo cambios profundos en 1962. El Concilio Vaticano II fue mucho más allá y Pablo VI resolvió la cuestión con una plegaria perfecta, solidaria con el pueblo de Israel, los primeros, como reconoce hoy plenamente la doctrina católica. La gran diferencia entre las dos religiones es que, para los cristianos, el Mesías Hijo de Dios vino a la Tierra. Los hebreos, en cambio, lo siguen esperando. Desde que el Papa restauró la misa en latín estaba picando el tema urticante de aquella oración. En lugar de inspirarse en la plegaria de Pablo VI, que resolvió la cuestión, prefirió retocar lo viejo, con resultados desastrosos.

¿Fue un error? ¿O es la enésima insistencia de este Papa en hacer predominar la intransigencia de la afirmación de los propios valores, como ya ocurrió con los musulmanes en Ratisbona, o la referencia a los indios, que casi ovacionaban a los conquistadores españoles y portugueses, que fueron a masacrarlos para imponer sus intereses y su civilización, pero que los evangelizaban? ¿Era necesario insistir en el pedido a Dios de la conversión de los hebreos, que deben comprender que Cristo es su Salvador? No hay dudas de que Benedicto XVI siente un profundo afecto por los judíos por su papel como pueblo elegido por Dios. Esto hace más inexplicable que el Papa haya insistido en las viejas intransigencias, sobre todo cuando la plegaria de Pablo VI da desde 1970 una respuesta superadora, definitiva, a las viejas heridas causadas por los cristianos con su proselitismo, su desprecio y hasta su odio a los judíos a través de los siglos. Los hebreos han pagado trágicamente los intentos seculares de una evangelización forzada convertida en voluntad de potencia.

Fuente: Clarín

Comentario Druídico: El corresponsal en Roma del diario de mayor tirada en lengua española se atreve a opinar este menjunje de desinformación, ideología progresista, supina ignorancia de la doctrina católica (con la cual podría disentir pero no tiene porqué deformar) y, finalmente, “mala uva”.

Parece que el Papa Paulo VI había ya resuelto la cuestión, dice Algañaraz. Ahora, en cambio, se vuelve a los “intentos seculares de evangelización forzada” (¿?) que “los hebreos han pagado trágicamente”.

Es decir, hasta que Paulo VI no cambió la oración por los judíos del Oficio del Viernes Santo en el Novus Ordo, parece que el pueblo hebreo fue víctima de matanzas motivadas por un irrefrenable impulso católico a la “evangelización forzada”. ¿Qué fue la “shoa” sino un intento de evangelización forzadada?

Luego todo se arregló. Desde 1965 hasta ahora, ningún organismo judío atacó jamás a la Iglesia, según parece. Pero, nuevamente peligran los judíos inermes, porque la Iglesia pide por su conversión, si bien con una fórmula más “light” que la utilizada antes, en el recuperado Misal de Juan XXIII, fórmula ya de por sí “suavizada”. El Gran Rabino de Roma, Di Segni, dice que es “inaceptable” que los católicos pidan por la conversión de los judíos… Todavía está, evidenemente muy fresco el recuerdo de la conversión de su predecesor, Israel Zolli, que se bautizó bajo el reinado de Pío XII.

La mentira a la orden del día. La perfidia renueva a diario su capacidad de disolver entre humos de confsión una cuestión tan sencilla como que la Iglesia rece por los judíos. Si un judío rezara por mí, no podría menos que agradecerle, en el plano humano, su buena voluntad, aunque no creyera ni en la eficacia de su rezo ni en lo que desea para mí.

¿O será que los rabinos sí creen en la eficacia de los rezos de la Iglesia?…

En tanto, los pastores… perros mudos… guardan celosamente su voto de silencio en todo aquello que es de su competencia.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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