Panorama Católico

Con los días contados…

Con aprobación o sin ella los problemas más evidentes se sitúan en el orden litúrgico: las prácticas neocatecumenales han sido cuestionadas por la autoridad competente de la Iglesia y no hay todavía indicios de que se hayan corregido.

 

Escribe el Editor y Responsable

No nos dan paz. Ha escrito un defensor del Camino Neocatecumenal:

Con aprobación o sin ella los problemas más evidentes se sitúan en el orden litúrgico: las prácticas neocatecumenales han sido cuestionadas por la autoridad competente de la Iglesia y no hay todavía indicios de que se hayan corregido.

 

Escribe el Editor y Responsable

No nos dan paz. Ha escrito un defensor del Camino Neocatecumenal:

Yo creo que este portal tiene los días contados, ya que se nutría principalmente de atacar al camino neocatecumenal, y ahora no podrá hacerlo (bueno, evidentemente podrá, igual que ataca al papa o a obispos, pero a partir de ahora han de saber que oficialmente es un carisma inspirado por el espíritu santo, evidentemente son libres de hacer lo que quieran, hasta que se caigan del caballo…).

 

¿Qué será de nosotros ahora que se acabó la razón de nuestras vidas? Dios dirá. Todos tenemos los días contados y siquiera un cabello cae de nuestra cabeza sin la permisión divina. Pero hay que estar alertas, porque la muerte llega como un ladrón, en el momento menos pensado.

 

Respecto a caerse del caballo, Dios quiera que como ese Saulo de Tarso, cuyo bimilenio celebramos este año, la gracia de Cristo nos tire y nos transforme, porque lo único que puede mejorar la situación personal, familiar, eclesiástica, social y mundial es la santidad.

 

Anticipamos con estas piadosas reflexiones lo que será un intento de distinguir el trigo de la cizaña. A saber, desde estas páginas se han cuestionado doctrinas y prácticas del Camino Neocatecumenal que aparecen como gravemente erróneas. Las más evidentes, por ser públicas y notorias, son las referidas a la liturgia. De las otras tenemos indicios firmes, pero como no somos un comité investigador, nos limitamos a referir testimonios, entre ellos los de los neocatecumenales que han querido darlos, auque solo uno firmó con su nombre, si no estamos equivocados.

 

Las preguntas formuladas, las más preocupantes, no han sido respondidas, y se refieren a textos reservados para aquellos que no han alcanzado un cierto grado de iniciación, práctica que no parece exclusiva del Camino, sino también de otros movimientos signados por los “nuevos carismas”. Este es un típico rasgo sectario.

 

Pero lo más evidente se sitúa en el orden litúrgico: las prácticas neocatecumenales han sido cuestionadas por la autoridad competente de la Iglesia y no hay todavía indicios de que se hayan corregido. En realidad forman parte esencial de la “concepción neocatecumenal” surgida del magín de Kiko. Resulta difícil pensar que vayan a obedecer puesto que sin inmutarse ante la monición de la Santa Sede consiguieron sus permisos. Queda una esperanza, porque la misma noticia de la aprobación definitiva menciona modificaciones en los estatutos que aún no conocemos. Dios dirá.

Otro rasgo preocupante.

Si hay alguien que tenga algún problema que hable con el Papa, ok???muchas gracias y enhorabuena al Camino Neocatecumenal!

 

Es esta falsa concepción de la verdad: confunden una aprobación administrativa con un acto de definición magisterial. Naturalmente que para todo instituto religioso es importantísimo contar con la regularidad canónica. Pero la regularidad canónica no es garantía de ortodoxia ni de inspiración divina. Menos aún en los tiempos que corren.

 

Esta idea confusa se entronca con la hoy más confundida noción de la obediencia. Así como tener “papeles en regla” se convierte en un fin en sí mismo, “obedecer”, parece tener una razón inmanente, ajena a toda consideración moral o doctrinaria.

 

Huelga decir que los que “obedecen” según este talante suelen ser muy poco obedientes, aún sin saberlo. Extirpado el sentido profundo de la obediencia, la voluntad no logra sujetarse razonablemente al superior como representante de Dios y en cuanto actúa conforme a la voluntad de Dios o al menos no ostensiblemente en contra de ella (como por ejemplo falseando la doctrina), sino que se diluye en una especie de anulación del juicio, que en general sufren personas débiles de carácter, inseguras, o doctrinalmente mal formadas, fácilmente guruizables, o bien ávidas de “pertenecer”.

 

Es sabido que los seguidores de gurúes dan su fidelidad al “iluminado” de turno y solo obedecen a instancias superiores si el gurú lo ordena, lo cual significa que para ellos, en la práctica, no hay instancias superiores. Es decir, su obediencia se limita a la voluntad de una persona, y no a la autoridad de la Iglesia, a su doctrina o a su tradición.

 

De ahí que Kiko, que exhibe un tan manifiesto menosprecio por la tradición y los usos litúrgicos (aunque bajo capa de ser su “redescubridor”, latiguillo habitual de los innovadores), haya demorado la aplicación de lo que se ordenó hacer (no sabemos como lo justificó internamente, pero hay muchos argumentos que acaramelan el oído de lo bien dispuestos y poco poco habituados a discernir). Ahora que tiene la aprobación suponemos que será mucho más difícil moverlo de sus peregrinas opiniones teológicas y usos litúrgicos.

¿Entonces, porqué la Santa Sede los aprobó?

No lo sabemos. Hay muchos “porqués” que se podrían plantear aquí. Por ejemplo, ¿porqué la Santa Sede no desautorizó la sarta de herejías proferidas recientemente por el Card. Martini a propósito de su último libro y obviamente en el mismo? El Papa es el guardián de la Fe. Un príncipe de la Iglesia cuestiona pública y notoriamente puntos de la Fe. El Papa calla. ¿Alguien lo puede explicar con certeza? Se pueden agregar muchísimos ejemplos, pero con este basta, porque es casi simultáneo con la aprobación de los estatutos y el famoso desplante de Kiko.

 

Tal vez la respuesta sea una amenaza: “si nos condenan nos vamos y formamos una iglesia aparte”, amenaza que el Papa ya sufrió de parte de muchos obispos. ¿Querrá ganar tiempo para ir poniendo orden en las cosas? Es muy probable, aunque se pueda dudar de la efectividad del método. ¿Pensará en las almas de buena voluntad que serían arrastradas, de darse rupturas de esta naturaleza? Sin duda. No es una consideración menor.

 

Por otra parte, es evidente que el Papa tiene esperanzas en los nuevos movimientos y sus “carismas”, esta experiencia tan propia del posconcilio, cuyo vigor sorprende a muchos que no logran comprender un tema crucial: la savia que los nutre ha salido de las raíces naturales de la Iglesia, como son las parroquias, hoy en vías de extinción o atrapadas por estos movimientos, los que se apoderan de la jurisdicción parroquial y hasta episcopal y disponen a placer, ante la perplejidad del clero.

 

No es una cuestión menor el tema de los “frutos”. Visto con un criterio de exigencia resignado a los tiempos, (todo está tan mal que… ) quienes predican y respetan los básicos de la moral católica se destacan de la gran mayoría de los católicos, miembros espiritualmente muertos porque están habitualmente en pecado mortal, lejos de los sacramentos o retorciendo los mandamientos de Dios y los preceptos de la Iglesia como más les gusta para considerarse libres de culpa a la vez que hacen lo que quieren.

 

A esta luz es posible ver “resultados” y también es fácil esperanzarse en que "los movimientos" son la demorada primavera que prometió el Concilio. Cabría entonces preguntarse si valió la pena el precio pagado para introducir reformas tan traumáticas cuyo resultado es de expectativa dudosa, y a la vez quedar a merced de la voluntad de sus inspiradores, con frecuencia más poderosos que los obispos.

El tiempo lo dirá.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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