Panorama Católico

Conferencia de Card. Castrillón en el encuentro anual de Misa Latina

El Santo Padre es conciente de que en diferentes lugares del mundo muchos pedidos de los sacerdotes  y de los fieles laicos que desean celebras de acuerdo a los ritos antiguos fueron con frecuencia desdeñados. Es por eso que él ha confirmado con su autoridad que celebrar de acuerdo a la antigua forma del rito de la liturgia –tanto el Santo Sacrificio de la misa como los sacramentos y otros ritos litúrgicos-  es un derecho jurídico y no simplemente un privilegio acordado.

 

El Santo Padre es conciente de que en diferentes lugares del mundo muchos pedidos de los sacerdotes  y de los fieles laicos que desean celebras de acuerdo a los ritos antiguos fueron con frecuencia desdeñados. Es por eso que él ha confirmado con su autoridad que celebrar de acuerdo a la antigua forma del rito de la liturgia –tanto el Santo Sacrificio de la misa como los sacramentos y otros ritos litúrgicos-  es un derecho jurídico y no simplemente un privilegio acordado.

 

Conferencia ante la Latin Mass Society de Inglaterra y Gales en Londres,

14 de junio de 2008.

Sr. Presidente, Reverendos Monseñores y sacerdotes, damas y caballeros.

Agradezco su amable invitación y su cálida bienvenida. Es un placer estar presente con vosotros hoy en Londres y dirigirme al auditorio de la reunión anual de la Latin Mass Society de Inglaterra y Gales.

Espero ansiosamente el gozo de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa en la grande, histórica y bella Catedral de Westminster para vosotros esta tarde.

Hoy quisiera hablaros de tres temas relacionados entre sí:

1)  La primera cosa que quiero decir es que valoro con aprecio el trabajo que la Latin Mass Society de Inglaterra y Gales ha emprendido en las últimas cuatro décadas. Vosotros habéis trabajado con y bajo vuestros obispos, por momentos sin alcanzar todos los resultados  que habríais deseado. Aún así, en todo lo que vosotros habéis hecho, habéis permanecido fieles a la Santa Sede y al Sucesor de San Pedro. Y habéis sido leales durante un tiempo muy difícil para la Iglesia –un tiempo que ha sido de pruebas muy duras para todos aquellos que aman y aprecian las riquezas de la antigua liturgia.

Evidentemente estos años no han transcurrido sin sufrimientos, pero Nuestro Señor los conoce y, en su Divina Providencia, hará surgir muchos bienes de vuestros sacrificios, y de los sacrificios de la los miembros de la Latin Mass Society que no han vivido para estar presentes aquí.  A todos vosotros, de parte de la Iglesia os digo: “¡gracias por haber permanecido fieles a la Iglesia y al Vicario de Cristo; gracias por no haber permitido que vuestro amor a la liturgia Romana clásica o condujera fuera de la comunión con el Vicario de Cristo!”.

También os digo: “¡animáos!”, porque es obvio, viendo cuántos jóvenes de Inglaterra y Gales aman la antigua liturgia, que habéis hecho muy buen trabajo al preservarla y transmitir este amor a vuestros hijos.

2. En segundo lugar, quisiera hablaros sobre el Motu Proprio Summorum Pontíficum de nuestro amado Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. Sé de la gran alegría  que entre vuestros miembros ha causado la publicación del Summorum Pontificum  así como entre otros muchos fieles católicos, en verdad en todo el mundo.  En respuesta a las oraciones y sufrimientos de tanta gente en estas pasadas cuatro décadas, Dios Todopoderoso nos concedió un Sumo Pontífice que es muy sensible a vuestras preocupaciones. El Papa Benedicto XVI  sabe y aprecia profundamente la importancia que los ritos litúrgicos antiguos tienen para la Iglesia, tanto la Iglesia de hoy como para la Iglesia del mañana. Por eso promulgó un instrumento jurídico –un motu proprio- que afirma la libertad legal para los ritos antiguos en toda la Iglesia. Es importante entender que Summorum Pontificum establece una nueva realidad jurídica en la Iglesia.

Otorga derechos a los fieles ordinarios y a los sacerdotes, derechos que deben ser respetados por aquellos que ejercen la autoridad.  El Santo Padre es conciente de que en diferentes lugares del mundo muchos pedidos de los sacerdotes  y de los fieles laicos que desean celebras de acuerdo a los ritos antiguos fueron con frecuencia desdeñados. Es por eso que él ha confirmado con su autoridad que celebrar de acuerdo a la antigua forma del rito de la liturgia –tanto el Santo Sacrificio de la misa como los sacramentos y otros ritos litúrgicos-  es un derecho jurídico y no simplemente un privilegio acordado.

 Ciertamente esto debe ser hecho en armonía  tanto con la ley eclesiástica como con los superiores, pero los superiores también deben reconocer que estos derechos están ahora firmemente establecidos en la ley de la Iglesia por el Vicario de Cristo mismo. Es un tesoro que pertenece a toda la Iglesia Católica y que debería estar ampliamente disponible a todos los fieles de Cristo. Esto significa que los párrocos y obispos deben aceptar las peticiones y solicitudes de los fieles que lo requieren y que los sacerdotes y obispos deben hacer todo lo que esté a su alcance para proveer esta gran tesoro litúrgico de la tradición de la Iglesia a los fieles.

En este período inmediatamente posterior a la publicación del Motu Proprio nuestra tarea más urgente es velar por la celebración del la forma extraordinaria del Rito Romano allí donde es solicitada por los fieles y donde sus “aspiraciones legítimas” aún no han sido satisfechas. Por una parte ningún sacerdote debe ser forzado a celebrar de acuerdo la forma extraordinaria contra su voluntad. Por otra, aquellos sacerdotes que deseen celebrar según el Misal Romano de 1962 deben ser generosos en proveer a los pedidos de los fieles que lo desean.

Tal como yo lo veo, dos factores son necesarios. 1) Es de importancia capital encontrar una iglesia en una zona central, conveniente para el mayor número de fieles que han pedido la misa. Obviamente, esta deberá ser una iglesia cuyo párroco esté deseoso de dar la bienvenida a estos fieles de su parroquia y de otras adyacentes.  2) Es crucial que haya sacerdotes inclinados a celebrar de acuerdo al Misal Romano de 1962, y así proveer este importante servicio pastoral todos los domingos de la semana. Con frecuencia ha habido uno o varios sacerdotes en un decanato o sección de una diócesis que siente la inclinación e incluso un gran deseo  de celebrar esta misa. Los obispos deben ser sensibles a estas disposiciones pastorales y facilitarlas. Esta es una intención fundamental del Summorum Pontificum. Es particularmente triste que haya sacerdotes a los que le sea prohibido celebrar la forma extraordinaria del rito de la misa debido a medidas legislativas restrictivas tomadas en contra de las intenciones de Santo Padre y contra una ley universal de la Iglesia.

En este aspecto me complace felicitar a la Latin Mass Society la provisión de cursos de enseñanza para sacerdotes en el Merton Collage, Oxford, el pasado verano, que permitieron a muchos sacerdotes no familiarizados con el usus antiquor aprender cómo celebrarlo. Me complace mucho dar mi bendición a esta iniciativa que nuevamente tendrá lugar el próximo verano.

Permítanme decir esto de un modo muy claro: El Santo Padre quiere que el modo antiguo de la misa sea algo que ocurra normalmente en la vida litúrgica de la Iglesia de modo que todos los fieles cristianos –viejos o jóvenes- puedan familiarizarse con los ritos más antiguos y sacar provecho de su tangible belleza y trascendencia.  El santo Padre quiere esto por razones tanto pastorales como teológicas.  En su carta acompañando el Summorum Pontificum el Papa Benedicto escribió que:

“En la historia de la liturgia hay un crecimiento y un progreso, pero no una ruptura. Lo que para generaciones anteriores era sacro, permanece sacro y grande para nosotros también, y no puede ser repentina y completamente prohibido o incluso considerado dañino. Es conveniente que todos nosotros preservemos las riquezas que se han desarrollado en la Fe y la oración de la Iglesia”.

3. Esto me trae al punto tercero. Vosotros estáis en lo correcto en la convicción de que el usus antiquor no es una pieza de museo sino un expresión viva del culto católico. Y si está viva también podemos esperar que se desarrolle. Nuestro Santo  Padre tiene también esa convicción. Como sabéis, el eligió la forma del Motu Proprio –esto es, por su propia iniciativa- para alterar el texto de la oración pro Iudaeis en la liturgia del Viernes Santo. La intención de esta plegaria no fue debilitada en absoluto, sino que se le dio una formulación que respeta las sensibilidades.

 Asimismo, como sabéis, Summorum Pontificum ha previsto que la liturgia de la Palabra sea proclamada en lengua vernácula sin haber sido leído previamente por el celebrante en latín. La misa pontifical de hoy, naturalmente tendrá las lecturas solemnemente proclamadas en latín, pero en las celebraciones menos solemnes, la liturgia de la palabra puede ser proclamada directamente en el lenguaje del pueblo.

Esto es un ejemplo concreto de lo que el Santo Padre escribió en la carta que acompañó la Summorum Pontificum: “ambas formas del uso del Rito Romano pueden enriquecerse mutuamente: nuevos santos y algunos de los nuevos Prefacios pueden y deberían ser insertado en el antiguo Misal. La Comisión Ecclesia Dei, en contacto con diversas instituciones dedicados al usus antiquor, estudiará la posibilidad práctica en este aspecto”. Naturalmente estaríamos muy felices de contar con vuestro aporte en este importante tema. 

Os solicito simplemente no oponerse como principio a la adaptación necesaria que nuestro Santo Padre ha requerido. Esto me lleva a otro punto importante. Soy conciente que la respuesta de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei respecto a la observancia de los días de precepto ha causado un cierto nivel de preocupación en algunos círculos. Debería notarse que las fechas de los días de precepto permanecen siendo las mismas para ambos misales, tanto el de 1962 como el de 1970. Cuando la Santa Sede haya otorgado a la Conferencia Espiscopal la atribución de mover ciertas fechas de precepto al domingo siguiente, eso debe ser observado por todos los católicos de ese país. Nada impide que la celebración de la fiesta de la Ascensión sea celebrada el primer jueves, pero debe quedar en claro que la Misa de la Ascensión debería también celebrarse el domingo siguiente. Este es un sacrificio que os pido hagáis con alegría y como signo de unidad con la Iglesia Católica de vuestro país.

Finalmente, os ruego vuestras oraciones por todos aquellos que estamos llamados a asistir al Santo Padre en Roma en la delicada tarea de facilitar el camino a la antigua tradición litúrgica de la Iglesia. Por favor, sed pacientes con nosotros: somos muy pocos y hay un gran trabajo por hacer. Y hay algunas cuestiones que deben ser estudiadas ¡y a veces podemos cometer errores! 

Que la Santísima Virgen María, Madre de Dios, interceda por todos en esta tierra que es bellamente llamada “ la Dote de Nuestra Señora” y que mediante su intercesión todos los fieles cristianos lleguen a aprovechar más profundamente las grandes riquezas de la Sagrada Liturgia de la Iglesia en todas sus formas.

Darío Castrillón Hoyos.
Presidente del Consejo Pontificio Ecclesia Dei.

Traducción: Panorama Católico Internacional

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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