Panorama Católico

Consagración de la FSSPX a San José

El 19 de marzo pasado, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X realizó en todas sus casas del mundo un acto consagración de la congregación, sus miembros, obras y familias al Patriarca San José, Patrono de la Iglesia Universal.

Oh glorioso San José, esposo de la Virgen Inmaculada, padre nutricio del Hijo de Dios, constituido jefe de la Sagrada Familia y celestial patrono de la Iglesia católica;

Tú, cuya fe triunfó sobre la duda, cuya justicia igualó a la castidad, en quien la obediencia sirvió a la sabiduría, la fortaleza acompañó a la prudencia y la magnanimidad rivalizó con la humildad;

Tú, modelo de los que se dedican al trabajo, seguridad de los que se arrojan a la batalla, terror de los demonios desencadenados contra la obra del Redentor;

Tú, por cuya virtud fue librado de peligros extremos el Dios hecho hombre, y que desde lo alto del cielo extiendes tu protección a su Cuerpo místico, sujeto a los ataques siempre renovados de sus enemigos;

Dirige tu mirada a esta pequeña porción del Rebaño de Jesucristo, que un designio inescrutable de Dios ha suscitado para salvaguardar el sacerdocio y la fe católicos.

Consciente de su nada y animada de una confianza sin límites en tu poderoso patrocinio, oh bienaventurado patriarca José, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se consagra a ti, con todos sus miembros y todas sus obras, a fin de ensalzar tus glorias y virtudes.

Dígnate a cambio, oh generosísimo dispensador de las larguezas del Rey de la gloria, hacer experimentar a esta pequeña familia los mismos beneficios que tu paternidad distribuye a toda la Iglesia: consérvala como tu propiedad, mantenla fiel a sus estatutos, haz que viva e irradie el Sacrifico del altar, enriquécela de vida interior, confirma a sus miembros en la santidad y en la castidad propia de su estado, fortifícala en sus santas labores apostólicas, condúcela en el combate de la fe, desarma las trampas del Enemigo y hazla servir útilmente a la Iglesia.

Dígnate, por fin, oh fiel intercesor nuestro, hacer que esta modesta legión de reconstructores sea un sostén firme del romano Pontífice en su función de confirmar a sus hermanos en la profesión de la fe clara y plena del bienaventurado Pedro: Tú eres el Cristo, Hijo de Dios vivo.

Oh Tú, providencialmente establecido al lado de María Reina, haz que gracias a tu irresistible mediación ante Jesús, sumo Sacerdote y Rey de la eterna gloria, podamos vivir y predicar con todas sus consecuencias la divinidad, el sacerdocio y la realeza de Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Dici

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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