Panorama Católico

Cortesías Desconcertantes

Admiración La reciente concurrencia de varios eclesiásticos al “Museo del Holocausto” local, ha suscitado inquietudes y aflictivos interrogantes, tanto por el lugar elegido para el gesto de cortesía, como por las expresiones consignadas en el libro de visitas. Según la noticia, que tomó estado público en diferentes medios, el Administrador Diocesano del Obispado Castrense -Monseñor Pedro Candia- concurrió al lugar acompañado de otros dignatarios. Y en la ocasión, todos ellos dejaron por escrito un saludo “al Museo de la Shoá, con respeto y admiración por su obra educativa al servicio de la memoria del horror y contra la barbarie y con la esperanza de un mundo justo y en paz donde todos vivamos como hermanos". 

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Admiración La reciente concurrencia de varios eclesiásticos al “Museo del Holocausto” local, ha suscitado inquietudes y aflictivos interrogantes, tanto por el lugar elegido para el gesto de cortesía, como por las expresiones consignadas en el libro de visitas. Según la noticia, que tomó estado público en diferentes medios, el Administrador Diocesano del Obispado Castrense -Monseñor Pedro Candia- concurrió al lugar acompañado de otros dignatarios. Y en la ocasión, todos ellos dejaron por escrito un saludo “al Museo de la Shoá, con respeto y admiración por su obra educativa al servicio de la memoria del horror y contra la barbarie y con la esperanza de un mundo justo y en paz donde todos vivamos como hermanos". 

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Desde el punto de vista histórico, la interrogación  fundamental concierne al aspecto educativo, especialmente ensalzado por la comitiva. Así como también a los valores museológicos, que necesariamente deben ponderarse a la luz de la investigación pertinente. No faltan razones para pensar que dicho "museo" alberga una memoria sesgada, parcial e ideológicamente tendenciosa.

Es bien sabido, que el tema del “Holocausto”, más allá de las presiones, ha merecido distintas y muchas veces contrapuestas críticas, que no pueden ser desatendidas por el observador estudioso y veraz. Sin mengua de la gran compasión –en cualquier circunstancia, real o hipotética- por todo sufrimiento humano. Cualesquiera sean sus víctimas o su origen y con especial consideración de su profundidad.

Notable Aporte  Con respecto al lugar visitado es muy sugestiva una referencia que viene al caso, consignada por el R.P. José Antonio Marcone en el capítulo 1° -“Orientaciones prácticas”- de “El Diálogo Interreligioso en el alba del tercer milenio”. Se recoge allí –con sentido encomiástico-  una declaración firmada por influyentes académicos y rabinos judíos estadounidenses en Septiembre del 2000. Se llama Dabru Emet (“Habla con verdad” en hebreo). Ella invita a los judíos a abandonar sus recelos y temores hacia los cristianos y a reconocer los esfuerzos llevados a cabo por las Iglesias en los decenios siguientes al Holocausto para corregir sus enseñanzas sobre el judaísmo. Es interesantísimo su contenido, dice el autor, acaso sin percibir detracciones no muy sutiles y transcribe luego variadas (así como discutibles) ideas. La declaración judía subraya en fin, que sin la larga historia de antijudaísmo cristiano y de violencia cristiana contra los judíos, la ideología nazi no hubiera podido afirmarse y mantenerse (…)

La notable cita resalta la centralidad dogmática del “Holocausto” y la responsabilidad cristiana en la persecución histórica contra los judíos. A un lado de esto último, sin detallar aquí el martirio de los niños cristianos a manos de fanáticos judíos (rememorado por ejemplo en "La Nación" del 24.3.1995), cumple puntualizar una curiosa constatación. Es dable advertir que en este diálogo interreligioso entre cristianos y judíos no gravita primariamente la necesidad de creer en Jesucristo. Pero en cambio, queda sentada la premisa liminar del “Holocausto”, como dogma que no se puede dudar. Y así también, que hay mucho lugar para el arrepentimiento cristiano… nunca de los judíos.

Preocupación y despreocupación Ahondan la preocupación sobre la comentada visita al “Museo del Holocausto”, ciertos antecedentes extranjeros y locales que aconsejan profundos y muy precisos estudios científicos. Así ocurre en aspectos trascendentes, como por ejemplo las acusaciones -nunca levantadas- contra Su Santidad Pío XII. A este respecto  cabe preguntar qué se expresa en el “Museo del Holocausto” de Buenos Aires. Porque hay oscuras circunstancias que explican las aprensiones. Sobre todo en nuestro ambiente, donde directivos que se arrogan impropiamente la representación de toda la comunidad judía, han dado pruebas de una tendenciosidad (o mejor, odiosidad), que alimenta cualquier desconfianza.

Así lo ocurrido el 10 de Marzo de 2005,  cuando la DAIA  -alegando expresamente aquella personería- se sumó a la persecución precisamente contra el último Obispo Castrense Monseñor Antonio Baseotto, suscribiendo las calumnias mediáticas para reclamar con insolencia a la Santa Sede y a las autoridades argentinas, la destitución del prelado.

El otro interrogante -con inocultable perplejidad- se refiere a la despreocupada entrega para la biblioteca del establecimiento (por definición educativo), de un libro del ultra progresista Hans Küng.  Sobre lo cual, con tanta aflicción como repugnancia, no es preciso abundar aquí.

Nota bene.  Sería canallesco inferir de todo lo expresado una sola partícula de inquina racial contra los judíos. Un absurdo contrario a su condición bíblica y a la firme espera del glorioso día en que todo el pueblo reconozca al Salvador. Muy otra cosa es recordar que el rechazo de Cristo implica evidentemente una divergencia decisiva, que está en la raíz misma del cristianismo. Porque ellos no conocieron el tiempo de la visita de Dios, no reconocieron al Mesías tan esperado y no aceptaron el Evangelio, al tiempo que no pocos se opusieron a su difusión.  Y hoy algunos lo siguen haciendo con la grave responsabilidad de quienes –suficientemente ilustrados- continúan oponiéndose. Como recientemente lo hizo entre nosotros la DAIA, al conseguir nada menos que la supresión de la enseñanza religiosa en Catamarca; contra lo dispuesto expresamente por la Constitución de aquella provincia nítidamente católica.

Agosto de 2008                                            

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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