Panorama Católico

Cuando lo evidente resulta irrefutable

Pensar es para pocos, pero por suerte existimos nosotros para suplir.

Fijáte: todavía no pasó una semana o poco más  de la consagración episcopal del P. Faure que hizo Mons. Williamson, en la que muchos, bué, muchos, no tantos, porque nunca muchos pueden estar en la verdad, hemos puesto nuestras esperanzas, cuando te salen con otra noticia “neocona” para sacudirnos el suelo. Obviamente, es el comienzo del fin. Está todo planeado. Tienen que distraernos, darle aire a Fellay, estirar la mentira para que la traición no quede a la vista de todos. ¡De todos! Como si alguien entendiera algo y fuera capaz de ver más allá de su nariz.

No se trata de los neocones de planta regular, como el Card. Burke, o el negro Sarah, o los obispos polacos. No, ahora es una banda de curas británicos que creen que nos van a engatusar con una solicitada. Son unos quinientos, tal vez más, que decidieron hacer algunas consideraciones en el típico lenguaje vago, inconsistente de los neocones:

“Deseamos, en esta situación, como sacerdotes católicos, volver a afirmar nuestra fidelidad inquebrantable a la doctrina tradicional sobre el matrimonio y el verdadero significado de la sexualidad humana, fundada en la Palabra de Dios y enseñada por el Magisterio de la Iglesia durante dos milenios”.

Así, sin decir nunca la palabra “anatema” ni “que fue condenado en tal o cual documento”, estos pretenden enroscarnos la vívora como si fuésemos bebés de pecho. ¿Con qué derecho usan la expresión “doctrina tradicional” si no han condenado ni el Novus Ordo ni los errores conciliares? ¿O acaso creen que van a llegar a último momento a adherir a la moral católica así como así y marcarle la cancha al Sínodo como si fuéramos nosotros? ¿Quienes son estos tipos? ¿Cómo se atreven a defender lo que nosotros hemos defendido siempre?

Realmente, me causa indignación. Como esos otros que ahora empiezan a rezar la misa tradicional como si tuvieran derecho por el mero hecho de haber sido ordenados sacerdotes del rito romano. O esos otros obispos que las van de tradicionales y promueven el rezo de la tridentina. ¿Con qué derecho un obispo sale a dar permiso para que recen la tridentina? Un rito que litúrgicamente está hecho pelota… y si se ha salvado es gracias a nosotros. Y estos ahora quieren rezar lo que nosotros hemos salvado de la destrucción. Antes van a tener que probar con sangre que son católicos. Porque a mí no me van a engañar tan fácilmente.

Fíjense: apenas los tipos salen con la solicitada, les cae el Cardenal Nichols a decir que la prensa no es el medio idoneo para discutir estos temas. ¿Ven la maniobra de pinzas? Uno lee la declaración y por ahí duda, pero enseguida viene un modernista como ellos, porque en el fondo ¿qué es un neocon sino un modernista disfrazado? y hace como que los condena. ¿Para qué? Obvio, para que nosotros entremos como giles: ¿o me van a decir que hay 500 curas en Gran Bretaña que se manifiestan públicamente a favor de la doctrina tradicional de la Iglesia en materia de matrimonio basada en la Palabra de Dios y en dos mil años de Magisterio….? ¡Vamos! ¡Quién puede ser tan estúpido como para creer eso! Son los que se agarran de cualquier profecía de cuarta de esas que dicen que habrá una restauración en la Iglesia… Todo ese cuento. Detrás de esto está el sionismo. Detrás de todo está el sionismo.

Menos mal que Mons. Williamson consagró un obispo. Ahora sí podemos quedarnos más tranquilos. Las cosas ya quedan a salvo. A salvo, a salvo, es un modo de decir. No se ha perdido la sucesión apostólica. Porque desde que la Neofraternidad traicionó miserablemente entrando en el juego de Roma ¿qué nos quedaba? Claro que Williamson tampoco la tiene del todo clara, pero por lo menos…

La verdad, estoy harto de estos tipos de la Fraternidad. Siguen defendiendo la doctrina, siguen rezando la misa tradicional, siguen usando la sotana, todo igual. Pero ¿cuánto falta para que nos pongan a todos en la parrilla? Es cosa de tiempo, nada más.  Fijáte que ya hay señales claras, porque la traición por un lado o por otro se manifiesta, es inevitable: el primer asistente de Fellay, uno de los de la banda, dijo en Alemania que la restauración católica no puede ser meramente una vuelta a como eran las cosas antes del Concilio. ¿Te das cuenta?

O sea, que quiere hacernos creer que él piensa como nosotros sobre la infiltración de la Iglesia en tiempos de… qué se yo… León XIII. ¿O no hubo un ralliement? ¿O no hubo una condena de L’Action Francaise? Y qué hicieron los papas: meta condena pero en el fondo no hicieron nada, porque, seamos sinceros, ni Pío XII hizo nada. Se limitó a condenar los errores, a decir cuál era la doctrina teórica, pero nada más. A la hora de gobernar no hizo nada.

Y este, el “asistente”, nos viene con que no se puede volver a eso, con que no se puede plantear la doctrina solamente como una serie de condenas de los errores… ¡Jaaá! Es una confesión clara: el tipo confiesa, pero lamentablemente no somos muchos los que estamos en capacidad de entenderlo. Tan bajo ha caído el discernimiento de estos giles que se dicen tradicionalistas que se tragan el sapo de la “exposición positiva” de la doctrina, como si no se tratara de condenar los errores. Ya no se condenan más los errores, viste. Ahora es “exposición positiva” de la doctrina. Así vamos a terminar. Eso es la maniobra neocona por excelencia. Te dicen: esto está mal, pero nosotros vamos a decirlo por la contraria. Vamos a decir, lo contrario está bien. ¿Me seguís? Dicen lo que vos decís pero quieren decir lo contrario y se lo callan, pero un día lo van a decir públicamente, como este que ya dice las cosas públicamente. ¿No se huele la traición? Vamos…

¡Es increíble! Los tipos reconocen a Francisco y te dicen que no traicionaron… Por suerte Mons. Williamson consagró al P. Faure. Sí, sí, ya se. Williamson también reconoce a Francisco, pero a su manera. No es lo mismo… Tá bien, tá bien, Faure también lo reconoce.  Pero qué querés, uno es inglés y el otro francés. ¿Qué se puede esperar?
Por suerte hicieron lo que hicieron, que ya es bastante, aunque no alcance. Porque esto se pudrió del todo y no lo salva nadie.

¡No me salgas con que el cardenal…! Noooo. No podés set tan gil. Aaah, bué, me parecía. Tá, tá. Sí, está bien, no era lo que querías decir. Porque si decís eso, lo único que te falta es creer que hay 500 curas ingleses que salieron a defender la doctrina católica sobre el matrimonio. O que Burke va a resistir a Francisco. O que Fellay no traicionó.

Tan idiota no se puede ser.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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