Panorama Católico

Cuando los medios humanos se agotan

La sucesión de horrores del mundo nos quita el aliento. Parece inconcebible que pueda esperarse una corrección del rumbo que lleva la humanidad. Sin embargo, no podemos olvidar las profecías de la Santísima Virgen en Fátima ni las condiciones que nos pide para su realización.

Escribe Marcelo González

La sucesión de horrores del mundo nos quita el aliento. Parece inconcebible que pueda esperarse una corrección del rumbo que lleva la humanidad. Sin embargo, no podemos olvidar las profecías de la Santísima Virgen en Fátima ni las condiciones que nos pide para su realización.

Escribe Marcelo González


Hubo en la historia de Europa varios “movimientos” que amenazaron arrasar la civilización. Hablamos de la Europa ya cristiana. Anabaptistas, cátaros, albigenses, por mencionar los más recordados, se constituyeron en hordas salvajes que destruían todo a su paso. En el contexto de una civilización profundamente impregnada por la Fe cristiana, estas fuerzas movidas por un furor satánico, reivindicaban ciertos postulados “teológicos” tan endebles a la razón como efectivos para movilizar a cientos de miles de personas, contagiadas como por una peste espiritual repentina. La mayor parte de ellos fueron reducidos a sangre y fuego, con tremendas matanzas que llegaron, en algunos casos, a arruinar regiones enteras cuya prosperidad no hubiese presagiado semejante final.

Hoy parece que asistimos a unos fenómenos similares. Disueltas o en vías de disolución las naciones, cuanto menos acotadas en su soberanía por el mandato de entidades supranacionales que tienen en sus manos las palancas del poder financiero y mediático, las dos armas de poder contra las que parece nadie puede, se vuelve cada día más claro que seremos azotados por males similares a aquellos de la vieja Europa cristiana, con los agravantes propios de un mundo occidental descristianizado.

Los increíbles sucesos recientes de San Pablo, Brasil, nos presentan descarnadamente la realidad hispanoamericana actual… y la que se viene. Un pequeño tirano surgido del hampa maneja el estado más próspero y poblado de Brasil a su antojo. Lo sitia, incendia, desafía a las fuerzas policiales y luego pacta una tregua a cambio de ciertas comodidades carcelarias. Por cierto que ha sido una simple demostración de fuerza. Ya vendrá por más.

Otros tiranos más o menos de farsa comienzan a desatar fuerzas que seguramente no serán tan fácilmente controlables. Chávez, Evo el cocalero, Kirchner con su psicótica ambición de poder. Y los progresistas prolijos que cambian el alma de sus pueblos por un plato de lentejas: Lagos en su tiempo, ahora Bachelet, el comecapitalistas Lula da Silva, Taberé Vázquez… el Cholo Toledo y lo que se viene…

EE.UU. cada día más enredado en su ilusión mesiánica, amenaza desatar las furias de otro monstruo islámico, al tiempo que negocia con el gigante chino, el cual evidentemente no “viola los derechos humanos” ni tiene “armas de destrucción masiva”. Vive su ilusión de ley, orden y prosperidad mientras pone más y más candados  informáticos y elecrónicos para protegerse de terroristas, “homeless” e inmigrantes.  Ni ha considerado abandonar el culto al desperdicio de bienes suntuarios pagados con su déficit, el commodity más lucrativo de su economía.  Naturalmente ni lo piensa porque esto constituye el alma del “American way of life”.

En esto Europa lo imita olvidando sus mejores tradiciones. Y los países del Este se abalanzan frenéticos en busca del lujo, después de la hambruna comunista. Europa, en su invierno poblacional, religioso y moral se hunde voluntariamente en el hedonismo suicida, casi sin darse cuenta, sitiada por hordas musulmanas.
 
Qué decir de la abandonada Africa que pudo ser católica… Hoy es una ruina bajo la amenaza de la sharia por el norte y por el sur. Un conglomerado de gentes que se matan por incomprensibles odios, o se pudren en la miseria material y moral.

Y la Indochina católica, cribada por el comunismo al que la condenaron los países occidentales, hoy se yergue hambrienta de confort y vicios occidentales que gana penosamente con los miserables salarios orientales.

El universo familiar

Y más acá del orden mundial, vemos también amenazado, sitiado y hasta violado el santuario familiar. Hijos que se nos van de las manos, discordia matrimonial. Egoísmo, abandono mutuo de conyuges entre sí, de sus hijos. De los hijos, finalmente, en su tiempo, con sus padres.

El mundo se nos ha metido en casa y trae las obras del Príncipe de este mundo: mentira, impureza, avaricia, soberbia…

Común denominador

A pesar de su precariedad, creemos que no deja de ser válida la descripción anterior, porque a vista de pájaro esto es lo que se ve con un sano sentido común. Sin duda, ahondando, podemos encontrar bolsones de esperanza, pero tan desproporcionadamente pequeños con respecto a las mayorías que no resisten comparación optimista en términos humanos.

Y observamos también, detrás de todo este dramático sino del mundo actual, un común denominador: la presencia a la vez que la ausencia de la Iglesia. Presencia de una “iglesia” moralmente acomodada a las falsas disyuntivas del mundo. Y la ausencia de la Iglesia, guía y faro del mundo. Pastores que hablan como politicos, sociólogos, empresarios o agitadores, o meros asistentes sociales. A esto parece reducida la Iglesia en alarmante proporción. El Santo Padre fustiga públicamente a los obispos en sus visitas ad limina. Nos causa vergüenza ajena. Y espanto. No son sacerdotes para hacer carrera, recuerden, la santidad del matrimonio, su país está en la desolación espiritual, por mencionar algunas sentencias recientes salidas de la boca de Sumo Pontífice.

Fátima, el remedio

Allá por el principio de los años ’40 el Cardenal Cerejeira escribía con respecto a los peligros de los que Portugal escapara milagrosamente, a saber la revolución comunista y luego la Segunda Guerra Mundial: “Fátima habla no solamente a Portugal sino al mundo todo. Nosotros creemos que las apariciones de Fátima abren una nueva era: la del Inmaculado Corazón de María. Lo que ha ocurrido en Portugal proclama el milagro. Y presagia lo que el Inmaculado Corazón de María ha preparado para el mundo.”

Es la voz de la Iglesia eterna. Es la voz que nos recuerda que cuando los medios humanos parecen agotados, unos gestos tan simples como difíciles de realizar para este mundo profundamente empapado de la acedia, unos gestos profetizados y que están en la punta de los dedos de la jerarquía, gestos salvadores, deben ser reiteradamente pedidos y obrados para alcanzar la misericordia divina.

Ha pasado el momento de discutir la realidad de las apariciones de Fátima. Ha llegado el momento de aceptar sus enseñanzas” recomendaba Pío XII al comprobar los efectos milagrosos de la consagración y el culto al Corazón Inmaculado de María en Portugal.

La nueva era del Corazón Inmaculado

El Santo Padre Benedicto ha orado toda la noche del 13 al 14 de mayo en su capilla privada ante la imagen peregrina de Fátima. Y en su Regina Coeli dominical ha recordado con especial unción la profecía de la Santísima Virgen a Sor Lucía “mi Corazón Inmaculado triunfará”. Palabras sucedidas por estas otras que tanto le incumben: “El Santo Padre me consagrará Rusia que se convertirá y le será concedido al mundo un tiempo de paz”.

Hemos de pedir, entonces, a la jerarquía de la Iglesia, que anteponga la Fe a las pompas del mundo, que haga lo que los laicos no podemos hacer.

Comenzando por el Santo Padre mismo y luego por todos los obispos y sacerdotes, hemos de pedirles que obren conforme al pedido de la Virgen. Es tan poco el tiempo que demanda la consagración y el rezo del Santo Rosario, la práctica de los primeros sábados. Es tan escaso si se lo compara con las horas y horas de elucubraciones “pastorales”. Los miles de años hombre de trabajo perdidos, multiplicando la dedicación pastoral de cada sacerdote por el tiempo consagrado (o muchas veces excecrado) a la “búsqueda” de “nuevos enfoques” pastorales. ¿Para qué buscar lo que ya tenemos en nuestras manos?  Misa, confesión, sacramentos, solicitud por la salvación de las almas, fidelidad al Magisterio. He allí el enfoque pastoral eficaz.

Y los laicos, además de pedir, debemos hacer lo que nos toca. Promover nosotros, en nuestras familias, entre los amigos esta devoción salvadora de todos los valores que peligran, la solución de los problemas que tanta solicitud trae a nuestras almas: la Fe de nuestros hijos, la nuestra propia, la Iglesia, la Patria… “No hay problema espiritual ni material que no pueda resolverse con el rezo del Santo Rosario”, ha dicho Sor Lucía. Cuanto más si a él sumamos el desagravio del Corazón Inmaculado de María.

Está allí, es simple. Solo hay que creer y querer. Dios hará el resto, en tanto nosotros pongamos los medios.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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