Panorama Católico

Cura rebelde atrae a miles

Lo llaman el “padrecito Gilbert”, es oriundo de Costa de Marfil y realiza imposición de manos en un club. El Obispado lo quiere desplazar.

Lo llaman el “padrecito Gilbert”, es oriundo de Costa de Marfil y realiza imposición de manos en un club. El Obispado lo quiere desplazar.

Gilbert Koffi Koumann tiene 42 años, nació en Costa de Marfil (África), es conocido por sus fieles como el “padrecito Gilbert”, y en Santiago del Estero las misas donde realiza imposición de manos son seguidas por miles personas. El Obispado de la provincia pretendió, hace un año, trasladarlo a la localidad de Nueva Esperanza, una población rural a 270 kilómetros de la capital de Santiago. Pero el cura se negó. Como no lo dejaban seguir dando misa en su parroquia, el sacerdote consiguió que miles de fieles se trasladaran a sus ceremonias en un club de la ciudad capital provincial que por la noche funciona como bailanta. El Obispado de la provincia aún no se pronunció acerca de su desobediencia y sólo realizó reiterados llamados de reflexión que no fueron respondidos por el sacerdote.

“No soy esclavo de nadie, soy un hombre libre y ya que no me pude quedar en la parroquia San Roque, seguiré oficiando misas y la imposición de manos en el Club Comercio”, dijo el cura rebelde. Muchas otras instituciones deportivas ya solicitaron la presencia del cura en los alrededores de esa ciudad.

El religioso aseguró que continuará con su tarea pastoral en las instalaciones del Club Comercio Central Unidos, una institución que participa en la Liga de Fútbol Santiagueña, ubicada en el popular barrio Huaico Hondo de la capital provincial. El “padrecito Gilbert”, que integra la corriente de los llamados curas carismáticos, realiza sus prácticas de martes a domingos, donde concurren centenares de personas, sobre todo enfermos, que llegan desde el interior de Santiago del Estero como de otras provincias del país.

“Así como Jesús realizó su misión, yo voy a continuar con mi misión, sin autorización ni permiso, porque mi deseo es trabajar en Santiago del Estero, donde la gente me necesita, a través de una palabra de consuelo para las situaciones angustiantes en que viven”, dijo el cura.

El sacerdote estuvo durante dos años a cargo de la parroquia capitalina San Roque y todos los viernes, después de las misas de sanación, realizaba la tradicional imposición de manos a cientos de fieles que lo aguardaban en el patio del templo. Sus misas tiene mucha música y canciones.

“Muchas veces concluía mi actividad diaria a la una de la mañana, porque la gente necesitaba una palabra de aliento. La gente busca siempre a alguien que escuche sus problemas. lo cual forma parte de nuestra tarea pastoral, y por eso seguimos al lado de la gente”, dijo el padre. En enero pasado, el Obispado de Santiago del Estero le solicitó a la Orden de Betharram, a la que pertenecía el cura, que lo trasladara a Nueva Esperanza. Debido a su negativa, Koumann dejó de pertenecer a esa orden. Sin embargo, continuó con sus misas, “aunque sea debajo de un árbol, porque la gente me necesita”.

Fuente: Crítica, Buenos Aires, Argentina

Comentario Druídico: Después de tantos años de manga ancha ¿como se hace para poner todos estos abusos en carril? Milingo tuvo que comenter la barrabasada de casarse y entrar en la secta de Moon para que la Iglesia lo excomulgara. Pues antes hacía todo esto y nadie lo ponía en caja, ¡y lo hacía en Roma!

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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