Panorama Católico

¿ De nuevo en el Areópago?

¿Volvemos a la gentilidad greco-romana? ¿Regresamos a las discusiones de la sinagoga? ¿A la Academia ateniensede los gentiles? En esas estamos.Si no tiene inconveniente, quien leyere este comentario haga el favor de venirse a los Hechos de los Apóstoles antes de que los depuren nuestros hombres de iglesia contemporáneos. Se nos informa en el capítulo 15 acerca del Primer Concilio habido en la Iglesia de Jesucristo, el de Jerusalén, en vida de los Apóstoles del Señor, un concilio que ahora se diría pastoral normativo y no declarativo de principios dogmáticos que los tenían muy claros.

¿Volvemos a la gentilidad greco-romana? ¿Regresamos a las discusiones de la sinagoga? ¿A la Academia ateniensede los gentiles? En esas estamos.

Si no tiene inconveniente, quien leyere este comentario haga el favor de venirse a los Hechos de los Apóstoles antes de que los depuren nuestros hombres de iglesia contemporáneos. Se nos informa en el capítulo 15 acerca del Primer Concilio habido en la Iglesia de Jesucristo, el de Jerusalén, en vida de los Apóstoles del Señor, un concilio que ahora se diría pastoral normativo y no declarativo de principios dogmáticos que los tenían muy claros.

Concilio que tuvo lugar a resultas del apostolado que en Antioquía de Siria (no confundir con otra Antioquía de Pisidia) habían llevado a cabo con frutos óptimos y hasta espectaculares San Pablo y San Bernabé, al que se le califica en los Hechos de buena persona, lleno de FE y del Espíritu Santo.

Curiosamente, un chipriota este Bernabé, converso como Pablo a Cristo desde su religión judía de nacimiento, al que los Apóstoles le cambiaron el nombre original de José por el de Bernabé (el fervoroso entusiasta). Vendió sus tierras, entregó su importe a los Apóstoles y se fue a Tarso en busca de Saulo, perseguidor de cristianos y converso, al que sirvió de introductor en la comunidad apostólica de Jerusalén, quien poco después adoptaría el nombre latinizado de Pablo para la posteridad, después de haber convertido al procónsul de Chipre, Paulo Sergio, de estirpe romana ilustrísima como su filiación indica.

Se iniciaron de misioneros en Antioquía y no se limitaron a predicar la Revelación de Jesucristo a los judíos, sino también con idéntico brío se dieron a los gentiles de religiones paganas. Tuvo la predicación tanta trascendencia de conversiones cualificadas, distintivas de las demás religiones incluida la judaica, que en esa ciudad comenzaron a connotarlos con el apodo de ‘cristianos’ que todos nosotros heredaríamos y fue el centro de irradiación cristiana.

No ponían como condición previa que los gentiles se convirtieran al judaísmo mosaico con la obligada circuncisión y observancia de la Torah para después ser admitidos al cristianismo. Cundió por el judaísmo cristiano y no cristiano esta situación y se desplazaron desde Jerusalén los judaizantes inevitables para exigir el paso por el judaísmo para hacerse cristiano, como si fuera una derivación innovada de la religión de Israel. Algo así como en la actualidad por los altos poderes religiosos se nos quiere obligar a convertirnos al Ecumenismo ecléctico inclusivista. Y a esta discrepancia se debió el Concilio en el que expusieron su apostolado Pablo y Bernabé, a cuyos razonamientos se unió San Pedro. Resultado final y decreto conciliar para los gentiles conversos: Absteneros de la idolatría, de comer carne de animales asfixiados, de sangre y de la fornicación.

A eso redujeron la Torah en el Concilio de Jerusalén. La ilicitud de la fornicación estaba ya presente, aunque ahora se quiere redondear y paliar con disquisiciones antropológicas y permisivas ad libitum del ethos «humanista». Pablo, todavía Saulo por entonces, y Bernabé se volvieron a Antioquía en la que pasaron un año entero predicando el Evangelio de Jesucristo, el único que había y que hay sin mixtificar. Hasta que una moción del Espíritu Santo señaló: «Separad a Pablo y Bernabé, para una tarea que les tengo asignada».

A estas alturas de la Historia nuestros gobernantes religiosos parece que no tienen muy en cuenta que es misión imperada por el Espíritu Santo la evangelización de toda la gentilidad incluidos nosotros ahora mismo por San Pablo y desde San Pablo y San Bernabé.

A pesar de los poderes de este mundo que como a San Bernabé martirizado y quemado en Salamina el año 67 por sus excorreligionarios judíos de la diáspora, masacran cristianos estorbones. Han pasado dos milenios, se dice. Pues por eso mismo resulta tan indispensable atenerse a la FE de Origen, al único Evangelio pues no hay otro, aunque altísimos clérigos semidoctos y teologones sofistas nos quieran dar sus innovaciones genialoides de sabiduría humana que San Pablo consideró basura en cuanto valores religiosos cristianos. Como toda basura, maloliente. Por muy exquisitos que se nos presenten.

Es el caso que ya no hay predicación «proselitista» con oportunidad o sin ella del Evangelio que se nos dio. Se impone el diálogo. La religión como «perismon», que no procede en advertencia definitoria de San Pablo, palabra griega que significa negocio o negociable o consenso. Ahora se nos van nuestros hombres de iglesia a un nuevo patio de los gentiles a la inversa. Fuera predicación y venga dialogismos hasta en Notre Dame de Paris.

(Seguiremos con los Hechos)

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *