Panorama Católico

De Traductores y Traidores

Domani entra in vigore il Motu Proprio del Papa sull'uso del Messale Romano del 1962. Il cardinale Castrillón Hoyos: sia un motivo di gioia per tutti (Titula Radio Vaticana).

Domani entra in vigore il Motu Proprio del Papa sull'uso del Messale Romano del 1962. Il cardinale Castrillón Hoyos: sia un motivo di gioia per tutti (Titula Radio Vaticana).
En vigor el «Motu Proprio» sobre el Misal de 1962, motivo de unidad para la Iglesia, (Titula Zenit), aludiendo a la misma entrevista. Sutiles cambios que vienen desde las legendarias traducciones conciliares: se sigue desinformando a los católicos, tanto al clero como a los fieles.


Escribe el Editor y Responsable

Traduttore, traditore…

Gioia = gozo, alegría. No hemos visto esta entrevista demasiado citada por agencias católicas, mucho menos por los sostenedores de la “teoría china”, que no es más que un cuento chino.

El principal funcionario de la Curia Romana a cargo de la “cuestión tradicionalista” reafirmó, en la víspera de entrada en vigor del Motu Proprio Summorum Pontificum, lo que es palmariamente claro en la letra y el espíritu del documento. Pero los que no quieren la Misa Tradicional, minimizan, silencian y hasta tergiversan su sentido más elemental.

La versión de Zenit, resumida, recorta buena parte de la miga conceptual. Es una versión aguada desde el título, destinada a la desnaturalización de su contenido.

Entrevista al Card. Castrillón, de Radio Vaticana, parte final

Pregunta:
¿Qué es lo que cambia, en realidad, con este motu proprio?

Respuesta:
Con este motu proprio, en realidad, no hay un cambio tan grande. Lo principal es que en este momento los sacerdotes pueden decidir, sin permiso ni de parte de la Santa Sede ni del obispo, la celebración de la Misa en el rito antiguo. Son los párrocos mismos quienes deben abrir la puerta de las parroquias a aquellos sacerdotes que -teniendo las facultades- van a celebrar. No es por lo tanto necesario requerir ningún otro permiso.

P. Eminencia, este documento ha venido acompañado de polémicas y temores: ¿qué no es verdad de todo lo que se ha dicho o leído?

R. No es verdad, por ejemplo, que se haya quitado a los obispos el poder sobre la liturgia, porque el propio Código [de Derecho Canonico] dice que quien debe dar el permiso para decir Misa o no darlo es el obispo: el obispo da el celebret, la facultad de poder celebrar, son el párroco y el capellán quienes deben ofrecer el altar para celebrar. Si alguno lo impidiese, toca ahora a la Comisión Ecclesia Dei tomar las medidas, en nombre del Santo Padre, a fin de que este derecho -que es un derecho hoy por demás claro de los fieles- sea respetado.

P. En las vísperas de la entrada en vigor del motu proprio, ¿cuáles son sus esperanzas?

R. Mis esperanzas son estas: la Eucaristía es la cosa más grande que tenemos, y la manifestación más grande de amor, del amor redentor de Dios que nos quiere acompañar con esta presencia eucarística. Esto no debe ser un más un motivo de discordia: debe ser solo un motivo de amor. Tengo la esperanza de que esto pueda ser un motivo de gozo para todos aquellos que amamos la tradición, un motivo de gozo para todas las parroquias en las que ya no ha de haber divisiones, sino que haya, al contrario, una multiplicación de santidad con un rito que ha sido ciertamente el factor y el instrumento de santificación por más de mil años. Agradezcamos, pues, al Santo Padre que ha recuperado para la Iglesia este tesoro. No se le impone a nadie. El Papa no impone la obligación: el Papa impone, sin embargo, el ofrecer esta posibilidad a los fieles que lo soliciten. Si hubiese conflicto porque, humanamente dos grupos pueden estar en contradicción, la autoridad del obispo, como dice el motu proprio, debe intervenir para evitarlo, pero sin obstaculizar el derecho que el Papa ha dado a toda la Iglesia.

Desinformación y contrainformación

En nuestro foro de mutua ayuda para la celebración de la Misa Tridentina (muy visitado, no siempre con las mejores intenciones) vemos que hay un interés real de los fieles por la liturgia tradicional. Y hay un interés real de algunos miembros del clero que no vivió la época posconciliar inmediata y sus ilusiones. Se sienten engañados, escamoteados. Son hijos de una Iglesia “desaparecida” y ahora buscan su identidad, buscan a su Madre.

El Papa les ha dado un camino seguro: la liturgia tradicional. Allí encontrarán lo que buscan. Pero como esto se intuye, los enemigos de la Iglesia dentro de la Iglesia (habrá algún Saulo tal vez, pero demasiados Judas) intimidan, desinforman, buscan ahondar las diferencias humanas entre los fieles que quieren la Misa Tridentina.

En la Diócesis de Buenos Aires, nos dice gente al tanto, hubo al menos diez “pedidos de permiso”, los cuales fueron denegados. No procedía ni lo uno ni lo otro. Ni pedir permiso cuando ya lo tienen, ni denegarlo cuando no se puede. Se terminó mostrando, con amplia cobertura periodística, una misa en la cripta de una Iglesia en ruinas, rezada sin el debido respeto a las rúbricas del Misal de Juan XXIII, para tener certificado de “condescendencia”.

A no confundirse: son momentos de virtudes heroicas. Y de usar la cabeza. Sacerdotes: no pedir lo que nadie les obliga a pedir. Fieles: no resignar lo que la Iglesia les concede de pleno derecho.

Este documento ha costado cuarenta años de lucha e innumerables martirios morales. No desperdiciemos la sangre vertida por los que nos precedieron. Que el clero esté a la altura de su dignidad sacerdotal. Estemos los fieles a la altura de la Fe de Cristo. Dios proveerá la añadidura.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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