Panorama Católico

Decadencia Jurídica

La categoría “Crimen de lesa humanidad”, es una curiosa conquista de la ciencia jurídica moderna, apartada del derecho natural al independizarse de la precedencia de la ley eterna y del mismo Creador. En definitiva la historia sigue demostrando que en la práctica se trata de un recurso de los vencedores para ejercitar el derecho a la venganza contra el vencido; superando los obstáculos de la prescripción y de la irretroactividad de la ley penal.

La categoría “Crimen de lesa humanidad”, es una curiosa conquista de la ciencia jurídica moderna, apartada del derecho natural al independizarse de la precedencia de la ley eterna y del mismo Creador. En definitiva la historia sigue demostrando que en la práctica se trata de un recurso de los vencedores para ejercitar el derecho a la venganza contra el vencido; superando los obstáculos de la prescripción y de la irretroactividad de la ley penal. Va de suyo que solamente se aplica contra el vencido, como acaba de demostrarse patéticamente en Irak.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

I.- El juez federal Norberto Oyarbide ha considerado “crímenes de lesa humanidad” los delitos cometidos por la “Triple A”, un grupo así denominado que actuó cuando gobernaba la viuda de Perón. La resolución se presta a diversas consideraciones difíciles de agotar en una sola nota. Cabría sin embargo señalar algunas de gran relevancia, correspondiendo por de pronto poner ciertas cosas en su lugar. Nadie en su sano juicio se atrevería a defender a la Triple A, un engendro de la mente enloquecida que gozaba de vara alta en el peronismo de aquella lejana época. Pero llama la atención que la justicia únicamente se acuerde de incriminar con el máximo rigor a esta sola organización, cuyos delitos –execrables como todo crimen- en modo alguno pueden compararse, al menos por su número, con los desmanes alevosos de los terroristas que asolaron el país en los años 70.

II.- Verdaderamente produce vértigo la devastación del orden moral que paso a paso va extinguiendo la seguridad jurídica en todas partes. Para colmo no es ajeno a tal sensación, un recuerdo lacerante. Al juez del caso comentado supo suspenderlo el Senado de la Nación, por estar involucrado en una historia de prostitución masculina y amenazas, allá por 1998. Derivaciones del caso Espartaco …

Por su parte la categoría “Crimen de lesa humanidad”, es una curiosa conquista de la ciencia jurídica moderna, apartada del derecho natural al independizarse de la precedencia de la ley eterna y del mismo Creador. En definitiva la historia sigue demostrando que en la práctica se trata de un recurso de los vencedores para ejercitar el derecho a la venganza contra el vencido; superando los obstáculos de la prescripción y de la irretroactividad de la ley penal. Va de suyo que solamente se aplica contra el vencido, como acaba de demostrarse patéticamente en Irak, mientras disfrutan de la vida y los honores los torturadores de prisioneros y ejecutores de genocidios en Afganistán, Irak, el Líbano, Gaza, Palestina, etc. Los graves juristas de fama mundial –incluido por cierto el conocido juez-sabueso, Garzón- no se han enterado del cautiverio de Guantánamo, de la prisión en EEUU del presidente Noriega de Panamá, del muro y los ataques a Belén…

III.- Para esto, poniendo de resalto la praxis hipócrita, el estatuto sobre la Corte Penal Internacional establece que se entenderá por crimen de lesa humanidad cualquiera de una serie de actos que se cometan "como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque". El exterminio, la esclavitud, la deportación o traslado forzoso de población, la encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional; la tortura, la violación y otros abusos sexuales de gravedad comparable. Y entiende por ataque contra una población civil, un proceder que implique la comisión múltiple de actos contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos o para promover una política.

Pero por lo visto –siempre en la línea hipócrita- el juez al servicio del vencedor, se acomodará a la conveniencia de condenar a unos y absolver a otros, ante circunstancias idénticas. De algún modo así lo demostró nuestra Corte Suprema de Justicia en la extradición denegada de Lariz Iriondo (de la ETA), en resumidas cuentas distinguiendo entre el “terrorismo de Estado” (crimen de lesa humanidad, imprescriptible) y el terrorismo subversivo (delito menor y prescriptible). De tal manera, hipotéticamente la severidad resultará mayor en el primer caso, cuando por ejemplo se haya matado a un feroz tira-bombas sorprendido in fraganti; y más benigna en el segundo, aunque se hubiera asesinado a inocentes criaturas en brazos de sus madres…

O tempora, o mores!

Enero de 2007

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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